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Amanecer Dorado se desmorona en Grecia seis años después del asesinato que frenó su auge

El partido neonazi que fue tercera fuerza en el Parlamento heleno ya no tiene representación, ha cerrado su sede central en Atenas y afronta la recta final del macrojuicio que podría declararla organización criminal

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Una mujer pasa junto a una pared pintada con el logotipo del partido neonazi griego Amanecer Dorado, en Atenas. AFP/Aris Messinis

Amanecer Dorado se está desmoronando a marchas forzadas. Hace unos días vació su sede en Atenas, un ataque cibernético dejó a su página web fuera de combate durante semanas y algunos de sus miembros más destacados han abandonado el partido y han anunciado que crearán otra formación. El partido neonazi que fue tercera fuerza en el Parlamento griego y aterrorizaba en las calles a migrantes, izquierdistas y al colectivo LGTBI+ está en pleno colapso organizativo.

Este miércoles se cumplen seis años del asesinato del rapero y activista antifascista Pavlos Fyssas a manos de uno de los militantes del partido, Yorgos Roupakiás. Aquella noche entre el 17 y el 18 de septiembre de 2013 marcó el inicio de la caída de la formación neonazi y desencadenó el macrojuicio que, dentro de pocos meses y más de cuatro años después de su inicio, podría declararla organización criminal.

La abogada de la familia Fyssas, Eleftheria Tobatzoglou, explica que pese a que Amanecer Dorado ya había atravesado otras épocas difíciles, “esta vez la crisis es mayor”. Tras casi tres décadas de existencia, el partido permaneció residual hasta 2012, cuando logró representación parlamentaria. “El partido quizás sobrevivirá, pero en los términos de antes, en los márgenes de la sociedad y la política. Nunca volverán a tener el rol que han tenido en los últimos nueve años”, afirma Tobatzoglou.

El asesinato de Fyssas significó el inicio del fin, pero el factor que ha precipitado el desmoronamiento actual es la derrota en las elecciones generales de julio. Amanecer Dorado quedó a las puertas del Parlamento con un 2,98% de los sufragios, inferior a la barrera del 3%. Esto provocó la desbandada de algunos de sus miembros más destacados, como el ahora eurodiputado independiente Yannis Lagós y antiguos diputados y altos cargos. Lagós anunció que fundarán una nueva formación política. No entrar en el Parlamento implicó dejar de recibir dinero oficial y esto ha acelerado el cierre de muchas de sus oficinas por todo el país. La más reciente y simbólica, su sede central en la avenida Mesogeion de Atenas.

Yiorgos Roupakias, el hombre que confesó haber apuñalado en 2013 al rapero antifascista Pavlos Fyssas, se dirige a la corte en Atenas,el pasado 18 de julio. AFP/Tatiana Bolari

Sofia Tipaldou, investigadora postdoctoral Marie Curie en la Universidad de Manchester, sostiene que podemos estar ante la desaparición del partido en su forma parlamentaria, aunque “la ideología no desaparecerá”. Tipaldou, experta en nacionalismo y extrema derecha en Rusia y el sur de Europa, recuerda que, cuando se formó, Amanecer Dorado era un grupo pequeño con ideología neonazi que rechazaba la democracia parlamentaria. Esto cambió en 2010, cuando se presentó a las elecciones locales y su líder y fundador, Nikolaos Michaloliakos, logró entrar en el Ayuntamiento de Atenas. “Entonces el partido eliminó las referencias directas al nacionalsocialismo y adoptó un perfil más moderado, para parecerse a los partidos xenófobos europeos más exitosos, como el Frente Nacional francés”, explica.

En 2012, Amanecer Dorado logró el éxito que buscaba y entró en el Parlamento con un 7% de los votos y 21 diputados. Este fue el momento de apogeo del partido, y en los meses siguientes algunos sondeos le daban el 15% de intención de voto.

