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Urdangarin quiso seguir la senda de Nóos con otra ONG hasta ahora desconocida

Registró Areté en 2006, dos semanas antes de cesar en Nóos, y en 2009 aún tenía acceso a su cuenta bancaria 

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Iñaki Urdangarin intentó mantenerse en la brecha de los negocios bajo la pantalla de una nueva ONG, desconocida hasta ahora, después de que en 2006 la Casa Real le conminara a abandonar el Instituto Nóos, lo que se hizo efectivo en junio de ese año. Dos semanas antes de que su cese como presidente quedase formalizado ante el Registro de Asociaciones, el yerno del rey y su socio Diego Torres inscribieron el 30 de mayo una nueva entidad sin aparente ánimo de lucro: la fundación Areté, con domicilio en Barcelona y dedicada al fomento del deporte y la cultura 'como herramienta de integración social', pero también a las investigaciones sobre 'mecenazgo, patrocinio y relación con grupos de interés'.

O sea, la fundación abría la vía para convertirse en heredera del Instituto Nóos, que captó 5,8 millones de la Generalitat valenciana y el Govern balear y funcionó como eje de un potente entramado asociativo-empresarial que facturó 16 millones en nueve años.

Según fuentes de la Casa Real, que ayer confirmaron a Público la existencia de Areté, la fundación 'se disolvió en pocos meses', una vez que el asesor legal externo del monarca concluyó que la fórmula era igual de 'inadecuada' que la aplicada para el Instituto Nóos.

La Zarzuela dice que se disolvió pero aún figura en el Registro de Fundaciones Aunque la Casa Real sostiene que Areté no llegó a funcionar, en el Registro de Fundaciones no consta su disolución. Y el informe de Hacienda sobre la trama Nóos, de cuyo contenido viene dando cuenta este diario, señala que en 2009 Urdangarin y Torres seguían figurando como autorizados en una cuenta abierta a nombre de esa fundación. Como domicilio de la entidad, el aristócrata y su socio aportaron el del bufete Bergós, así como su teléfono. La operación, con idéntica dirección y participación activa del abogado Raimon Bergós, se repitió un año más tarde cuando el grupo ahora sin la presencia visible de Urdangarin o Torres inscribió Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS) en febrero de 2007.

Mientras que las cosas se complican por días para Urdangarin, cuya imputación se considera cada vez más próxima, la Casa Real intenta minimizar daños. Ayer, la institución aseguró que 'no descubrió mentiras ni estafas' en la actuación de Iñaki Urdangarin al frente del Instituto Nóos 'porque no investigó más allá' de comprobar que las actividades de la asociación, lucrativas, eran 'inadecuadas' respeto a lo preceptuado en sus estatutos, que la definían como entidad sin ánimo de lucro.

El duque y su socio repitieron en 2007 la operación con una tercera fundación

Esta fue la explicación facilitada a este periódico después de que la agencia France Press difundiese un despacho en el que la institución quita hierro a lo sucedido y da por buena la versión de que el yerno del rey abandonó en 2006 sus negocios privados. 'Se suponía que todo era legal y nosotros no podemos hacer una auditoría ni se hizo', resumieron las fuentes consultadas. A la pregunta de si es posible que el marido de la infanta decidiese no pertenecer al patronato de Fundación DCIS tras su salida del Instituto Nóos porque optó por participar activa pero más discretamente en sus gestiones, las fuentes consultadas dijeron que, 'si lo hizo, no fue con conocimiento de esta casa'.

Controlada accionarial y financieramente por Diego Torres, esa fundación es propietaria de De Goes Center Stakeholder Management SL, la empresa que presuntamente desvió a un paraíso fiscal fondos procedentes del Instituto Nóos. El administrador de De Goes es Mario Sorribas, apoderado de Aizoon SL, propiedad de los duques de Palma. En marzo de 2007, De Goes transfirió a Reino Unido 50.000 euros. Lo hizo un día antes de que Instituto Nóos comenzase a enviar a ese mismo país 11 remesas de dinero por importe total de 420.000 euros. Sorribas también aparece en 2009 como autorizado en la cuenta de la Fundación Areté. Cuando la Policía y la Fiscalía preguntaron en noviembre a Diego Torres si Mario Sorribas era el testaferro del duque, la respuesta fue enigmática: 'Eso es muy serio, no puedo contestar'. Es decir, Torres podía haberlo negado o haber guardado silencio pero eligió la opción enunciada.

La Casa del Rey sostiene que en sus pesquisas no halló 'mentiras ni estafas'

Según la Casa del Rey, en el patronato de la Fundación DCIS no figura Iñaki Urdangarin, que se incorporó a su consejo asesor 'como otro buen número de deportistas de distintas disciplinas'. Pero fue el marido de Cristina de Borbón y no cualquier otro deportista quien, en mayo de 2007, ofreció los servicios de la Fundación DCIS a la candidatura olímpica de Madrid, trabajo por el que la entidad cobró 144.000 euros. Meses más tarde, el 2 de noviembre de ese año, el mismo Iñaki Urdangarin presentó DCIS ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y así consta en su memoria anual.

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