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Elecciones Venezuela Un Guaidó con poco margen de maniobra enfila unas elecciones sin muchos apoyos

Cuando Donald Trump afirmó públicamente que estaría dispuesto a mantener una reunión con su homólogo Nicolás Maduro, todas las alarmas se encendieron en el entorno del presidente de la Asamblea.

Guaidó asegura que Venezuela se dirige a una "gesta democrática"
El autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó. (Fuente: Imágenes cedidas)

Alberto Pradilla

Cuando Donald Trump afirmó públicamente que estaría dispuesto a mantener una reunión con su homólogo Nicolás Maduro, todas las alarmas se encendieron en el despacho de Juan Guaidó. Que el inquilino de la Casa Blanca abriese una puerta a sentarse con el líder chavista implicaba una deslegitimación del presidente de la Asamblea Nacional a quien más de 60 gobiernos de todo el mundo reconocieron como jefe de gobierno pero que año y medio después de ser coronado apenas tiene margen de maniobra.

Posteriormente, Trump matizó y dijo que solo se vería con Maduro para acordar su "salida pacífica", cerrando filas con el líder opositor. Sin embargo, la duda ya estaba sembrada. No parece probable que Trump tuviese pensado anunciar un cambio de rumbo en aquella entrevista con el portal de noticias Axios de finales del mes pasado.

El periodista le preguntó por una hipotética reunión con Maduro y este respondió lo que le pareció más razonable: "siempre digo que pierdes muy poco por reunirte", posiblemente sin pensar que sus palabras causarían un terremoto. Más inquietante para Guaidó era el hecho de que el presidente estadounidense dejase caer su falta de confianza en el "encargado".

"Guaidó fue elegido. Creo que no estaba necesariamente a favor, pero dije: a algunas personas les gusta, a otras no. Al final estuve de acuerdo. No creo que haya sido, ya sabes, no creo que haya sido muy significativo de una forma u otra", dijo Trump. Con estas afirmaciones, el mandatario reforzaba las teorías compartidas por su exconsejero de Seguridad Nacional, John Bolton.

Trump: "Guaidó fue elegido. Creo que no estaba necesariamente a favor, pero dije: a algunas personas les gusta, a otras no"

En el libro publicado recientemente bajo el título La habitación en la que ocurrió, el antiguo asesor de Trump dejaba claro que el inquilino de la Casa Blanca nunca terminó de ver a Guaidó como líder de un proceso que pudiese acabar con el chavismo. "Es débil y Maduro es fuerte", dijo el magnate, según su exconsejero. Aunque la Casa Blanca reiterase posteriormente que sigue confiando en el autonombrado presidente, las grietas han comenzado a ensancharse.

Las dudas de Washington hacia la capacidad de Guaidó generan incertidumbre en el entorno del presidente de la Asamblea. Especialmente ahora que su margen de maniobra es muy escaso. Más incluso que antes, que ya era poco. Como resume Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, una de las principales encuestadoras venezolanas, "las salidas radicales, pero también las electorales parecen cerradas".

Es decir, que intentonas como el golpe de abril de 2019 o la reciente operación Gedeón, interceptada antes de comenzar y en la que murieron seis atacantes, se han demostrado inútiles para alcanzar los objetivos de la oposición. Pero tampoco parece que en la vía electoral los opositores tengan mucho recorrido. El renovado Consejo Nacional Electoral (CNE) convocó elecciones a la Asamblea Nacional para el 6 de diciembre.

Además, las directivas de los principales partidos opositores (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular) fueron intervenidas por el Tribunal Superior de Justicia y entregadas a otros de sus integrantes, a quienes los antichavistas consideran que se han entregado al gobierno.

Además, están las tradicionales disputas internas entre la oposición al Gobierno, un fenómeno que es tan antiguo como la oposición en Venezuela. En este caso están, por un lado, quienes defienden la abstención y no presentarse a los comicios, entre quienes están Guaidó y Leopoldo López, que sigue alojado en la embajada española de Caracas tras el fallido intento de golpe de estado de abril de 2019. Por el otro, partidarios de que hay que ir a los comicios para mantener un espacio, aunque sea en minoría.

