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El trilingüismo de Feijóo se atasca

La Xunta enfrenta huelgas y manifestaciones por cambiar el uso del gallego en la enseñanza

MARIOLA MORENO

Los planes de de la Xunta de Galicia sobre el uso del gallego en la enseñanza no universitaria no contentan a nadie. El presidente Alberto Núñez Feijóo que se comprometió en campaña a derogar el decreto que establecía que al menos el 50% de las asignaturas debían impartirse en lengua gallega, quiere instaurar un modelo educativo trilingüe de modo que las asignaturas se cursen en castellano, gallego e inglés de manera equitativa.

Pretende además que los padres sean los que determinen la lengua vehicular en la que sus hijos reciben una de las dos asignaturas de mayor carga lectiva y así lo ha hecho constar en el borrador del nuevo decreto "para el plurilingüismo en la enseñanza" presentado el pasado 30 de diciembre.

El mandatario gallego justifica que este modelo de enseñanza "blinda el equilibrio entre las lenguas y da respuesta a una demanda social y a una necesidad educativa".

La iniciativa, en cambio, no ha gustado ni a los defensores de la lengua gallega ni a los partidarios de una educación monolingüe en castellano.

Para Gloria Lago, cabeza visible de Galicia Bilingüe, colectivo contrario a la enseñanza del gallego y que realizó campaña a favor de Feijóo en las autonómicas que le otorgaron la victoria, se ha mostrado muy crítica con el borrador del decreto que considera "un placebo". "Es un documento con el que el presidente pretende esconder o tergiversar su compromiso electoral", opina.

Lago no ha dudado tampoco en calificar el documento de "traición" y de "engaño" de Feijóo. Por ese motivo, anuncia que habrá movilizaciones. Y no son los únicos que saldrán a la calle en señal de protesta. La plataforma Queremos Galego ya ha convocado una jornada de paro general en la enseñanza para el próximo jueves.

La reforma no contenta a ninguna de las partes y sólo la apoya el PP

El objetivo oficial del decreto es, en apariecia, simple: lograr que los estudiantes salgan de la escuela "dominando las dos lenguas de Galicia y manejando una tercera para que sean libres de emplear la que consideren oportuno". Pero hacerlo realidad es mucho más compleja.

De materializarse el borrador del decreto, los aspirantes a profesores tendrán que acreditar el conocimiento de un idioma extranjero aunque la Consellería de Educación todavía no tiene claro ni cómo deberán hacerlo ni cuándo celebrará las primeras oposiciones condicionadas por esta novedad.

La nueva norma obliga además a elaborar un censo de los profesores que conocen un idioma no oficial con la suficiente destreza como para impartir clases. Feijóo ya ha desatado no pocos recelos al adelantar que los docentes preparados para dar sus clases en inglés "tendrán preferencia" en los concursos de traslados.

Así, mientras la Xunta ya ha iniciado la ronda de contactos con los sindicatos en busca de un acuerdo, el PSdeG-PSOE acusa al PP de "jugar con la identidad del país" y el BNG habla de "agresión" a la lengua propia y responsabiliza a la Xunta de los conflictos idiomáticos surgidos en Galicia. El portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, pronostica que, si el decreto sale adelante, los problemas "irán a más" porque es "un disparate e intolerable que los padres elijan la lengua en la que estudian sus hijos". Desde las filas socialistas, su secretario general, Manuel Vázquez, considera que Feijóo se encuentra "solo" ante un decreto con el que "sólo ha logrado sembrar confrontación y confusión". El PP defiende su texto porque "acaba con las imposiciones y promueve la libre elección buscando el equilibrio lingüístico".

El borrador tampoco es del agrado de la Confederación Intersindical Galega (CIG). El sindicato lo considera "un intento de recolonizar Galicia". "Es un texto preautonómico, ya que no potencia el empleo del gallego tal y como recoge el Estatuto. Es una norma involutiva respecto a todas las aprobadas desde la promulgación, en 1983, de la Ley de Normalización Lingüística y nos retrotrae a la época franquista", explica Anxo Louzao, secretario nacional de CIG-Ensino.

Educación dará preferencia a los profesores que dominen el inglés

Louzao teme que, de salir adelante el decreto, el porcentaje de enseñanza en gallego tasado en un 33% "no se alcance en la mayoría de los centros" lo que favorecería que se impartiesen en gallego "las materias menos conocidas y valoradas". "Estamos ante un nuevo ataque, destinado a la desaparición de nuestra lengua a través de la reducción de su presencia y de la falacia del trilingüismo. La propuesta de la Xunta está destinada a crear conflicto en los centros", continúa. Louzao ironiza además con la ausencia de incentivos para los profesores que impartan las clases en gallego.

La cuestión del trilingüismo no es el único asunto espinoso en el borrador del texto elaborado por la Xunta. La intervención de los padres a la hora de decidir en qué lengua se deben impartir las asignaturas tampoco gusta e incluso roza la legalidad. Sin ir más lejos, el Tribunal Supremo, en una sentencia del 21 de octubre de 2001, desestimó que los progenitores puedan decidir la lengua en la que estudian sus hijos. "Ni la Constitución ni la Declaración Universal de Derechos garantizan a los padres el derecho de elegir la lengua que regirá la educación de sus hijos", sentenció entonces el juez.

Lejos de ser un mero rifirrafe político, el decreto de la enseñanza en Galicia tiene visos de convertirse en un asunto complejo de difícil solución. La Real Academia Galega ya ha manifestado su rechazo "total" y la Asociación Internacional de Estudos Galegos lo considera un "error ético y perjudicial para el idioma nativo de Galicia" que puede ser nefasto.