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Todoterreno a caballo entre dos tiempos

Un político 'vintage' en el nuevo escaparate electoral del PSOE

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

Último mohicano, viejo rockero... Todos los tópicos que etiquetan la veteranía en política cuando los dos últimos presidentes del Gobierno han alcanzado el poder a la vez que los cuarenta cuelgan también del perchero político de Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951) como un gastado sombrero de época.

Pero las modas vuelven y el estilo vintage retorna a los escaparates periódicamente, cuando la clientela se cansa de novedades. Rubalcaba es el último artesano de su oficio. Irrumpió armado en la sala de prensa de la Moncloa con un bolígrafo desechable y un bloc en blanco en su reestreno como portavoz del Gobierno el pasado octubre. Es su forma de escenificar seguridad. En la era del iPhone, el número dos del Ejecutivo quema a diario la batería de un móvil antedi-luviano con las teclas desgastadas por el uso. Es su manera de mostrar discreción.

Sus detractores lo describen como alguien sin más amigo que el poder

Cuando la política se construye con modelos en serie y lemas de molde, Rubalcaba reivindica la artesanía del reloj fabricado pieza a pieza y a mano como el que luce en la muñeca. Su habilidad para controlar el tiempo político y adaptarse siempre a él y una intuición de oro para mantener en todo momento en hora y a punto su reloj le han valido los galones que están a punto de adornarle.

Celoso al extremo de su intimidad, sus detractores dentro del PSOE que algunos tiene describen a Rubalcaba como un político sin más amigo que el poder ni más compañero que la ambición. Extramuros del Partido Socialista especialmente en el PP, sus adversarios van más allá en su inquina y equiparan al vicepresidente primero rango que en su caso se puede citar sin necesidad de adjetivo ordinal, a diferencia de Chaves y Salgado con Fouché, el genio tenebroso que perfila magistralmente Stefan Zweig.

La comparación es odiosa teniendo en cuenta que Joseph Fouché fue la encarnación perfecta de la supervivencia política. Dirigente republicano en la Revolución Francesa, fue indispensable luego en el periodo napoleónico y monárquico como el que más tras el regreso de los borbones al trono de Francia. Ocupó, por cierto, en todo ese tiempo, el equivalente a una cartera de Interior.

Su capacidad de adaptación le ha mantenido vivo y en primera línea política

Para sus colaboradores y amigos también hay, por más que muchos se lo llamen y pocos sean los elegidos Alfredo Pérez Rubalcaba es, precisamente, todo lo contrario al político francés que Napoleón consideró el paradigma de la traición. Le deslumbra el ingenio y la inteligencia bastante más que las apariencias siempre ha vivido en una urbanización de clase media sin más pretensiones. Exige a los suyos al límite porque es exigente consigo mismo. Trabaja siempre incluso cuando descansa, recelan con ironía en su entorno y cultiva un fino sentido del humor que allana caminos con facilidad a su alrededor.

Este tren de largo recorrido ha pasado por casi todas las estaciones de la política. Educación y Presidencia con Felipe González, portavoz parlamentario, titular de Interior al timón de la tregua que ETA dinamitó en la T-4, llave que ha asfixiado a los terroristas y, llamado más lejos, número dos del Gobierno desde octubre con honores ya elevados al altar de la candidatura.

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