Teniendo en cuenta estas variables es probable que el 6 de diciembre sí que concurran algunos grupos, tanto de los que son acusados de "vendidos" como de los que consideran que no se puede abandonar la vía de las urnas como se hizo, por ejemplo, en 2006, cuando Hugo Chávez ocupaba el palacio de Miraflores. Ninguna de las opciones tiene muchas perspectivas. Venezuela está sufriendo una durísima crisis económica agravada por la pandemia de la covid-19 y no parece que los comicios fuesen a entusiasmar a los votantes.

Venezuela está sufriendo una durísima crisis económica agravada por la pandemia de la covid-19

La gran aspiración de Maduro y el chavismo será mantener los cuatro o cinco millones de votos que jamás les han dado la espalda y que ante un bloqueo y unas sanciones que tienen impacto real en la población siguen la consigna de la resistencia. Saber que la comunidad internacional no va a legitimar de antemano las elecciones también imposibilita cualquier vía de diálogo.

Los comicios de 2015 rompieron con 15 años de victorias chavistas y permitieron que la oposición obtuviese su primera victoria apenas dos años después del a muerte de Chávez. Sin embargo, disputas con los tribunales terminaron convirtiendo a la Cámara en algo ineficaz, ya que fue declarada en desacato y sus decisiones jamás se aplicaron.

La elección en 2017 de la Asamblea Nacional Constituyente, que tenía que elaborar un proyecto de cambio en la Carta Magna pero que terminó quitando funciones a la otra Cámara, terminó por dejar a la institución en fuera de juego. A pesar de todo, Guaidó aprovechó la legitimidad que le daba el voto popular en 2015 para pasar de ser presidente de la asamblea a autoproclamarse máximo dirigente del país. Para ello no le había votado nadie, pero sí recibió el aval de Estados Unidos o los principales países de la Unión Europa.

El problema para él es que el tiempo corre y su único campo de acción efectivo es el exterior de Venezuela. Casos como el de las 31 toneladas de lingotes de oro que el Banco de Inglaterra va entregar a Guaidó a pesar de que formaban parte de los activos del Gobierno bolivariano suponen una victoria para el opositor.

Sin embargo, ¿hasta cuándo puede eternizarse en un cargo representativo sin pasar por unas urnas? En una oposición acostumbrada a las cuchilladas internas, comienzan a escucharse voces que ponen en cuestión la estrategia de Guaidó (que es, a su vez, la de Leopoldo López). Entre ellas, pesos pesados como Henrique Capriles, candidato en las elecciones de 2012 y 2013, contra Chávez y Maduro, respectivamente, y que quedó a poco más de 200.000 votos de la presidencia en su último intento.

"Al menos a corto plazo no parece factible que el inquilino de la Casa Blanca le de la espalda", según varias fuentes

Su llamamiento a "reconstruir la oposición" suena a empezar a pensar que el autonombrado presidente no va a serlo eternamente.Por el momento, Guaidó ha recibido un nuevo apoyo por parte de Trump, quien dijo recientemente que él estaría siempre "contra el socialismo".

Al menos a corto plazo no parece factible que el inquilino de la Casa Blanca le de la espalda, según varias fuentes consultadas. Es cierto que Trump pudo sentirse engañado. Que en el tiempo transcurrido entre enero y mayo de 2019 pudo creer que las posibilidades de que el gobierno de Maduro cayese eran más fuertes de lo que en realidad lo eran.

Pero también es verdad que Trump está en campaña y que Venezuela no vende en Estados Unidos más allá de Florida, donde reside buena parte de la oposición tradicional. A pesar de ello, seguro que desde la Casa Blanca seguirán llegando amenazas contra Caracas. Lo previsible es que Trump mantenga su estrategia de sanciones económicas y ahogar a la población.

Lo previsible es que Trump mantenga su estrategia de sanciones económicas y ahogar a la población

En términos políticos no parece que el plan sea muy efectivo si se observan antecedentes como los de Cuba. Sin embargo, la sociedad civil sufre las consecuencias. Ahora, con la crisis provocada por la covid-19, mucho más. Sin poder dar todo por sentado en un mundo sometido a una impredecible pandemia, lo lógico es que en diciembre se celebren elecciones a la asamblea nacional con una escasa participación que se limite a las bases chavistas y muy pocos opositores.

A partir de ahí, ya sin la única presidencia a la que había llegado con la fuerza de los votos, habrá que ver qué hace Guaidó, que observa cómo los llamamientos a "reconstruir la oposición" le siegan la hierba bajo los pies.

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