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Más de 50 muertos en la explosión de un camión bomba en la zona de Siria dominada por Ankara

Del total de fallecidos 11 son menores y hay al menos 47 heridos. La explosión se produjo en la céntrica calle Raju, a una decena de metros de la sede de la administración local del cantón kurdo de Afrín.

Varias personas caminan entre las ruinas del centro de Afrin, Siria.
Varias personas caminan entre las ruinas del centro de Afrin, Siria.

efe | europa press

La explosión de un camión de combustible en un mercado popular en Afrín, ciudad de la zona norte de Siria que se encuentra bajo control de las tropas turcas, dejó este martes 52 muertos en uno de los incidentes más mortíferos ocurridos en esa región. Turquía ha acusado a las milicias kurdas de estar detrás del estallido.

La Defensa Civil siria, organización conocida como los "cascos blancos", afirmó que 52 personas han perecido en "una explosión diabólica de un vehículo bomba" en un mercado popular situado en el centro de la ciudad de Afrín, en al provincia siria de Alepo.

En Afrín y en las poblaciones del norte de Siria controladas por Turquía, donde Ankara cuenta con el apoyo de facciones armadas locales, son habituales los atentados, aunque la causa de la explosión aún se desconoce.

Los "cascos blancos", cuerpo de rescate que opera en zonas que no están controladas por Damasco, indicaron en su cuenta de Twitter que las escenas causadas por la explosión de hoy son "indescriptibles" y las calificó de "infierno".

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ONG cuya sede se encuentra en Reino Unido pero que cuenta con una amplia red de colaboradores en el terreno, un camión de combustible explotó en la céntrica calle Raju, a una decena de metros de la sede de la administración local del cantón kurdo de Afrín.

La explosión provocó una llamarada, según un vídeo publicado por el Observatorio, que causó numerosos daños materiales calcinando todo lo que se encontraba en el perímetro del estallido. La mayoría de los muertos perecieron por las quemaduras provocadas por el fuego, según la Defensa Civil y el Observatorio.

La segunda ONG señaló que al menos nueve de los fallecidos son milicianos de las facciones sirias proturcas presentes en la zona. El incidente se produce en el quinto día del mes sagrado de Ramadán, cuando las familias acuden a los mercados para comprar alimentos antes de la ruptura del ayuno diurno al atardecer.

El pasado 31 de octubre, al menos diez personas murieron y otras 30 resultaron heridas, entre ellas varios menores, por la explosión de un coche bomba en un mercado de verduras de Afrín.

Turquía acuso a los kurdos

El Ministerio de Defensa turco acusó a las milicias kurdosirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG) de llevar a cabo esta "masacre" contra los civiles. Esas milicias son consideradas terroristas por Ankara debido a su vinculación con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda activa en Turquía, y las tropas turcas han intervenido repetidamente en Siria contra las YPG.

Poco después de la explosión las fuerzas de seguridad en el sur de Turquía capturaron a un terrorista sospechoso

Además, el Ministerio afirmó en su cuenta de Twitter que del total de fallecidos, 11 son menores, y cifró en 47 los heridos. La agencia de noticias semipública turca Anadolu informó poco después de la explosión de que "las fuerzas de seguridad en el sur de Turquía capturaron a un terrorista sospechoso y miembro del YPG", quien supuestamente había entregado el vehículo "cargado con bombas listo para explotar".

Anadolu citó a las autoridades de la provincia de Hatay, situada en la porosa frontera entre Siria y Turquía. El noroeste de Siria, desde el río Éufrates hasta el Mediterráneo, está bajo control de las tropas turcas desde que se hicieron con estos territorios en la operación Escudo del Éufrates en 2016 y 'Rama de olivo' en 2018, cuando conquistaron el enclave kurdo de Afrín.

En 2019 Ankara también lanzó una operación militar en las áreas dominadas por los kurdos al este del Éufrates, pero tuvo que detener su ofensiva por la presión internacional y no pudo consolidar su control de todas las áreas fronterizas con Turquía.

Unicef habla de "tragedia"

Por su parte, el director regional del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para Oriente Próximo y Norte de África, Ted Chaiban, ha descrito como "una tragedia" la muerte de once niños en el ataque, en el que resultaron heridos "muchos más".

"Tememos que el número de muertos sea mucho mayor", ha dicho, antes de agregar que "diez años después del estallido del brutal conflicto en Siria, los niños siguen siendo los más afectados por niveles sin precedentes de violencia, destrucción y muerte". "La violencia genera más violencia", ha manifestado.

Así, ha resaltado que esta violencia "no es nueva en Afrin" y ha recordado que a principios de 2018 "casi 56.000 niños se vieron obligados a huir a otras zonas del país" a causa de la ofensiva turca contra la ciudad.

"La guerra en Siria está lejos de terminar. Unicef recuerda a todas las partes en el conflicto y a quienes tienen influencia sobre ellas que los niños no son un objetivo y que los ataques a zonas pobladas por civiles constituyen una violación del derecho internacional", ha destacado.

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