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"No venimos a la derrota de ETA", dijeron los negociadores de Aznar

Similitudes. En los dos últimos procesos de negociación, los representantes del Gobierno tendieron la mano a la banda armada

PEDRO ÁGUEDA

Los contactos que mantuvieron con ETA los gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero estuvieron rodeados de decisiones para compaginar la política anti-terrorista con el acercamiento a la banda, declaraciones tendiendo la mano a los terroristas y ofertas para conseguir el fin definitivo de la violencia. Ninguno de ellos logró su objetivo, aunque el Gobierno socialista defiende que en la ruptura por la banda del último proceso de paz se encuentra el germen de la situación de extrema debilidad en el que se encuentra ahora ETA.

01. Declaraciones: Guiños a ETA

"He autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación". El 4 de noviembre de 1998, a las seis semanas de tregua de ETA y cinco meses después del asesinato del concejal del PP Manuel Zamarreño, José María Aznar se dirige a los españoles para anunciar que recoge el guante lanzado por la banda. Hasta ese día, la banda había asesinado a 800 personas.

Como en el resto de procesos de paz, los preliminares también estuvieron trufados de relevantes declaraciones. En marzo de 1998, Aznar había expresado: "Estoy dispuesto a ser generoso, a ser comprensivo si eso ayuda al final del terrorismo, eso es lo que tiene que entender todo el mundo". Y en la misma declaración, añadía: "No les estoy pidiendo (a ETA), y podía hacerlo, ni siquiera que haga explícita condena de sus propios crímenes, pero sí que acepte las reglas democráticas desde el momento en que anuncia el cese de la violencia".

Cuando habló del Movimiento Vasco de Liberación, ETA llevaba 800 muertos

En esos prolegómenos destacó una expresión que ahora, ante el probable final de ETA, es objeto de debate. El 28 de noviembre de 1997, el secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martín Fluxá, afirmó que para buscar una salida al problema de la violencia "no podrá haber nunca ni vencedores ni vencidos". Dos meses antes de que la banda rompiera la tregua, su jefe inmediato, Jaime Mayor Oreja, dijo en una entrevista: "Estamos dispuestos a dialogar, flexibilizar la política penitenciaria y a estudiar una reinserción de los miembros de ETA, hacer lo que sea necesario, sin exigencias previas, sin negociar la entrega de armas, pero la paz depende de ellos".

El último proceso también registró frases polémicas. A la semana de que ETA declarara el alto el fuego, José Luis Rodríguez Zapatero era preguntado por el líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, actualmente en prisión. "Ha hecho un discurso por la paz, por abrir una etapa política distinta en Euskadi, palabras que ahora requieren hechos en la misma dirección", afirmó.

En dos ocasiones, Zapatero se refirió a los atentados utilizando la palabra "accidente". La primera fue el 29 de diciembre, el mismo día en que afirmó, al ser preguntado por el rumbo del proceso, que dentro de un año la situación habría mejorado. A la mañana siguiente, ETA mató a dos personas en el Aeropuerto de Barajas. El 11 de noviembre, durante la III Conferencia de Presidentes Autonómicos, Zapatero afirmó: "Y dado que hace muy pocos días hemos tenido un accidente, un trágico atentado terrorista... ". En ambas ocasiones, el presidente dijo haber sufrido un lapsus.

Zapatero reconoció en Arnaldo Otegi «un discurso por la paz»

02. las actas: La versión de la banda

En ambos procesos de diálogo con la organización terrorista ha habido intermediarios que han levantado acta de lo dicho por los emisarios de uno y otro lado. Ninguna de ellas ha trascendido, pero sí las que ETA tomó durante las reuniones. El diario Gara publicó durante el último proceso de paz, el acta levantada por ETA de la reunión mantenida el 19 de mayo de 1999 en un hotel de Zúrich, entre una delegación de ETA y tres emisarios del Gobierno de José María Aznar. En un momento de la charla, el secretario general de Presidencia, Javier Zarzalejos, afirma: "No venimos a convencerles de que dejen de ser una organización armada. Es una decisión suya en función de sus análisis". Y en otro momento, remacha: "Hemos hecho un esfuerzo de acercamiento... No venimos a la derrota de ETA". Otro de los negociadores fue el sociólogo Pedro Arriola, gurú electoral entonces y ahora del PP.

El PP acercó a Euskadi a reclusos de ETA con Ortega Lara secuestrado

Ese mismo planteamiento fue repetido por el Gobierno socialista en uno de los encuentros con ETA del último proceso de paz, según la banda. "El objetivo final del proceso no es la rendición de ETA, sino que pueda defender su proyecto político en igualdad de condiciones", dijo presuntamente un emisario de Zapatero en mayo de 2007.

