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Francia ata a la UE con Israel

Los 27 piden una tregua en Gaza pero se abstienen de presionar al Estado judío

ANDRÉS PÉREZ

Israel logró salir no sólo indemne, sino reforzado, de la reunión urgente de ministros de Exteriores de la UE convocada a toda prisa en París para examinar la situación en Gaza. Un logro que hubiera sido imposible sin las últimas acciones entre bastidores del ministro francés Bernard Kouchner.

Los 27, bajo la batuta del canciller francés, exhibieron como un triunfo la perspectiva de un alto el fuego de 48 horas y una 'tregua humanitaria', y hasta dieron algún susto verbal al Estado hebreo. Pero no se atrevieron a tocar ni una coma en el único punto de la agenda de la UE con suficiente peso como para calmar el juego, y al que Tel Aviv sí prestaba alguna atención: el estatuto de socio privilegiado de Israel.

Sarkozy y Kouchner

En ese terreno, la UE mantuvo y confirmó a Israel no sólo su 'acuerdo de asociación' en vigor, sino incluso el previsto paso al escalafón superior de 'asociación reforzada'.

Esa perspectiva de 'asociación reforzada' UE-Israel fue aprobada por los europeos el 8 de diciembre pasado, gracias al impulso desde la presidencia de la UE del tándem Nicolas Sarkozy-Bernard Kouchner.

Juntos han protagonizado un cambio de orientación radical respecto a la muy pro-árabe política de Jacques Chirac. Juntos también han alumbrado un recalentamiento de las relaciones Francia-Israel. Pero no por ello han mostrado coherencia alguna, o una Hoja de Ruta alternativa viable.

París conocíala posibilidad de una escalada bélica israelí preelectoral

París organizó hace un año una Conferencia internacional de donantes para alinearse con Washington, provocar un diluvio de millones para la OLP en Cisjordania y señalar claramente a Hamas y Gaza como el enemigo a derribar.

Al mismo tiempo, extraoficialmente París destacó a uno de sus mejores diplomáticos, el jubilado Yves Aubin de la Messuzière, para sondear a Hamas. Según fuentes diplomáticas consultadas por Público, Kouchner en persona saboteó la misión del enviado y renegó de él en otoño pasado. Y lo hizo en un momento curioso: cuando Israel, enterado del trámite secreto, empezaba a presionar por una vía sorprendente al personal consular francés, sometido a controles y detenciones en los check-points durante horas.

Lo peor de ese trasiego entre bastidores es que el propio Aubin de la Messuzière quiso dejar claras las cosas, publicando una tribuna en Le Monde que prueba que París, a alto nivel, estaba informado en noviembre de los riesgos de una escalada guerrera preelectoral de Israel.

Sarkozy y Kouchner, al abandonar la posición tradicional y realista de Francia, privan a la UE del que sería el único instrumento de presión para evitar una carnicería en Gaza: un diálogo con exigencias progresivas a Hamas, y la exigencia progresiva de derecho internacional humanitario a una Israel que depende económicamente de Europa.

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