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El Vaticano quiso ocultar los abusos en Irlanda

El nuncio trasladó a los obispos en 1997 sus "serias reservas" a que denunciaran los casos

JESÚS BASTANTE

La idoneidad de la beatificación de Juan Pablo II, ya decidida por su sucesor, Benedicto XVI, y prevista para el 1 de mayo, presenta cada vez más dudas. Nuevos datos sobre el conocimiento que tenía Karol Wojtyla de los abusos sexuales de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo acusado de pederastia, así como la postura del Vaticano contraria a denunciar los abusos sexuales registrados en la Iglesia irlandesa, parecen avivar la polémica sobre la figura del anterior papa.

En lo que se refiere a Irlanda, su entonces nuncio, Luciano Storero, envió una carta de carácter confidencial a los obispos irlandeses en 1997 en la que venía a ordenarles que no informaran a las autoridades de los casos de pederastia y abusos sexuales, al considerar que tal actitud violaría el derecho canónico. En la misiva, hecha pública ahora tras ser enviada por un obispo a la emisora irlandesa RTE, Storero anunciaba que la Congregación para el Clero ya estaba investigando los casos, por lo que la obligación legal de reportar las denuncias de abusos a las autoridades contradecía las normas de la Iglesia.

Sólo en el pasado verano el Vaticano afrontó los abusos con decisión

Stotero insistía en que, frente a las "políticas" de las autoridades contra el abuso sexual, los obispos debían seguir "meticulosamente" el Código de Derecho Canónico, que requería manejar las denuncias por abusos sexuales únicamente en el interior de la Iglesia.

Sin entrar en detalles, el arzobispo Storero, que falleció en el 2000, escribió que denunciar obligatoriamente los abusos de menores a la policía "plantea serias reservas de naturaleza tanto moral como canónica".

Por su parte, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, negó ayer que se pidiera a los obispos que no denunciaran los abusos sexuales, y afirmó que la misiva ha sido malinterpretada. A su juicio, se trataba de que los curas pederastas no pudieran evadir el castigo a través de tecnicismos legales.

Por otro lado, las víctimas de Maciel pidieron justicia al papa en 2002

La carta de Stotero señalaba también que la Congregación para el Clero establecería políticas mundiales para la protección de la infancia "en el momento adecuado". Este momento comenzó a darse, de modo insuficiente, en 2001 y 2003, y sólo el pasado verano se decidió afrontar la situación con decisión y valentía, obligando a denunciar a las autoridades públicas cada caso, sin que ello supusiera no informar en los ámbitos eclesiásticos.

El contenido de la carta de Storero llegó a conocimiento de las autoridades en 2009, como parte de una investigación del encubrimiento de centenares de casos de abusos cometidos en la archidiócesis de Dublín desde 1975 a 2004. La misiva, con número de entrada 808/97, y bajo el epígrafe de "estrictamente confidencial", nunca había sido publicada antes.

Blázquez indaga si hubo desmanes en la rama laica de los Legionarios

A finales de 2009, Benedicto XVI afrontó con decisión el creciente escándalo de pederastia en el clero irlandés, que se había propagado a otros países, como Estados Unidos, Austria, Alemania o Australia. A partir de ese momento, hubo algunas dimisiones de obispos, así como una histórica Carta a los católicos irlandeses.

Por otro lado, acaba de salir a la luz el contenido de otra misiva, remitida en noviembre de 2002 por el abogado de varios ex legionarios de Cristo, el cura Antonio Roqueñí, al secretario particular de Wojtyla, Stanislaw Dziwisz, pidiendo justicia a la Iglesia por los abusos sexuales a los que habían sido sometidos. Así, un año antes de que Wojtyla designara al pederasta Maciel "apóstol de la juventud", sus víctimas señalaban en la citada misiva, entregada a la revista mexicana Milenio por José Barba, portavoz de los ex Legionarios, que no entendían "cómo las instancias que ejercen la justicia en su nombre [de Juan Pablo II] sigan haciendo caso omiso de sus reiterados recursos legales".

Los abusados por Maciel no querían entonces "ruido mediático ni escándalos", sino sólo "justicia", y en la Iglesia veían "a una madre, carente de miedo". "Mis clientes no quieren perseguir a la Iglesia. Sólo que el padre Marcial Maciel se someta, como todo católico, a los imperativos de la justicia eclesial", agregaba el abogado de los ex Legionarios.

Previendo la muerte y la futura beatificación de Wojytla, los firmantes no querían "que el silencio de la Curia Romana y del arzobispado de México repercuta negativamente en el juicio que la historia pueda hacer de un papa tan grande como el actual". "Todavía es tiempo de un gesto pontificio", señalaban las víctimas, que advertían de que "las faltas de Maciel son, por lo menos, más numerosas y quizás más graves". "Uno de los actos pecaminosos cometidos con uno de los ex seminaristas demandantes tuvo lugar un Sábado Santo. Otro hubo de ayudar a Maciel más de 40 veces a satisfacer sus bajas pasiones", prosigue la misiva.

"Monseñor: el asunto se está haciendo cada día más serio. No es ocultando la verdad como las cosas encuentran justa solución. Han sido proferidas amenazas de muerte y/o agresión física por parte del mismo padre Maciel Degollado y de amigos suyos contra algunas personas por el hecho de haber defendido y mostrado solidaridad con mis patrocinados. No ignoran que en la Curia Romana hay cardenales y prelados que utilizan notoriamente automóviles u otros objetos de valor regalados, o hechos regalar por Maciel", destaca uno de los 12 puntos del escrito, que recoge algunos de los abusos.

Por otro lado, esta semana se ha sabido que el arzobispo de Valladolid e investigador del Regnum Christi [la rama laica de los Legionarios de Cristo], Ricardo Blázquez, ya ha comenzado su visita apostólica a esta entidad con el objetivo de dilucidar si los desmanes de Marcial Maciel también tuvieron repercusión en este movimiento.

Según una nota que ya circula por las comunidades americanas, Blázquez visitó las casas del Regnum Christi en Atlanta y Nueva York del 7 al 17 de enero. En esos días, se entrevistó con consagradas y consagrados del movimiento, a los que reconoció "el sufrimiento y las pruebas, por el discernimiento y la purificación, por la renovación y la esperanza" por las que están pasando. Blázquez pasará revista a las comunidades de Caracas, del 7 al 11 de febrero, mientras que del 21 al 25 de febrero revisará los territorios de Italia, Francia y Alemania, y del 13 al 24 de marzo hará lo propio en dos ciudades de México: Monte-rrey, del 13 al 19 de marzo, y el Distrito Federal, del 19 al 24 de marzo.

De las comunidades de España se ocupará del 28 de marzo al 1 de abril, de las chilenas del 2 al 7 de mayo, y de las brasileñas del 1 al 7 de junio. Con toda la información recibida, el visitador apostólico redactará un amplio informe que será entregado al Vaticano, donde se decidirán los pasos a seguir.

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