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'Gitmo' todavía tiene una larga vida por delante

La Casa Blanca admite que tardará en poder cerrar el penal militar en Cuba

ISABEL PIQUER

Guantánamo (Gitmo en la jerga militar) todavía tiene una larga vida por delante. Ninguna de las tímidas iniciativas de Barack Obama para cerrar el penal militar en Cuba ha fructificado, ante la negativa de los republicanos y de parte de los demócratas de trasladar a los presos a territorio estadounidense y enjuiciarlos en los tribunales federales.

"Ciertamente, no se va a cerrar el próximo mes. Tardará un tiempo. La clausura depende en parte de la voluntad de los republicanos de trabajar con el Gobierno", explicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, hace diez días.

Pese a ello, Obama insiste en que pretende cerrar el centro donde se encuentran 174 detenidos, y dice que estudia qué hacer con los 48 presos a los que considera más peligrosos y que permanecerían en detención indefinida sin juicio.

El Congreso ha bloqueado su plan de trasladar a EEUU a los otros detenidos para ser enjuiciados en tribunales civiles, como estipula un proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes y que está ahora ante el Senado.

Eso es un serio revés para el presidente, quien en mayo de 2009 estableció cinco categorías de prisioneros para acelerar el cierre de la prisión. Unos pasarían por tribunales federales "lo bastante duros para condenar a terroristas", otros serían enjuiciados en comisiones militares versión Obama que darían más derechos a los detenidos a la hora de elegir a sus abogados y más protección si se negaran a testificar. No se admitirían pruebas obtenidas bajo tortura (motivo por el que se crearon estas comisiones en 2006) y se lmitarían los testimonios de terceros.

Una tercera categoría concernía a los detenidos "cuya liberación ya había sido ordenada por los tribunales" porque "no encontraron razones legítimas para mantenerlos en Guantánamo". Se estimaba que otros prisioneros "podrían ser transferidos a otros países", también por falta de pruebas. Y una quinta categoría, la más complicada, concernía a un núcleo duro que no podía ser juzgado y suponía, en palabras de Obama, "un peligro para el pueblo estadounidense", prisioneros que "recibieron entrenamiento en los campos de Al Qaeda o dirigieron tropas talibanes". Para ellos, la Casa Blanca estudia formas de "detención prolongada" bajo la supervisión del Congreso y del sistema judicial.

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