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El Gobierno de Hong Kong retira la polémica ley que desató las protestas multitudinarias

El Ejecutivo accede finalmente a una de las cinco demandas de los manifestantes y anuncia "cuatro acciones para iniciar el diálogo" con los diferentes sectores de la sociedad hongkonesa.

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Victoria para los manifestantes. La líder de Hong Kong, Carrie Lam, ha oficializado la retirada del polémico proyecto de extradición a China que suscitó las multitudinarias protestas registradas en la ciudad desde hace meses contra la ley y contra el dominio de Pekín.

La decisión implica que el Gobierno de la antigua colonia británica accede finalmente a una de las cinco demandas de los manifestantes. En una declaración televisada grabada previamente, Lam anunció "cuatro acciones para iniciar el diálogo" con los diferentes sectores de la sociedad hongkonesa. "Primero, el Gobierno retirará formalmente el proyecto de ley para tranquilizar completamente las preocupaciones públicas", afirmó la jefa del Ejecutivo y agregó que el responsable de Seguridad de su gobierno presentará una iniciativa en este sentido cuando el Parlamento retome sus trabajos.

Tras la presión de las protestas masivas, Lam decidió el 15 de junio suspender la tramitación de la norma aunque no accedió a retirarla de su tramitación parlamentaria. Los manifestantes no se dieron por satisfechos e, incluso, aumentaron las protestas: cerca de dos millones de personas se manifestaron el 16 de junio para exigir la retirada total de la ley.

Una de las masivas manifestaciones en Hong Kong contra la ley de extradición. EFE/EPA/JEROME FAVRE

Los manifestantes sostenían que mientras la norma ─que impone la extradición de supuestos delicuentes a jurisdicciones con las que Hong Kong no tiene un tratado, incluido el territorio continental chino─ no fuera retirada, el Ejecutivo podría retomar en cualquier momento su tramitación para aprobarla durante el actual periodo legislativa, que termina en 2020.

Además de la retirada de la ley de extradición, los manifestantes han exigido al Gobierno la creación de una comisión de investigación sobre la represión policial de las protestas, una amnistía para los manifestantes detenidos, la reactivación del proceso de reformas políticas y que las autoridades dejen de definir las movilizaciones como disturbios.

Ninguno de estos otros asuntos ha sido aceptado por la líder hongkonesa. "Reconozco que estas medidas pueden no ser capaces de abordar todas las quejas de las personas en la sociedad. Sin embargo, ¿deberíamos pensar profundamente si la escalada de violencia y disturbios es la respuesta? O si es mejor sentarse para encontrar una salida a través del diálogo".

Lam reconoció que tras las protestas ha quedado claro que "el descontento se extiende mucho más allá del proyecto de ley" y "cubre cuestiones políticas, económicas y sociales". Por ello, anunció la creación de un comité independiente que revise "los problemas más arraigados de la sociedad" y asesore al Gobierno sobre la búsqueda de soluciones.

Una manifestante durante una reciente protesta en Tamar Park. - REUTERS

Lam goza, según las últimas encuestas, de la popularidad más baja jamás registrada por un líder del Gobierno local desde que Hong Kong regresó a manos chinas tras siglo y medio de dominación colonial británica. No obstante, y pese a que los manifestantes han exigido una y otra vez su dimisión, la política ha negado que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central (el Ejecutivo de Pekín). Nunca me he planteado dimitir. La elección de no dimitir es mía propia".

Así, Lam respondía a unas grabaciones obtenidas por la agencia de noticias Reuters durante una reunión con empresarios locales en las que se le escucha decir: "Si tuviera elección, lo primero (que haría) sería dimitir, después de haberme disculpado convenientemente". En sus últimas intervenciones, los portavoces del Ejecutivo chino han reiterado su apoyo a Lam, a su Gobierno y a la Policía de Hong Kong.

Las manifestaciones comenzaron el pasado mes de marzo como oposición a una polémica propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas, podría haber permitido a Pekín acceder a "fugitivos" refugiados en territorio hongkonés. Éstas han movilizado desde junio a cientos de miles de personas y han dejado enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y la policía, a la que se ha acusado de abusar de su poder a la hora de disuadir las protestas.