Público
Público

Aborto en Alemania La ley de aborto de la época nazi que continúa en vigor en Alemania

El artículo 219a del código penal ha vuelto a cobrar protagonismo por ser fuente de disputas entre socialdemócratas y conservadores durante la semana en que se ha oficializado el nuevo Gobierno de Gran Coalición.

Publicidad
Media: 3.75
Votos: 4

Los opositores al aborto sostienen letreros que dicen "Mi vida está en tus manos" y "Oración por la vida" frente al centro de asesoramiento de Pro Familia en Frankfurt. Arne Dedert / dpa / AFP

A la ginecóloga Kristina Hänel le ha salido muy caro informar en internet sobre su trabajo. El pasa-do mes de noviembre fue condenada a pagar 6.000 euros por “anunciar” abortos en un documento que se podía descargar en la página web de su clínica.

La sentencia judicial y la decisión de Hänel de hacer público su caso pusieron el foco sobre el con-trovertido artículo 219a del código penal alemán, que castiga hasta con dos años de cárcel o duras multas a los doctores que ofrezcan información sobre la interrupción del embarazo. La razón del juez: evitar la “normalización” del aborto.

Durante la última semana, además, la prohibición de publicitar abortos ha vuelto a cobrar protagonismo después de los encontronazos entre miembros del SPD (Partido Socialdemócrata de Ale-mania) y el bloque conservador de la canciller Angela Merkel (CDU/CSU), los mismos partidos que esta semana han firmado el acuerdo de Gobierno conocido como la Gran Coalición, que ha puesto fin a casi seis meses de interinidad desde las elecciones federales de septiembre.

La diputada Eva Högl ha liderado una campaña del SPD para presentar un proyecto de ley en el Parlamento alemán, el Bundestag, para derogar el citado artículo. La intención de eliminar el 219a, un artículo “anticuado”, según las propias palabras de Högl, indignó a los miembros del partido con-servador, quienes quieren mantenerlo intacto.

“El SPD ha introducido con nocturnidad y alevosía un borrador con demandas totales que ofenden a la Unión [la suma de los partidos CDU y CSU] en una de sus convicciones fundamentales”, ase-guró el portavoz conservador de asuntos familiares, Marcus Weinberg, en declaraciones recogidas por la revista Spiegel.

Presión de las fuerzas conservadoras

La revista semanal también ha publicado las declaraciones de otra diputada conservadora, Elisabeth Winkelmeier-Becker, en las que hablaba de “un inicio sin confianza”, en referencia a la Gran Coalición. "No habría pensado que Andrea Nahles [líder del SPD en el Bundestag] pondría su nombre en una moción que disminuye la protección de las vidas aún no nacidas”.

Finalmente, la presión ejercida parece haber surgido efecto, pues los socialdemócratas no tomarán ninguna iniciativa en el Parlamento alemán. “El grupo parlamentario del SPD no presentará a votación su proyecto de ley sobre el artículo 219a”, anunció Eva Högl a través de las redes sociales. Sin embargo, en el mismo mensaje insistía en que su objetivo sigue siendo lograr que “la información objetiva esté exenta de penas”. “Se pide al Gobierno federal a presentar una propuesta”, añadió Högl para terminar.

Por una parte, una portavoz del grupo parlamentario socialdemócrata aseguraba a Público que la decisión de no someter a votación su borrador no se debe a las presiones, sino a que el bloque conservador “está ahora listo para trabajar con nosotros en un proyecto de ley”. “Este proyecto de ley -aseguró la portavoz- también tiene como objetivo proporcionar seguridad médica a los médicos”.

Por otra, la ginecóloga multada, Kristina Hänel, mostraba a este diario su sorpresa y señalaba que hasta el anuncio no pensaba que el SPD pudiera cambiar su postura tras entrar de nuevo en una coalición con los conservadores.

Aun así, Hänel se mantiene optimista. “La mayoría de la población y de los políticos piensa de for-ma liberal y está a favor de ofrecer la información. Pero la política se ve ensombrecida por los juegos de poder”, sostiene la doctora.

Los partidos de La Izquierda y los Verdes piden la abolición completa del artículo, mientras que los liberales del FDP, después de haber pedido también se eliminación, han maniobrado, al igual que el SPD, y están ahora más a favor de una modificación de la ley que de suprimirla por completo.

El debate llega en un momento en el que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) no solo mantiene en las encuestas alrededor de un 13% de intención de voto, sino que algunas incluso le sitúan a la par o por encima de los socialdemócratas.

El pacto de Gran Coalición, de hecho, les convierte en la formación opositora más importante, una situación simbólica pero que ejerce gran presión sobre el Gobierno. En ese sentido, el nuevo ministro del Interior, Herst Seehofer, también será “ministro de la Patria”. Seehofer, a los pocos días de firmarse el pacto, ya ha asegurado que agilizará las deportaciones y que “el Islam no pertenece a Alemania”, unas pos-turas propias de la AfD.

“El lobby de los fundamentalistas tiene mucha influencia”, explica Hänel. "El miedo a la radicalidad de derechas hace que fuerzas democráticas se comporten de forma absurda con el objetivo de ganar al electorado de derechas, por ejemplo, tomando los argumentos de la AfD".

Origen nazi

La prohibición de ofrecer información pública sobre abortos fue introducida en 1933, por el régimen nazi de Adolf Hitler, con el objetivo de criminalizar a médicos judíos y comunistas. ¿Cómo es posible que se haya mantenido hasta hoy día?

"Probablemente es porque se había olvidado casi por completo. Quitando los doctores y los 'oponentes al aborto', nadie mostraba interés. Durante muchos años se ha interpretado de forma liberal", asegura Hänel. Y continúa: ”En los últimos años los anuncios se han incrementado, y ha sido cuando se ha empezado a intimidar más y más a los doctores, y muchos han quitado la informa-ción de sus páginas web”.

No solo el anuncio o la oferta de información está penada, el propio aborto también lo está. El artículo 218 del código penal se refiere a la interrupción del embarazo como un crimen y una “ofensa contra la vida”. Por tanto, técnicamente está prohibido, aunque en la práctica ni se castiga ni se persigue siempre y cuando se realice durante las 12 primeras semanas, se haya recibido previa-mente asesoramiento por parte de personal autorizado y se haya esperado tres días antes de llevarlo a cabo.

Kristina Hänel ha conseguido poner sobre la mesa el debate acerca del aborto en Alemania. A pesar de la multa, la ginecóloga ha rechazado retirar la información de la página web de su clínica y está preparando la apelación a su condena porque la considera “inconstitucional y en contra del derecho europeo”. Asimismo, ha iniciado una campaña de sensibilización pública con una petición de firmas que ha superado las 150.000 rúbricas y que ya ha presentado en el Bundestag.

“Estoy segura de que el 219a no se mantendrá tal y como está”, concluye Hänel. “Si no se consigue a través de la política, me dirigiré a otras instancias, incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea”.