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El PP cruza los dedos en Barcelona por el voto exterior

El séptimo escaño de CiU podría cambiar de manos tras el escrutinio de los sufragios emitidos por los emigrantes

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Con la suerte electoral ya dictada por las urnas, el PP cruza ahora los dedos esperando que el voto emigrante le ofrezca un premio de consolación en forma de escaño en Barcelona, justamente aquel que a última hora de la noche del domingo se llevó CiU, lo que elevó  a siete su cómputo total de actas en la capital catalana. Si el voto procedente de los barceloneses residentes en el extranjero se comportara milimétricamente igual que  en 2004, ese escaño sería, en efecto, para el PP.
De hecho, su secretario general, Ángel Acebes, remachó ayer que el PP confía aún en hacerse con esa acta, de cierto valor simbólico por cuanto haría empatar (seis a seis) a conservadores y convergentes en la circunscripción icono de la catalanidad.
Ese séptimo escaño, que durante varias horas osciló entre el platillo de CiU y el del PP, terminó en la bolsa de Duran Lleida por una exigua diferencia: en el proceso de divisiones sucesivas del número total de votos de cada partido por el número de diputados en liza, método que sirve para asignar los escaños en aplicación de la ley D’hont, CiU aventajó nítidamente al PP hasta llegar al séptimo escaño. Ahí también se adelantó pero sólo por once votos. En consecuencia, si el PP lograse los 4.718 votos que, procedentes del exterior, recabó en 2004 y CiU cosechara de nuevo aquellas 4.434 papeletas, el escaño sería para el partido de Mariano Rajoy. Del total de españoles en el extranjero con derecho a voto en estas elecciones (1.198.811), 86.210 están censados en Barcelona. Hace cuatro años, apenas el 25,06% de los emigrantes de esa circunscripción participó en el proceso electoral. El escrutinio de votos emitidos por los inscritos en Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) se iniciará mañana miércoles.
Al igual que CiU, tampoco los socialistas están exentos de riesgo. Porque consiguieron el cuarto escaño de Vizcaya con el PP a menos de 300 votos de distancia. Si los residentes en el extranjero votan exactamente igual que en 2004, el escaño continuará en manos del PSE gracias a una ventaja de... dos votos.
Mientras en Catalunya y el País Vasco se mantiene la incertidumbre, el escrutinio del CERA no suscita inquietud ni esperanza en Galicia, la comunidad con mayor número de emigrantes censados (325.000). Tanto socialistas como BNG coinciden en que las posibilidades de que el voto emigrante altere el actual reparto de escaños se percibe remota.