Según el informe de la Guardia Civil sobre las actas redactas por ETA, el Gobierno socialista también dijo a los terroristas que no habían "podido parar" los arrestos del bar Faisán. En el capítulo de ofrecimientos, los emisarios de José Luis Rodríguez Zapatero dijeron que "el problema del dinero" se podía arreglar por medio de "una organización internacional" y que, siempre según las actas de ETA, no se iban a ordenar detenciones, aunque no podían responder de las decisiones que tomaran los jueces.

En cuanto a los presos, ETA dice que se le prometió que quedarían libres, aún con delitos de sangre, "tras el desarme". Según esto, los indultos llegarían al final del proceso. Respecto a Batasuna, los emisarios habrían afirmado que el Gobierno trabajaba para su inmediata legalización, a finales de 2006.

El PSOE apoyó los cambios en política penitenciaria cuando era oposición

03. Acción policial: Detenidos en tregua

Las supuestas cesiones que el Gobierno del PSOE realizó a los terroristas durante el último proceso de paz son rebatidos por el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el argumento de la eficacia policial. Durante la tregua de 1998, que se prolongó durante 14 meses, las Fuerzas de Seguridad detuvieron en España y Francia a 119 personas, por las 146 que fueron arrestadas durante la tregua de 2005, que duró dos meses más. El arresto más relevante de ambos periodos fue el de Francisco Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, arrestado por la Guardia Civil en París cuando dirigía en marzo de 1999 los comandos de ETA.

Los asesinatos de ETA tras las treguas: 46 con el PP y 12 con los socialistas

Ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, que investiga el caso Faisán, los responsables de la lucha antiterrorista durante el último proceso de paz negaron haber recibido instrucciones del Gobierno para evitar detenciones o relajar la presión contra la banda.

04. Actividad de ETA: La reorganización

A pesar de la acción policial en periodo de tregua, los terroristas trabajaron con intensidad para cuando llegara el momento de regresar a la violencia. Durante el alto el fuego de 1998 y 1999, ETA formó o tuvo trabajando en el interior a cinco comandos. Así, la banda terrorista logró protagonizar su última gran campaña criminal tras romper aquel alto el fuego, con 46 muertos hasta el término de la legislatura de Aznar en 2004.

Algo similar ocurrió durante el último proceso de paz. La organización terrorista formó dos comandos, uno en la provincia de Vizcaya y otro en la de Guipúzcoa, el Elurra. Además, mantuvo activo al que atentó en la T-4 y envió a un terrorista con instrucciones para montar infraestructura en España que fue interceptado en Portbou. Desde el final de la anterior tregua hasta la declaración de la presente, ETA ha asesinado a un total de 12 personas.

05. Presos: Más cerca de Euskadi

En junio de 1997, al poco de llegar Aznar a la Moncloa y con Jaime Mayor Oreja como ministro del Interior, fueron acercados al País Vasco 35 reclusos de la organización terrorista. ETA no dejaba de cometer atentados y el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara cumplía por aquella época su decimoquinto mes de secuestro.

Ya en tregua, Aznar batió un récord acercando a 135 presos de la organización terrorista a Euskadi. En diciembre de 1998 fueron trasladados 21 reclusos que estaban en las islas. "No existe ningún preso vinculado a la organización ETA fuera de la Península. Todos los que estaban en las islas han sido trasladados", dijo entonces Aznar. En mayo de 1999, el Ejecutivo anunció que 304 miembros de ETA, cuyos delitos habían prescrito, incluidos los de sangre, podían regresar a sus casas.

Durante los ocho años de Gobierno del PP se produjeron 311 excarcelaciones de etarras que habían cumplido su condena. Entre ellos está Iñaki Bilbao, que tras cumplir 17 años en la cárcel, salió en 2000. El 21 de marzo de 2002 asesinó a tiros al concejal socialista de Orio Juan Priede. El Gobierno del PSOE no realizó ningún movimiento de presos durante la anterior tregua.

06. En la oposición: Prueba de lealtad

El acercamiento de presos al País Vasco estuvo acompañado de dos resoluciones aprobada por unanimidad en el Congreso. El PSOE respaldó al Gobierno tanto en el mantenimiento de contactos con la organización terrorista como en la flexibilización de la política penitenciaria. El entonces líder de los socialistas, Joaquín Almunia, trasladó de inmediato a Aznar su "voluntad de colaborar" con el Gobierno.

Tras la publicación del informe de la Guardia Civil sobre las actas de ETA, los conservadores han exigido la dimisión del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. El pasado martes, en la comisión de Interior del Congreso, el portavoz socialista, Antonio Hernando, afirmó: "¿Sabe qué credibilidad le damos nosotros a lo que ETA dijo que dijeron los representantes del Gobierno de Aznar en al negociación de Zúrich? Ninguna. Para nosotros esto no vale nada". Y rompió las actas de la banda.

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