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Identidad de género Abren en Inglaterra la primera zona carcelaria sólo para mujeres transgénero de Europa

El edificio, dentro del perímetro de la prisión de Downview, comenzará albergando a tres reclusas transgénero que no podrán relacionarse con el resto. El objetivo es garantizar la seguridad de todas las presas respetando sus derechos.

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Vista aérea del centro penitenciario de Downview (Inglaterra). / Google Maps

Aunque legalmente seguía siendo un hombre, en septiembre de 2017 Karen White se identificaba a sí misma como mujer transgénero; y a las autoridades penitenciarias les bastó eso para decidir trasladarla a una cárcel de mujeres tras haber apuñalado repetidamente a un vecino. Nadie pareció percatarse de que antes había cumplido otras condenas por delitos relacionados con pedofilia, violación y asalto a mujeres.

Durante su primer mes en prisión, Karen decidió comenzar a usar peluca, a maquillarse y a ponerse pechos falsos. Y fue así como asaltó a dos compañeras. Ellas lo denunciaron y entonces sí comenzaron las investigaciones sobre el pasado de Karen. Cuando las autoridades lo descubrieron, fue cuando decidieron trasladarla a una cárcel para hombres.

El pasado mes de octubre, vestida con una blusa estampada y una peluca rubia, Karen confesó los dos asaltos en prisión más otras dos violaciones cometidas fuera de la cárcel. El juez Christopher Batty la definió como un violador "depredador y controlador” y dijo que suponía “un peligro para las mujeres y los niños”. El fiscal Chris Dunn aseguró que se trataba de una "supuesta mujer transgénero" que había utilizado su "persona transgénero para entrar en contacto con personas vulnerables" de las que poder abusar. Karen fue condenada a cumplir cadena perpetua en una cárcel para hombres donde parece haber comenzado los trámites para la reasignación de género.

El Ministro de Justicia sostiene que esta medida pretende garantizar la seguridad de todas   las presas

Tras conocerse el caso de Karen White, el Ministerio de Justicia británico se apresuró a pedir disculpas y a prometer que revisarían los protocolos de actuación. En esa línea llega esta semana la inauguración del primer ala penitenciario de Europa dedicado a albergar sólo reclusas transgénero. El Ministro de Justicia, Edward Argar, sostiene que esta medida va encaminada a conseguir el “equilibrio adecuado entre asegurar que todas las mujeres presas se mantengan seguras y que los presos transgénero tengan sus derechos respetados”.

El edificio está situado dentro del perímetro de la prisión de Downview -a 50 minutos en coche de Londres- pero separado por una valla del resto. De momento, en esta nueva zona sólo se alojarán tres reclusas recién llegadas, pero cuenta con hasta 16 celdas. Por eso, aunque las autoridades no se pronuncian, no se descarta que en un futuro pueda utilizarse para alojar a las cerca de 20 presas transgénero que actualmente permanecen en cárceles de mujeres.

A pesar del error cometido con Karen White, la normativa en Reino Unido deja claro que los únicos internos transgénero que tienen derecho a elegir en qué cárcel (si para hombres o para mujeres) prefieren cumplir su condena son aquellos que cuentan con un certificado oficial de reasignación de género. Un proceso muy largo para el que en Reino Unido se requiere ser mayor de 18 años, haber vivido al menos dos años en el país de acuerdo al género con el que se identifican, tener la intención de seguir haciéndolo de por vida y contar con el informe de dos médicos. Quienes no cuentan con el certificado oficial deben ser consultados, pero las autoridades pueden tener o no en cuenta sus preferencias.

Fuentes del Ministerio de Justicia sostienen que "la gestión de los delincuentes transgénero es un tema muy delicado que plantea desafíos únicos y complejos y estamos decididos a hacerlo bien”. Y no les falta razón.

El equipo de ‘fat check’ de la BBC reveló que el 48% de los 139 presos transgénero contabilizados en 2018 por el Ministerio de Justicia en Inglaterra, Gales y Escocia, son delincuentes sexuale

El equipo de ‘fat check’ de la BBC reveló que el 48% de los 139 presos transgénero contabilizados en 2018 por el Ministerio de Justicia en Inglaterra, Gales y Escocia, son delincuentes sexuales, en comparación con el 19% de la población carcelaria en general. Además, desveló que si los 60 delincuentes sexuales trans estuvieran alojados de acuerdo al género con el que se identifican, se crearía un cambio radical en las cárceles de mujeres. Habría en ellas un 50% más de delincuentes sexuales; mujeres con cuerpo masculino, físicamente más fuertes y que habrían cometido crímenes mucho más graves, entre ellos 27 violaciones, 13 agresiones sexuales y siete cargos de relaciones sexuales con un niño.

Frances Crook, Director Ejecutivo de la Liga Howard para la reforma penal, pide a los responsables de prisiones que extremen la “cautela” a la hora de asignar una u otra cárcel argumentando que él mismo ha visto a internas visiblemente "intimidadas" por una presa transgénero que “estaba dominando el espacio”.

Pero no hay que olvidar los casos de presos transgénero que sufren abusos e intimidaciones por parte de otros reclusos. Especialmente las mujeres trans que cumplen condena en cárceles para hombres. Según cifras del Defensor del Prisiones y Libertad Condicional, casi una quinta parte de las mujeres que murieron en prisión durante los últimos dos años eran transgénero. Jenny Swift es una de ellas, se suicidó en una cárcel masculina después de haber presentado quejas de intimidación por parte del personal penitenciario. En 2015, otra dos mujeres transgénero, Joanna Latham y Vikki Thompson, también murieron de aparente suicidio en otras dos cárceles masculinas.