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El PSOE censura "la fiesta" de Rajoy en plena crisis

Zapatero sostiene que la mejor campaña es hacer las reformas

G. LÓPEZ ALBA

La convención nacional que el PP celebró el fin de semana aprovisionó de munición al PSOE para mantener viva la refriega política y brindó a los miembros de su dirección la oportunidad de un cierto desahogo.

'Nosotros estamos en un momento de toma de decisiones muy complejas y el señor Rajoy está en un momento de fiesta', subrayó Marcelino Iglesias en el intento de neutralizar el impacto propagandístico del cónclave conservador. A juicio de los socialistas, según la expresión gráfica utilizada a puerta cerrada por una destacada dirigente, lo que hubo en Sevilla fue 'mucho frú-frú y poco ñaca-ñaca', porque 'dicen que van a llegar al poder, pero ¿para qué?'.

Blanco arenga a los candidatos locales: 'Somos los reformistas'

Los juicios críticos sobre la puesta en escena de esta reunión del PP se sucedieron en la reunión de la ejecutiva del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, para quien la exhibición de euforia de la derecha aparece en clara contradicción con las preocupaciones de los ciudadanos.

'Observamos con perplejidad cómo organizan fiestas, gastan dinero para celebrar no se sabe muy bien qué y transmiten una imagen de unidad que no ha podido durar ni 24 horas', dijo el secretario de organización, en una síntesis de diversas intervenciones, desde Zapatero a José Blanco, pasando por la portavoz del comité electoral, Elena Valenciano.

Iglesias destacó que, a pesar del intento del PP de presentarse como un partido unido como una piña entorno al liderazgo de Mariano Rajoy, 'no es un matiz menor' que Francisco Álvarez-Cascos, que fuera mano derecha de José María Aznar, esté organizando un partido propio, o que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, le niegue su apoyo a la candidata autonómica para Asturias. 'La unidad del PP es tan frágil como el liderazgo de Rajoy', sentenció Iglesias.

Iglesias lamenta la falta de propuestas en la convención del PP

El portavoz de la ejecutiva socialista rechazó el intento de Rajoy de menospreciar a Zapatero a base de afirmar que ni sus correligionarios le respetan. 'Nuestro secretario general y presidente del Gobierno tiene en estos momentos todo el partido detrás, apoyándole. Se le respeta y se le apoya', sostuvo Iglesias. Como prueba, evocó el apoyo unánime que recibió el sábado de los presidentes autonómicos y secretarios regionales para acometer las reformas pendientes.

En esta llamada a rebato, ayer fue el vicesecretario general, José Blanco, el que encabezó una reunión similar con los secretarios provinciales y candidatos a alcaldes en ciudades de más de 50.000 habitantes, a los que animó a reivindicar ante los ciudadanos que los socialistas 'somos los reformistas'.

Zapatero se mantuvo ayer ante la ejecutiva, al igual que el sábado ante sus barones, inflexible en su determinación de acometer las reformas que juzga necesarias con independencia de su coste electoral, que tanto atemoriza a los suyos, sobre todo a los que habrán de someterse en mayo al dictamen de las urnas. 'La mejor manera de hacer una buena campaña electoral es defender estas reformas, sin las que se retrasarían la recuperación de la economía y del empleo', resumió su portavoz oficial en el PSOE.

Iglesias, aludiendo a esas reuniones internas, abundó en la búsqueda del contraste. 'Nosotros hacemos reuniones de trabajo, sin ninguna alharaca, bien distintas de la fiesta del PP en Sevilla. Nos pareció que celebraban encuestas y nosotros preferimos celebrar resultados electorales', insistió Iglesias, que tachó el cónclave conservador de 'gran frivolidad'.

'Esperábamos que hubiera alguna propuesta, pero hemos leído con atención del discurso de Rajoy y está absolutamente vacío de contenido', dijo para acentuar la crítica a la falta de alternativas programáticas del Partido Popular.

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