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Ucrania consigue el estatus de país candidato a la UE en medio del hastío de los Balcanes

El fiasco con los Balcanes, que se marchan de Bruselas con las manos vacías, llega el mismo día en el que la UE da luz verde el estatus de país candidato a Ucrania y Moldavia.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, conversa con el jefe del Gobierno español, Pedro Sanchez, antes del comienzo de la cumbre de los líderes de la UE en Bruselas. REUTERS/Johanna Geron
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, conversa con el jefe del Gobierno español, Pedro Sanchez, antes del comienzo de la cumbre de los líderes de la UE en Bruselas. Johanna Geron / REUTERS

"Día histórico". Es el titular de la jornada en la capital comunitaria. Ucrania y Moldavia allanan su camino hacia el bloque comunitario. El otro alero del trío, Georgia, tendrá que esperar y emprender más reformas. En el otro lado, los Balcanes Occidentales confirman la parálisis en este sendero. "Histórico sí, pero en el sentido negativo", ha lamentado Edi Rama, primer ministro albanés. Macedonia del Norte y Albania llegaban a esta cumbre europea con el anhelo de abrir sus ansiadas negociaciones de adhesión. Skopje lo espera desde hace 17 años; Tirana desde hace ocho.

Así, este jueves, el proceso de ampliación de la UE ha vivido sus dos caras: Ucrania y Moldavia en las luces; los Balcanes en las sombras. Con la luz verde a Kiev y Chisináu, son siete países los que engrosan la lista de Estados candidatos a formar parte de la familia comunitaria –Serbia, Montenegro, Macedonia del Norte, Albania, Turquía y los dos nuevos invitados-.

La rapidez con la que se ha movido la UE cuando ha visto los dientes a Rusia denota que la entrada de nuevos miembros tiene un componente fundamental de voluntad política. El paso es una inyección de moral sin parangón a la sociedad, el liderazgo y el Ejército ucraniano, especialmente en un momento de escalada en el Donbás. Pero en términos prácticos es simbólico. Ucrania tiene por delante el reto de ejercer reformas revolucionarias en su país. A día de hoy no cumple con los criterios imperativos en términos de estabilidad económica y democrática para ser el miembro número 28.

Las negociaciones para formar parte del bloque se prolongan una media de diez años y cuatro meses. Nadie en Bruselas esconde que el camino de Ucrania para culminar el proceso será largo y farragoso y se asume que contará con, al menos, dos dígitos.

Nadie en Bruselas esconde que el camino de Ucrania para culminar el proceso será largo y farragoso

De hecho, la ampliación comienza ya a descafeinarse con la iniciativa lanzada por el presidente francés Emmanuel Macron de crear una comunidad política europea que estreche los lazos de los países de todo el continente sin llegar a implicar la entrada en el proyecto de la UE. "Quizá no vivimos en la misma casa, pero sí viviremos en la misma calle", ha afirmado el líder galo.

El recorrido para obtener el estatus de candidatos ha sido menos doloroso. Ucrania lo solicitó tan solo cuatro días después del estallido de la guerra. 4 meses después, los europeos allanan su camino hacia Bruselas. Un camino que comenzó en las protestas de Maidan pero que difícilmente habría estado tan revitalizado sin la contienda. El propio Emmanuel Macron ha definido este paso como "una señal firme a Rusia". Pero el desenlace para los balcánicos ha sido completamente diferente.

Frustración y malestar balcánica

Los seis líderes Balcanes Occidentales regresan a sus países con las manos vacías. En esta cita han tocado hueso. Los europeos no han abierto negociaciones de adhesión con Albania y Macedonia del Norte. No han aprobado la exención de visado a Kosovo. No han otorgado el estatus de país candidato a Bosnia-Herzegovina (de momento es potencial candidato). Ni han seducido a Serbia, el país más prorruso de la región. La región se siente abandonada y el patio trasero de Europa.

"¿Esperando a Godot? No. Estamos acostumbrados a esta farsa". Así aterrizaba Edi Rama en su reunión con los 27 líderes de Estado y de Gobierno. Macedonia del Norte ha quedado cautiva del veto de Bulgaria, que alega sensibilidades lingüísticas e históricas con su vecino. Sofía quiere exigir como precondición para dar su ‘sí’ un cambio en la Constitución macedonia que proteja a sus minorías, historia y lengua. Un requisito "inaceptable" para un país que ya hizo el gran sacrificio de cambiar su nombre –rebautizándose de Macedonia a Macedonia del Norte- para convencer a los griegos. "¿Imaginan que Francia o Italia tuviesen que cambiar sus nombres como condición para entrar en la UE?", ha ironizado el primer ministro albanés.

La cita ha concluido con un cabreo monumental entre los líderes balcánicos, que desde hace décadas se sienten como meros invitados eternos

Godot, el personaje de la obra de Samuel Beckett, es el gran salvador, pero también el gran ausente. Skopje y Tirana esperaban durante esta cumbre UE-Balcanes una patada hacia adelante tras décadas en la sala de espera. La UE suma años prometiéndoles el inicio de las conversaciones, pero se han topado con promesas incumplidas que hoy se han transformado en un discurso duro y directo de los líderes balcánicos a los Veintisiete.

De hecho, fuentes europeas no escondían que los líderes de la UE se sentían "bastante mal por todo ello". La cita ha concluido con un cabreo monumental entre los líderes balcánicos, que desde hace décadas se sienten como meros invitados eternos, pero nunca como parte íntegra de las que le dicen es su casa. La presión y la credibilidad europea está ahora sobre las espaldas de Bulgaria. Su Parlamento celebrará un voto en los próximos días sobre el veto a Skoje y en Bruselas confían en poder desbloquear la situación tan pronto como la próxima semana.

En cualquier caso, la región siente que la guerra de Ucrania supone el escenario perfecto para avanzar en la ampliación. La paz que se daba por sentada en el Viejo Continente no es tal y los líderes de una región que vivió batallas encarnizadas en la década de los 90 advierten de que no quieren el regreso de la "sangre". "No hagan como la Iglesia debatiendo sobre el sexo de los ángeles, mientras caía Constantinopla", ha advertido Rama.

La frustración de los Balcanes emana más del proceso de ampliación tal y como está concebido: es decir, por la regla de la unanimidad ante la "frustración" de los otros 26. "No es solamente Bulgaria. Seamos sinceros. El espíritu de la ampliación ha pasado de ser una visión unida de comunidad a un instrumento de secuestro", ha lamentado Rama, que se ha convertido en el gran protagonista del encuentro por sus ironías y por protagonizar una de las ruedas de prensa más rocambolescas de los últimos tiempos en la capital comunitaria.

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