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La Eurocámara intentará arreglar el desastre de la votación del TTIP en una reunión extraordinaria

El 29 de junio el informe sobre acuerdo entre la UE y EEUU volverá a la Comisión de Comercio. Aunque Martin Schulz alegó el alto número de enmiendas para aplazar la votación no puede forzar a los eurodiputados a que las reduzcan.

El europarlamentario Dario Tamburrano protesta contra el TTIP. / EFE

MADRID.-Si pretendían reducir la repercusión mediática del TTIP, al suspender la votación del pasado miércoles lograron exactamente lo contrario. La Comisión de Comercio Internacional (INTA) volverá a tener en sus manos el informe sobre el polémico tratado de libre comercio entre Bruselas y Washington, y las cerca de 200 enmiendas al respecto, después de que el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, sorprendiera cancelando la votación del pasado 9 de junio sobre el informe de posición del parlamento sobre el acuerdo.

Las voces críticas con el TTIP denuncian que la decisión obedecía en realidad a un intento del socialista Schulz por ganar tiempo para lograr un acuerdo entre los partidos que integran la Gran Coalición (socialdemócratas, conservadores y liberales), y varios europarlamentarios  socialistas han reconocido la existencia de posturas enfrentadas en su grupo.

Reconociendo la falta de consenso existente en la cámara, desde el Europarlamento justificaron la decisión en el alto número de enmiendas planteadas, y echaron mano del artículo 175 del Reglamento de funcionamiento de la cámara para aplazarla. El próximo 29 de junio el texto volverá a la Comisión de la que salió, aunque la cámara no puede forzar a los diputados a que reduzcan el número de enmiendas, y nada indica que quienes plantearon estas enmiendas tengan intención de retirarlas por su su propio pie.

Si todo va según lo previsto, tras la reunión de INTA el informe pasará por la Conferencia de Presidentes de las distintas comisiones previsto para el dos de julio, y allí se decidirá si debe pasar por el pleno de Estrasburgo entre el seis y el nueve de julio, o si por el contrario la votación del informe se pospone hasta septiembre.

El informe ni siquiera es vinculante, y sólo marca la posición del Parlamento con respecto a las negociaciones, en manos de la Comisión Europea. Serán las líneas rojas de la cámara, que es quien debe aprobar o rechazar el acuerdo cuando concluyan las negociaciones.

La semana pasada también fue aplazado el debate sobre el TTIP en la Eurocámara, por lo que previsiblemente se celebrará al mismo tiempo que la votación del informe, especialmente criticado por los opositores al TTIP porque no cierra explícitamente la puerta al mecanismo de blindaje de empresas ISDS.

El grupo de los Socialistas y Demócratas al que pertenece el PSOE acoge estos días un debate sobre qué posición adoptar en relación a esta cláusula, que algunos parlamentarios quieren rechazar de forma explícita apoyando una enmienda que así lo recoge y otros no. Su posición es clave para que prospere o no el informe, y un nuevo paso en falso podría provocar una nueva cascada de críticas.

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