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Paco El Pocero se da un baño de masas en la inauguración de su macrourbanización

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'¡A por el jamón!'. Tres obreros con sus novias se disponían a darse un festín en honor al que ha sido su patrón durante los últimos cinco meses. Solomillo. Cerveza. Jamón. Mucho jamón.

Obreros, inmigrantes y nuevos ricos de la construcción se mezclaron el viernes 21 de septiembre en la fiesta que Francisco Hernando, El Pocero, dio para los miles de nuevos vecinos de Pocerolandia, la macrourbanización de más de 13.000 viviendas que ha construido en Seseña.Un millar de personas, muy lejos de los 10.000 anunciadas por la propaganda oficial.

A pesar de que la fiesta pretendía congregar a decenas de miles de personas el Pocero sólo contó con seguridad privada. Vigilantes de Prosegur combinaban tareas de aparcacoches con las de policía. Cundió el rumor de que el 'pobre tío Pocero' tuvo que contratarlos porque el alcalde del municipio, Manuel Fuentes de IU, se había opuesto a que voluntarios de protección civil acudieran al evento. Previsible. El regidor había paralizado la concesión de licencias a Francisco Hernando hasta poder dotar de servicios a la urbanización.Hay planeadas 13.000 viviendas y se han construido ya 2.500.

Con los carrillos llenos de canapés, familias vestidas de domingo con niños incluidos se agolpaban a la caza del canapés. 'Esto es impresionante, me ha tocado la primera ola de invitados que vienen con ganas', aseguraba Agustín, mientras cortaba jamón sin parar, sudando la gota gorda.'Hemos conseguido una casa por 39 millones y esto es precioso'.

Lionel tiene 37 años, es rumano y llega ilusionado a la fiesta de la que será su casa. Con la camisa abierta, los zapatos relucientes, cuenta también que aún tiene miedo porque no tiene las llaves de su piso y falta un mes para que se las entreguen: 'Espero que la casa tenga agua. Nos lo prometieron', asegura.

A las siete de la tarde los invitados se concentrabana en las puertas de entrada del parque de Pocerolandia, que se llama María Audena, en honor a la mujer del constructor. Atardecía y aún se notaba el sol apretado en la chaqueta.Unos 30 periodistas taponaban la entrada a la espera del protagonista del día: El Pocero. 'Que no falten los canapés y la alegría', gritaba Maximino Añes, el coordinador del catering.

Francisco Hernando llegaba a las ocho de la tarde seguido de dos guardaespaldas. Cuando bajó a la arena la gente le miraba de lejos, como a un ministro. Mientras paseaba entre la muchedumbre algún espontáneo se le acercaba agradecido: 'Gracias por el piso', le decía un joven ilusionado. 'Gracias a ti por comprarlo', le contestaba sorprendido.

Hijo predilecto

Un acto de los vecinos más fieles acabó con la entrega de una placa y la petición al Ayuntamiento de que le nombre hijo predilecto de Seseña. Cuando subió al escenario la gente gritaba '¡A por ellos! ¡Ánimo!'. Tuvo palabras para compradores, amigos y para Dios: 'Con su fuerza he salido adelante'.

Luego, en el escenario, Falete se rompía la voz ante la mirada agradecida de los colonos de El Pocero. En las cocinas había por repartir unos 100.000 pinchos de solomillo, tortilla, ensaladilla rusa y salmón. La puesta en escena no podía fallar y los 600.000 euros que el empresario gastados en el acto cegaba a los pocos críticos.

Sergio y Carmen tienen 31 y 33 años y son vecinos de Seseña de toda la vida. 'Las casas tienen buena pinta, pero con tanta gente da miedo que se bloquee el polideportivo, el cole y el ambulatorio. De nuevos servicios no sabemos nada'.

Otros lamentaban haber dejado pasar la oportunidad. Antonio, empresario de Madrid, confiesa: 'Me contaron que no era de fiar y ahora me arrepiento'. Mientras, en los bares del pueblo el jaleo apenas se notaba. En el bar Mariano aseguraba: '¿La fiesta? Aquí ni nos enteramos ¡Eso está muy lejos, lo menos a tres kilómetros!'.

Morir en la obra 

Tras mucho tiempo rehuyendo a la prensa y esquivando los flashes, Paco ‘El Pocero' se explayó exultante mostrando su alegría por su obra. 'Tenía muchas ganas de hacer viviendas para jóvenes, asequibles y de super lujo'. Así describió Hernando con el pecho inflado de orgullo el complejo que ayer inauguró.En una de las carpas montada en el show organizado para la apertura de las 2.500 primeras viviendas entregadas a sus propietarios, ‘El Pocero' desgranó las dificultades vividas durante su construcción.

Pero eso ya es pasado. Es más, pretende levantar 'un centro comercial, escuelas y hospitales'. 'Me gustaría morir en la obra', añade feliz, 'porque además yo no he cometido ningún delito'.

Hernando no quiso mostrar ningún rencor hacia el alcalde de Seseña, Manuel Fuentes. No le atacó, arguye, ni siquiera a través de su periódico. Simplemente considera que el regidor engañó a la prensa cuando llamó a a sus pisos 'ilegales'. Sólo recordó que hay nueve querellas admitidas a trámite contra Fuentes.

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