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Neichel prefiere cerrar a bajar la calidad

El chef Jean-Louis Neichel, el único chef que, junto con Arzak, mantiene una estrella Michelín desde hace casi 40 años, cerrará el 31 de enero su restaurante "porque persiste la crisis y en la gastronomía no parece que vaya a pasar".

El chef Jean-Louis Neichel, en su restaurante. EFE/Alejandro García

Déborah Hap / EFE

BARCELONA.- Jean-Louis Neichel, el único chef en España que, junto con Arzak, mantiene una estrella Michelín desde hace casi 40 años, cerrará el 31 de enero el restaurante que lleva su nombre "porque persiste la crisis y en la gastronomía no parece que vaya a pasar". "Y me niego a bajar la calidad", ha sentenciado.

Tras pasar por los fogones de elBulli, para el que consiguió su primera estrella Michelín, Jean-Louis Neichel abrió su restaurante en 1981 en el residencial barrio de Pedralbes de Barcelona, y rápidamente se convirtió en lugar de culto para los amantes de la alta cocina mediterránea.

En una entrevista con Efe, el cocinero francés asegura que el restaurante estará cerrado al menos hasta mayo, y que en este tiempo reflexionará sobre el futuro y si reabre el local con otro concepto, porque su hijo Mario "quiere seguir en la gastronomía, pero con un barco un poco más pequeño".

"Ahora somos 16 personas -explica Jean-Louis Neichel- y la fórmula ha funcionado bien hasta hace dos años, pero la crisis lo ha cambiado todo, y en el futuro la oferta debe ser distinta".

El anuncio del cierre ha provocado un repunte en las reservas de su restaurante, que desde hace algunas semanas está al completo de clientes de siempre que, por distintas razones, dejaron de ir. Muchos de ellos, reconoce Neichel con un punto de ironía, "vienen ahora a llorar" sin acordarse que los meses en los que se han tenido que mantener "con menos de las mitad de las mesas ocupadas".

Algunas grandes empresas se han aprovechado de la crisis obligando a bajar precios por el servicio cuando los gastos del local eran los mismos y las materias son caras

Según explica, algunas grandes empresas se han aprovechado un poco de la crisis obligando a reducir precios por el servicio cuando los gastos fijos del local eran los mismos y las materias primas de calidad que pone en las mesas son caras, mientras el chef cree que no puede acabar con la buena fama y el alto nivel culinario que ha mantenido todo este tiempo.

Aunque en los dos últimos años ha ajustado precios y ha elaborado menús más competitivos para grupos introduciendo otros productos no tan exclusivos, confiesa que lo que no puede es dar sardinas como en los locales de tapas, "porque con sardinas no va a aumentar la clientela de personas que antes comían lubina".

Otro argumento que esgrime para cerrar su local es que, a los 68 años, tiene ganas de hacer otras cosas: "Me gusta mucho pintar acuarela, pero no dejaré de estar vinculado a la gastronomía y los fogones porque es mi pasión".

Logró su primera estrella Michelín en elBulli en 1976, donde estuvo 8 años como hombre de confianza del matrimonio Shilling, fundadores del local

Neichel logró su primera estrella Michelín en elBulli en 1976, donde estuvo 8 años como cocinero, director de restaurante y hombre de confianza del matrimonio Shilling, fundadores de este mítico local de cala Montjoi, en donde fue el artífice de su transformación de local turístico a restaurante gastronómico.

Dice con satisfacción que él fue quien revolucionó la gastronomía en esa época, cuando elBulli no era tan famoso, y donde dos años después desembarcó Ferrán Adrià. Sobre su salida de elBulli, asegura que nunca se ha arrepentido del paso que dio al establecerse en Barcelona por su cuenta.

El chef Jean-Louis Neichel, a la entrada de su restaurante. EFE/Alejandro García

Jean-Louis Neichel insiste en que las cosas han cambiado pues percibe que hoy se habla menos de guías y de estrellas, y los clientes "quieren comer bien pero sin tanta tontería como cubertería de plata, manteles de hilo y vajillas exclusivas, y en un entorno y con una decoración más simple".

Tras puntualizar que se lleva bien con todos sus colegas, asegura que lo mismo que le ha pasado a él con el Neichel está ocurrido a otros establecimientos de su categoría, nacidos cuando la palabra crisis no existía, "pero no lo dicen y siguen funcionando aplazando pagos y generando deuda".