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Brexit Qué es lo que mantiene acorralado a Boris Johnson

Con el brexit aun sin resolver, Reino Unido ha entrado en ‘modo eleciones’. Gobierno y oposición buscan a la desesperada convocar nuevos comicios pero con diferencias: Johnson necesita que se celebren antes del 31 de octubre y los laboristas se dividen entre aceptar su propuesta o esperar hasta noviembre para evitar que el primer ministro se la juegue y fuerce un brexit sin acuerdo.

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El primer ministro británico, Boris Johnson. / EFE

LONDRES, Actualizado:

El 23 de junio de 2016, en Leeds se impuso el voto a favor de permanecer en la Unión Europea por un escaso margen de apenas un 0,7%. Ayer, seis meses después de la fecha en la que el brexit debería haberse producido, Boris Johnson -entonces líder de la campaña a favor de la salida y ahora primer ministro británico- visitaba la zona durante lo que Downing Street ha definido como el primer día de campaña; aunque no, a esta hora no hay ningunas elecciones fijadas en el calendario.

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Pero sí, Johnson tiene espíritu de candidato y se pasea campechano por la calle comercial de la pequeña ciudad de Morley mientras graba una entrevista para BBC cuando un hombre se dirige a el: “Deberías estar en Bruselas negociando”. Visiblemente incómodo, el primer ministro británico le responde: “Hemos estado negociando”. El hombre le replica: “No, estás en Morley, en Leeds. Estás jugando”. Pero Morley, como el resto del país, está dividido y a Johnson le basta dirigirse a otro grupo de vecinos para que le respondan con aplausos y mensajes de apoyo.

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El primer ministro ha logrado la imagen que buscaba. Porque ahora mismo el único objetivo que su equipo parece tener en mente es una victoria electoral que le permita salir del rincón en el que está acorralado.

¿Por qué Johnson quiere elecciones ya?

No es sólo que las quiera, es que las necesita porque en apenas tres días su Gobierno ha perdido la mayoría que tenía en la Cámara de los Comunes y no tiene capacidad para gobernar.

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Al diputado Philip Lee -que delante de todos el martes abandonó la bancada conservadora para sentarse junto a los liberal demócratas- se ha sumado Jo Johnson -el hermano de Boris Johnson ha dimitido como Ministro del Universidades y Ciencia- además de los 21 diputados conservadores expulsados del partido por votar contra el Gobierno la ley que obliga a pedir una nueva prórroga a falta de un nuevo acuerdo.

Una decisión del propio Johnson de la que quizá se esté arrepintiendo porque a la vez que ha dejado al Gobierno bajo mínimos en la Cámara de los Comunes ha dado aire a la oposición. Los tories rebeldes podrán mantener su escaño mientras dure la legislatura y muchos ya han empezado a adoptar otras siglas. De ahí que sólo una victoria electoral podría permitir a Johnson rodearse de fieles.

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El plan de Johnson para convocar elecciones

Horas después de que el parlamento tumbara los planes del primer ministro para la celebración de unos nuevos comicios el próximo 19 de octubre -serían las terceras elecciones generales en Reino Unido en cuatro años- el líder de la Cámara de los Comunes, el conservador Jacob Rees-Mogg (sí, el que se repanchingó en la bancada el pasado martes durante el decisivo debate de la ley anti-brexit abrupto) anunciaba que el próximo lunes el Gobierno insistirá con el tema.

Pero de nuevo Johnson necesitará los votos a favor de dos tercios de los diputados como establece la denominada Ley de Parlamentos de Plazo Fijo de 2011-otro legado de David Cameron, por cierto-. ¿Lo logrará esta vez? La respuesta depende de la decisión que tome el líder de la oposición, Jeremy Corbyn; otro que a esta hora también parece estar acorralado.

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¿Apoyará la oposición a Johnson?

Si cumple con lo que prometió, Corbyn debería votar a favor de las elecciones que propone Johnson. Aseguró que así lo haría toda vez que la ley anti-brexit duro fuera una realidad y eso ocurrirá el mismo lunes.

Pero la promesa de su líder ha provocado división en las filas de los laboristas, que no se fían de Johnson y temen que en mitad de la campaña se saque de la manga alguna estratagema para acabar ignorando la ley y abocando al país a un brexit sin acuerdo. Tan preocupados están que han confirmado que están en contacto con expertos en legislación de este tipo para saber si, por ejemplo, Johnson podría llegar a impugnar la ley.

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Con la desconfianza metida en el cuerpo, numerosos miembros del Partido Laborista consideran que lo más acertado sería esperar hasta después de la fecha señalada para el brexit (31 de octubre) cuando, en caso de no haber llegado a un nuevo acuerdo con la UE, cuenten con la tranquilidad que les proporcionaría una extensión del Artículo 50. Qué decidirá finalmente Corbyn es algo que a esta hora quizá sólo él sepa o ni siquiera tenga decidido aún. Mantenerse fiel a su palabra podría suponer sacar de entre las cuerdas a Johnson para ponerse él en su lugar.

El segundo partido de la oposición, el Liberal Demócrata, también prefiere esperar.

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¿Y Johnson no podría seguir intentándolo?

El problema que se le plantean al primer ministro británico para seguir insistiendo en la convocatoria de elecciones hasta la saciedad, se lo ha buscado él mismo. La suspensión del parlamento durante cinco semanas que decretó ha acabado convirtiéndose en otra decisión-boomerang. Con ella Johnson pretendía impedir que la oposición tuviera tiempo suficiente para legislar contra un brexit sin acuerdo. No es sólo que no lo haya logrado, es que ahora es a él a quien se le agota el tiempo.

Si la moción que presentará el lunes no prospera, Johnson tendría otra alternativa: intentar sacar adelante una legislación que suspenda la actual legislatura y que sólo necesitaría mayoría simple. Pero como todo texto que pretenda alcanzar rango de ley, debería someterse a votación y estaría sujeto a enmiendas, lo que sin duda retrasaría el proceso.

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También queda la opción de que los propios conservadores presenten una moción de censura sobre el Gobierno -que perderían-, pero se arriesgan a que la oposición logre formar un Ejecutivo alternativo que les arrebate el poder. Así que puede ser que la única opción que le quede a Johnson sea dimitir. Será cuestión de ver lo desesperado que está.

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