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El alivio y la decepción se reparten en Escocia

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La noche comenzó mal para los independentistas y realmente nunca remontaron el vuelo. A pesar de haber abarrotado las calles en un ambiente festivo durante la jornada de votación, los ánimos se enfriaron pronto, desde que los recuentos y las predicciones iban dejando claro que el sueño de la independencia no se haría realidad en la mañana del viernes.

Ahora Escocia afronta las negociaciones para la cesión de mayores competencias a Edimburgo, un proceso bastante menos emocionante que la independencia, pero con no poca repercusión en la vida política del país.

En sus primeras palabras tras dar por hecho el rechazo a la independencia, el ministro principal de Escocia, Alex Salmond, ha asegurado: 'Gracias al 1,6 millones de escoceses que han votado sí. En virtud del cumplimiento del acuerdo de Edimburgo, aceptamos el resultado, pero los partidos unionistas han prometido dar más poderes a Escocia y nosotros esperamos que esto sea así de manera rápida'. Y ha concluído su discurso aseverando que 'debemos seguir avanzando como nación'.

Las grandes dudas ahora son si los tres grandes partidos unionistas cumplirán su promesa de mayor devolución de poderes y si Alex Salmond será el hombre que lidere esas negociaciones o dejará su puesto tras la derrota. En el horizonte inmediato, una cita clave: Las elecciones generales de 2015 en las que se espera que el partido nacionalista británico UKIP tenga un papel principal.

La victoria del unionismo en las urnas supone una derrota personal de SalmondTodas las miradas se centran ahora en Alex Salmond, el indiscutible líder del nacionalismo escocés durante las últimas dos décadas. La victoria del unionismo en las urnas supone una derrota personal del político escocés que, en cualquier caso, contará en su legado con la celebración de un referéndum que nadie podría haber imaginado pocos años atrás.

Tras el referéndum de independencia de Quebec de 1995, el referente histórico más inmediato, Jacques Parizeay, líder del Partido Quebequés, dimitió tras la derrota por la mínima del 'sí'. Salmond se ha resistido hasta ahora a hablar de un escenario posreferéndum y su futuro al frente del Gobierno escocés y del SNP es una incógnita.

A favor de su continuidad cuenta con los resultados que arrojan las encuestas, que le sitúan como el líder mejor valorado de la campaña. Por otra parte, una dimisión tras la derrota en el referéndum supondría abandonar la política por la puerta de atrás, mientras que encabezar las previsibles negociaciones de cesión de competencias y luchar por una tercera legislatura en 2016 le revitalizarían como estadista.

Si la victoria del 'no' ha sido especialmente celebrada por los laboristas de Westminster, sus compañeros de partido al norte de la frontera anglo-escocesa no se han quedado a la zaga. La noticia ha sido recibida con alivio tras el susto de las últimas semanas, cuando la líder de los laboristas escoceses, Johann Lamont, se vio en la tesitura de tener que dirigir el partido en Escocia tras haber hecho campaña contra su independencia.

Los laboristas podrían contar con dos mayorías en Westminster y Edimburgo para 2016El siguiente paso será recuperar el crédito perdido en las dos últimas elecciones regionales y tratar de volver al poder en el parlamento de Holyrood, del que se vieron desbancados tras la primera victoria en la historia de los nacionalistas en 2007. En un marco soñado, los laboristas podrían contar con dos mayorías en Westminster y Edimburgo para 2016, lo que sin duda facilitaría la prometida cesión de competencias.

Sean Connery, el actor que encarnó al personaje de ficción británico por antonomasia, el agente secreto James Bond, es una de las figuras públicas que ha apoyado abiertamente la independencia, a pesar de no residir en Escocia. Otros como el tenista Andy Murray o el escritor Irvine Welsh, autor de Trainspotting, también se encontrarán decepcionados con la decisión de los escoceses de mantenerse en el Reino Unido.

En el bando del 'no', J. K. Rowling, la autora de la célebre saga Harry Potter y la mujer más rica del Reino Unido, ha sido la celebridad más destacada en abrazar el unionismo. Otros como el ex entrenador del Manchester United, Alex Ferguson, natural de Glasgow, o el actor Ewan McGregor, que protagonizó precisamente la adaptación al cine de Trainspotting, también se mostraron contrarios a la independencia.

Los sondeos de las últimas semanas anunciaron acertadamente una votación igualada, lo que planteó la situación de un escenario de división social tras la votación. Las repercusiones que esta intensa campaña tendrá en la sociedad escocesa son aún desconocidas, pero el hecho de que el camino hacia el referéndum se ha ya desarrollado en un clima de tranquilidad y ausencia de conflicto no hace augurar una situación problemática.

Las sensaciones probablemente serán las de decepción y alivio a partes iguales a lo largo y ancho del país y solo el tiempo dirá de qué forma ha cambiado a Escocia este periodo de ferviente actividad política.


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