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Cuba y EEUU debatirán a finales de marzo sobre derechos humanos

La Habana no está dispuesta a sentarse en el banquillo de los acusados y pondrá sobre la mesa la violencia policial y racial que sufren los estadounidenses, así como las acciones de sus soldados contra la población civil de terceros países

El diplomático cubano Pedro Luis Pedroso, en La Habana. / A. ERNESTO ( EFE)

FERNANDO RAVSBERG

LA HABANA.- Diplomáticos de Cuba y los EEUU se reunirán en Washington el 31 de marzo para debatir sobre el tema de derechos humanos, según informó el subdirector general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pedro Luis Pedroso Cuesta. “En junio del 2014, Cuba propuso a EEUU realizar un diálogo bilateral sobre este tema y reiteramos la propuesta en enero del 2015, cuando fue aceptada por las autoridades estadounidenses”, explicó el diplomático.



Agregó que “Cuba espera que el diálogo se desarrolle en un entorno constructivo sobre bases recíprocas, sin condicionamientos ni trato discriminatorio, en pleno respeto a la igualdad soberana, la independencia y la no injerencia en los asuntos internos”, lo cual quiere decir que no están dispuestos a sentarse en el banquillo de los acusados. La Habana asegura que también se debatirán “las preocupaciones que tenemos sobre la situación de los derechos humanos en los EEUU y en otras naciones donde ese país tiene una incidencia directa”. Oficiosamente un diplomático cubano explicó a Público que se pondrían sobre la mesa temas como la violencia policial y racial que sufren los estadounidenses, así como las acciones de sus soldados contra la población civil en otros países.


Los diplomáticos del norte tendrán que escuchar a sus homólogos caribeños porque “Cuba expondrá sus logros en la promoción y protección de todos los derechos humanos, no solo de su pueblo sino también de los pueblos de numerosas naciones del mundo, con los que ha cooperado en esferas como la salud y la educación”. En Cuba la salud es un derecho gratuito de todos los ciudadanos y además tienen 50.000 cooperantes de la salud en 67 países alrededor del mundo. Mientras millones de analfabetos han aprendido a leer y escribir gracias al método cubano “Yo sí puedo”, impulsado por maestros cubanos.

La Habana es consciente de que en la negociación no se resolverán las diferencias de concepciones entre las dos naciones, en ámbitos como el “de los sistemas políticos, la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional”, sin embargo, recalcó que, a pesar de eso, “ambos países pueden relacionarse civilizadamente dentro del reconocimiento y respeto de estas diferencias”.

Consultado sobre las posibles concesiones políticas de Cuba si Washington dejara de agredirla, el diplomático cubano fue terminante al expresar que su país “no admite que haya un solo modelo de democracia”. Sin embargo, aseguró que ese no sería “un tema controversial porque la comunidad internacional reconoce el derecho de cada país a adoptar el sistema político que considere más conveniente”.

Los derechos humanos han sido la punta de lanza de los cuestionamientos de EEUU a Cuba, a pesar de que en la isla no se reportan casos de desaparecidos, ni ejecuciones extrajudiciales, la pena de muerte no se aplica desde hace más de una década y en el único lugar de su territorio donde se ha demostrado que hay torturas es la base naval norteamericana de Guantánamo.

Washington hace especial hincapié en los derechos políticos y civiles, ejerciendo una enorme presión para que se legalicen los grupos disidentes cubanos, a los cuales financia abiertamente con unos 20 millones de euros al año. Sin embargo, no han logrado que estos grupos calen en la población. En uno de los cables secretos del Departamento de Estado, revelado por Wikileaks, se afirmaba que estos grupos opositores no tienen casi ninguna incidencia social y su primera preocupación es recibir dinero de los EEUU.

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