Pero en la noche del 17 al 18 de septiembre de 2013, este ascenso se truncó. Después de ver un partido de fútbol en un bar del barrio de Keratsini, en el Pireo, el rapero Fyssas (alias Killah P) se marchaba a casa cuando un grupo de neonazis le atacaron y, tras una serie de comunicaciones telefónicas con la cúpula del partido, recibieron la orden de matarle. Entonces Yorgos Rupakiás, militante del partido que trabajaba en la cafetería de una de sus oficinas, llegó en un coche y le asestó una puñalada mortal en el pecho. Fyssas le señaló como autor cuando aún estaba consciente.

Este asesinato impactó profundamente a la opinión pública griega. Los movimientos sociales antifascistas respondieron con multitudinarias manifestaciones y se organizaron para plantar cara a los neonazis. Pocos días después del asesinato detuvieron a la cúpula y a todos los diputados, y se puso en marcha la ofensiva judicial. Tras varios retrasos, el 20 de abril de 2015 empezó el macrojuicio contra 68 acusados que se enfrentan a cargos como pertenencia a organización criminal, asesinato y posesión ilegal de armas y drogas, entre otros.

En el juicio se procesa al partido por numerosos casos, incluyendo el ataque a tres pescadores egipcios en el puerto del Pireo y a militantes del sindicato del partido comunista PAME. Después de cuatro años y medio, el proceso sigue en marcha y la fecha de finalización se ha ido posponiendo.

El asesinato de Fyssas impactó a la sociedad griega pero no era la primera vez que ocurría algo así. Los ataques violentos forman parte del modus operandi de Amanecer Dorado y apenas unos meses antes simpatizantes del partido habían matado al migrante paquistaní Shehzad Luqman en Atenas. La diferencia la marcó el hecho de que “era la primera vez que la víctima era griega y que el perpetrador era arrestado inmediatamente, por lo que no pudieron encubrir el caso, ni Amanecer Dorado ni la propia policía”, señala Tobatzoglou.

El líder del partido neonazi griego Amanecer Dorado, Nikos Michaliolakos, se dirige a sus seguidores en una concentración frente al sitio en donde se construye la primera mezquita e Atenas. AFP/Louise Gouliamaki

Los vínculos de la policía con Amanecer Dorado, que habían fomentado la impunidad de los neonazis hasta aquel momento, fueron investigados y denunciados por organizaciones como Amnistía Internacional, como recoge el periodista Hibai Arbide en el libro Epidemia Ultra. En 2014, la ONG reveló que una decena de agentes “estaban vinculados directa o indirectamente a actividades delictivas atribuidas a miembros de Amanecer Dorado”. En las elecciones de 2012, entre el 45 % y el 59 % de agentes de policía en Atenas votaron al partido neonazi.

Al cóctel de impunidad que había favorecido el ascenso del partido, el periodista Aris Chatzistefanou, autor del documental Fascism Inc, le añade la cobertura de los medios, que trataban a los miembros del partido como “estrellas del rock”. Chatzistefanou también cree que Amanecer Dorado en su forma actual desaparecerá, pero señala que su legado permanece. “Han impuesto su agenda a los partidos de centro y derecha, en temas como la migración y la policía, y aunque el partido colapse, sus ideas seguirán ahí”.

El juicio ha jugado un papel clave en la caída de Amanecer Dorado. “Es muy importante porque ha enseñado la verdadera cara del partido: mucha gente estaba preocupada y asustada viendo que había votado a unos asesinos”, señala Tipaldou. Esto motivó el trasvase de votos hacia otras formaciones en las últimas elecciones, el pasado julio. Algunos de sus votantes eligieron al partido conservador Nueva Democracia, ahora en el gobierno, mientras que otros apostaron por la ultraderechista Solución Griega, creada en 2016 por el multifacético Kyriakos Velópoulos, que logró representación por primera vez.

Según Tipaldou, el perfil de votante que ha cambiado de Amanecer Dorado a Solución Griega se articula alrededor de los ejes “patria, religión y familia” y expresa un voto de protesta hacia los partidos tradicionales. Pero ambos partidos se diferencian porque Amanecer Dorado “tiene un brazo paramilitar y ejerce y promueve la violencia entre sus miembros”, mientras que Solución Griega no.

“Esperemos que la sentencia del juicio demuestre que la violencia política no está tolerada en democracia y que sea preventiva ante la creación de nuevos partidos totalitarios como Amanecer Dorado”, concluye la investigadora.