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Coronavirus América Latina La covid-19 pone a prueba los sistemas de salud de América Latina

Las dificultades de acceso a la salud y le desigualdad entre los sistemas públicos y privados son el gran desafío para la gestión de la pandemia.

24/03/2020.- Fotografía cedida por la Policía Nacional de Colombia que muestra a varios de sus miembros durante la instalación de las carpas habilitadas en el Hospital Central de la Institución para recibir pacientes afectados por el coronavirus. / EFE
Un funcionario colombiano en un puesto de información del Ministerio de Relaciones Exteriores. 

"El mensaje es claro: este es el momento de que los países aumenten su capacidad para detectar casos y atender a los pacientes; y se aseguren de que los hospitales tengan el espacio, los suministros y el personal para brindar la atención necesaria". Lo dijo la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) Carissa F. Etienne el pasado 18 de marzo. Hacía una veintena de días que el coronavirus había llegado a América Latina por Brasil, que registró el primer caso el 26 de febrero por un hombre que había viajado a Italia.

Hoy en América Latina y el Caribe se registran más de 11.000 contagios y 200 fallecidos desde México hasta el sur de Chile y Argentina, según las últimas cifras publicadas por la OPS (a fecha de 27 de marzo). El mapa global de la Universidad Johns Hopkins, actualizado a 29 de marzo, establece Brasil (3.904), Ecuador (1.823) y Chile (1.909) como los países con más contagios.

Los números aumentan día a día en América Latina, pero están lejos de llegar a los totales que se registran en Europa, China o Estados Unidos. "Latinoamérica todavía está en una fase temprana del brote, vamos varias semanas retrasados respecto a Europa y Asia. Es una oportunidad para aprender de la experiencia que han tenido otros países y la posibilidad de adoptar medidas más tempranamente para adaptarse a lo que sabemos que ocurrirá con toda probabilidad dentro de la región", afirma Cristóbal Cuadrado, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.

El profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, el neumólogo Ubiratan de Paula Santos, concuerda con ser prudentes con los datos: "Tenemos que tomar el número de casos con cautela porque las pruebas de diagnóstico no están disponibles para todos los pacientes sintomáticos, ni siquiera para los más graves. No se están llevando a cabo en las cantidades necesarias par que podamos comprender la situación real", apunta.

La confusión con los datos en la región es real, con cifras muy dispares entre países. Mientras Bolivia registra solo 74 casos sus vecinos de Perú o Argentina tienen más de 600 y 700, respectivamente. "Las capacidades tecnológicas y recursos instalados dentro de la región son muy heterogéneas, por ende, la capacidad diagnóstica y para detectar los casos es muy distinta entre los países", explica el doctor Cuadrado. "Bolivia o Paraguay, por ejemplo, tienen una situación extremadamente distinta a la de Chile, Argentina o Brasil, que cuentan con las capacidades de laboratorios de biología molecular", añade.

Las medidas

A estas alturas de la crisis, la suspensión de clases y el cierre de fronteras son medidas adoptadas en todos los países latinoamericanos, solo con algunas excepciones. A pesar de lo que ocurre en el hemisferio norte, todavía hay gobiernos de la región que no miden el peso de la pandemia. Nicaragua y Brasil mantienen abiertos los centros educativos en algunas ciudades y estados. México no ha cerrado sus aeropuertos. Sin embargo, el presidente Antonio Manuel López Obrador, que relativizó el impacto del virus las primeras semanas, en los últimos días ha empezado a aplicar algunas medidas de mitigación (sin aislamiento obligatorio) y este sábado recomendó a la población "quedarse en casa".

En el lado opuesto están países como Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, que han decretado cuarentenas obligatorias a nivel nacional, solo con autorización de funcionamiento de los servicios básicos y para el abastecimiento. El primero en atreverse a dar la orden fue el argentino Alberto Fernández, una semana después de registrar la primera víctima fatal por covid-19 de la región.

Otros países como Guatemala, Panamá, República Dominicana o Chile impusieron toques de queda desde la tarde o la noche hasta la mañana siguiente. En Santiago, además, se ordenó el aislamiento obligatorio en los siete distritos con más contagios de la capital.

Sistema de salud desiguales

Profesionales y autoridades del subcontinente movilizan los recursos para frenar el colapso de los sistemas de salud de la región, que podría llegar mucho antes que en Europa. "Latinoamérica es una región particularmente caracterizada por la fragmentación y la desigualdad en el acceso a la salud y entre los subsistemas privados y públicos", sostiene Cristóbal Cuadrado. Unos sistemas que, para Santos, "se han debilitado" aún más en últimos años, tras la elección de gobiernos conservadores en varios países.

El acceso a la salud universal no es una realidad en América Latina, aunque, así lo establezcan los marcos legales de los estados. Cuadrado señala a Uruguay, Cuba y Costa Rica como países con sistemas de salud pública fuertes, mientras que Paraguay, Bolivia y los centroamericanos, como Honduras o El Salvador, cuentan con mucho menos financiamiento e inversión. Según la OPS, el gasto en salud pública en los países de América Latina y el Caribe es del 3,7% del PIB, mientras que la recomendación del organismo es que alcance, por lo menos, el 6%. El gasto de bolsillo en salud es del 31% del gasto total en salud (en España está en torno al 24%).

La pandemia abre un enorme desafío para la región y pondrá a prueba la mayoría de los nuevos gobiernos aterrizados en los últimos años, varios de ellos –como Chile, Brasil, Colombia, Bolivia o Nicaragua– en plena crisis de legitimidad. "La ciudadanía desconfía de la autoridad y eso dificulta tomar medidas difíciles de comunicar, pero muy necesarias, como el aislamiento de casos, poner en cuarentena ciudades", dice.

Cuadrado también subraya la necesidad de extremar las medidas para cuidar al personal de salud: "Sabemos por la experiencia europea que hasta un 20% de los profesionales pueden enfermar, por lo tanto, se requiere muchísima inversión en medidas de protección y protocolos de cuidado que aseguren la fuerza de trabajo para responder a la epidemia". Según la OPS, en América Latina y el Caribe la densidad de sanitarios es de 21,7 médicos y 45,7 enfermeras por 10.000 habitantes. En España, en 2018, era de 39 médicos y 53 enfermeras por 10.000 habitantes. "Los ventiladores o las camas podrán adaptarse a la demanda, pero no podemos generar médicos o enfermeras de un día para otro. Este recurso no es reemplazable", asevera el médico. Y concluye: "El personal de salud será el capital más escaso y más valioso para poder enfrentar la epidemia cuando esté desatada".

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