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La eurozona pacta la defensa contrala especulación

Acuerdo en la cumbre para aumentar y flexibilizar el fondo del euro para los próximos años confiando en abortar ahora un eventual rescate de Portugal

 

DANIEL BASTEIRO

Por sorpresa y de madrugada, como acostumbra en momentos de dificultad, la eurozona dio el enésimo golpe de timón a su estrategia contra la especulación en los mercados. Esta vez, según sus líderes, es el definitivo. Tras ocho horas de reunión, jefes de Gobierno de los 17 miembros de la moneda común acordaron aumentar la capacidad del fondo de apoyo al euro, sólo utilizado hasta ahora con Irlanda.

Lo más novedoso es cómo funcionarán sus recursos para evitar que hoy Portugal, y mañana España o Italia, lleguen a tener un pie sobre el abismo de la quiebra. "Como una excepción", el fondo de rescate podrá "intervenir en el mercado de la deuda primaria", aseguran las conclusiones de la cumbre. En la práctica, supone que los países acosados por unos mercados desconfiados sobre su solvencia podrán emitir deuda que será comprada directamente por sus socios. Así, el país acorralado no tendrá que resignarse a pagar unos intereses de-sorbitados y los mercados recibirán una señal inequívoca: la eurozona ya no permite que su nerviosismo tambalee los cimientos de un país.

Zapatero anuncia nuevas reformas 2concretas" antes de final de mes

Hasta ahora, el fondo, dotado con 500.000 millones de euros (más 250.000 del FMI) sólo podía utilizarse para rescatar a un país con una gran suma de dinero, excluirlo del funcionamiento normal de los mercados durante unos años y obligarle a hacer dolorosos ajustes. Con compra selectiva de deuda directamente al país en apuros, se espera evitar un rescate y deshinchar la ansiedad de los especuladores.

El acuerdo sobre el fondo se certificará en una cumbre de todos los países de la UE los días 24 y 25. Se aplicará al mecanismo actual, con vigencia hasta 2013, y al permanente, su sucesor a partir de ese año. Ambos están diseñados contando con las garantías de los países miembros, que permiten a su vez reunir dinero en los mercados para prestar ayuda al socio en apuros. Sólo los países de la eurozona habían comprometido 440.000 millones en garantías para el fondo actual. La capacidad de préstamo es mucho menor, casi la mitad, si se quiere conservar la máxima calificación que aportan las agencias especializadas. Por eso, los socios del euro se comprometieron a "hacer plenamente efectiva" la cifra de 440.000 millones, ampliando las garantías para poder reunir más dinero.

Hasta ayer, la canciller alemana Angela Merkel era muy reticente a aumentar y a flexibilizar el fondo. Alemania es el motor del euro y el mayor garante de su fondo de rescate, pero sus ciudadanos han comenzado a dudar de la conveniencia de una unión monetaria en la que se suceden los rescates con su dinero como contribución imprescindible.

Se modificará la ley presupuestaria para introducir una cláusula antidéficit

La respuesta al giro político de Merkel está en la adopción del ya llamado Pacto por el Euro, que pretende aumentar la competitividad de los países de la unión monetaria imponiéndoles reformas para imitar el modelo económico y productivo alemán: el ajuste de la evolución de los salarios a la productividad; el retraso de la edad de jubilación; la coor-dinación fiscal; la flexibilidad laboral o la prohibición por ley del déficit. Con el pacto y la ampliación del fondo, Europa envía "un importante mensaje de compromiso político de los miembros del euro para luchar por la estabilidad" de la moneda única, declaró la canciller tras la cumbre.

En España, "buena parte de reformas están en marcha", según indicó ayer de madrugada el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El jefe del Ejecutivo anunció reformas "concretas" en las áreas pendientes, como la de la negociación colectiva (donde se incluye la evolución de los salarios) y que está a la espera de la negociación entre sindicatos y empresarios, o una nueva cláusula antidéficit mediante un "refuerzo de la Ley de Estabilidad Presupuestaria" que será negociado con los grupos parlamentarios. Según explicó, el pacto de competitividad alcanzado el viernes permite a cada país, en el marco de su soberanía, decidir los cambios legislativos necesarios para controlar el déficit sin tener que hacer reformas constitucionales, como en un principio había propuesto Alemania.

Grecia logra rebajar los intereses de su rescate, pero no así Irlanda

En la cumbre de finales de mes, ya con el diálogo de sindicatos y patronal concluido sobre el primer aspecto, el Gobierno presentará a sus socios las nuevas reformas. Entre los deberes ya cumplidos, Zapatero enumeró la reforma laboral y de pensiones, así como la estabilización del sistema financiero con los nuevos requisitos de capital para bancos y cajas.

Portugal recibió con alivio el pacto de la eurozona, un gesto de solidaridad que se corresponde con el cuarto paquete de medidas de austeridad presentado por Lisboa tan sólo unas horas antes.

En total, Portugal espera recortar hasta un 0,8% del PIB en este año, incluyendo una reducción del 10% en algunos de los tipos de pensiones públicas. Tras la cumbre, Jose Socrates, el primer ministro, se mostró "convencido" de que la ampliación y flexibilización del fondo "tendrá un efecto en los mercados", a los que recordó que su país "no tiene ninguna necesidad de pedir ayuda financiera", hoy menos que ayer.

Por su parte, Grecia logró en solitario una rebaja en los intereses que paga por el rescate de su economía, acordado por la zona euro en mayo pasado.

De pagar un interés del 5,2% de media por los 110.000 millones de euros prestados, Grecia pasará ahora a abonar a sus socios y al FMI un punto porcentual menos. Además, dispondrá de más tiempo para recuperarse y devolver lo prestado. Irlanda, que aspiraba a un trato similar, se quedó a las puertas al negarse a subir su impuesto de sociedades.

Enda Kenny, el flamante primer ministro de Irlanda, tuvo un estreno accidentado en una cumbre donde se lograron más acuerdos de los esperados, pero no el que él pedía. Los líderes de la zona euro se negaron a renegociar el rescate de Irlanda, gestionado por el Gobierno anterior y que exige unos altos intereses en la devolución de los 67.000 millones prestados.

Kenny se negó a comprometer un alza en el Impuesto de Sociedades, cuyo tipo general está en el 12,5%, de los más bajos de la UE. "Es honesto y justo decir que sólo daremos nuestra aprobación cuando hayamos recibido algo a cambio", advirtió Merkel, sin ocultar su decepción. "No estamos pidiendo a Irlanda que lo suba hasta la media europea, pero sí que haga algún esfuerzo", complementó Sarkozy. El tema, que ocupó buena parte de la noche, será motivo de discusión en las próximas dos semanas, antes de la cumbre de finales de mes.

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