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Italia Berlusconi, el fin de una era

En cada época ha tenido enfoques y estrategias distintas. Ahora, en plena "era Salvini", marcada por el nacionalismo, el ex 'premier' se presenta a los italianos como la gran figura política, con experiencia, que puede impedir el auge definitivo de los soberanistas. Por lo contrario, nadie se cree que el ex presidente del Gobierno italiano pueda todavía ser un protagonista absoluto de la vida política del país, más allá de convertirse en la bisagra a favor de los europeístas.

El expresidente italiano Silvio Berlusconi. EFE/ Riccardo Antimiani

Silvio Berlusconi está en su ocaso político. En varios ámbitos, pero sobre todo en el político, ya no es quien reparte las cartas en la vida pública transalpina. Su partido Forza Italia, que en su día irrumpió en el país con aires de cambio tras los escándalos del caso Tangentópoli, en las últimas elecciones generales obtuvo el 14% de los votos y hoy, según las últimas encuestas, tendría el 7% de las preferencias. Por supuesto un gran causante de este rápido declive es el nacionalista Matteo Salvini, líder de la soberanista Liga, quien convence a 1 de cada 3 italianos. 

Es cierto que Berlusconi es multimillonario y el dinero da poder, pero la política es el poder oficial. Y ahora está en manos de Salvini. Para seguir estando en el candelero, Silvo Berlusconi ahora funda oficialmente Otra Italia, un nuevo partido distinto y paralelo a su histórica formación, Forza Italia. Así pues, Otra Italia funcionará como una suerte de partido-casting destinado a encontrar el sucesor del ex cavaliere a lo largo y ancho del país para luego cederle, cuando él lo considere, el testigo. Pronto la nueva formación, que ya tiene sede legal en Milán, tendrá también su propio logo.

El ex presidente del Ejecutivo transalpino quiere, atendiendo a sus declaraciones al respecto, recuperar el voto de los moderados, liberales y conservadores que hace tiempo que no acuden a las urnas "decepcionados y disgustados" por la actual política y sus protagonistas. Lo cierto es que Forza Italia, un partido que nunca ha tenido primarias ni nada parecido, ante enorme pérdida de votos en cuestión de 18 meses, necesita urgentemente una cara nueva.

A día de hoy Berlusconi protagoniza la vida política italiana, desde la oposición. Comparece regularmente ante los medios de comunicación de su país, apelando al voto moderado y al peligro "populista" del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio. Pero finalmente, termina apoyando siempre el bloque de derecha soberanista, como demostró en la gran manifestación de octubre en la Plaza de San Juan de Letrán, en apoyo a la Liga y Hermanos de Italia. Aunque ya el ex cavaliere tiene menos poder político, Salvini de vez en cuando se reúne con él en Palazzo Grazioli, la residencia romana de Berlusconi en el centro de Roma, a dos pasos de Plaza Venecia y Via del Corso.

Silvio Berlusconi sigue siendo un referente en el centro derecha europeo. El ex premier italiano, esta semana participó en Zagreb (Croacia) en el congreso del Partido Popular Europeo (PPE), del que es miembro. En su discurso frente a sus compañeros europeos, Berlusconi aseguró: "Pronto volveremos al Gobierno en Italia, porque el actual está compuesto por incompetentes", con una "mayoría de izquierda, formada por los ex comunistas del Partido Democrático (PD) y los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E)". Y añadió: "No tienen preparación, ni competencia, ni experiencia". Habló también de la importancia de los "padres fundadores" de la Unión Europea y de la necesidad de una "única política exterior y de defensa".

En la cita continental, mantuvo una conversación también con el líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado, instantánea que el equipo de redes sociales del ex cavaliere colgó en la red social Twitter. Tal como informaron los medios de comunicación italianos e internacionales, Berlusconi sufrió una caída en Zagreb. Tras lo ocurrido, tomó su avión privado y fue trasladado a su hospital de Milán. No obstante a sus 83 años se pensó enseguida en la rotura del fémur; todo quedó en una contusión. Actualmente, Silvio Berlusconi es el líder más anciano de Europa.

Su objetivo siempre fue promocionarse a sí mismo, Silvio Berlusconi. En cada época ha tenido enfoques y estrategias distintas. Ahora, en plena era Salvini, marcada por el nacionalismo, el ex premier se presenta a los italianos como la gran figura política, con experiencia, que puede impedir el auge definitivo de los soberanistas –sus socios Matteo Salvini (Liga) y Giorgia Meloni (Hermanos de Italia)– pidiéndoles moderación frente a la Unión Europea o favoreciendo Gobiernos moderados y europeístas. El problema de esta última opción, salvo que se alíe con el reformista Partido Democrático (PD), es que hoy por hoy sería imposible.

¿Qué piensan los italianos de Silvio Berlusconi? Hay opiniones para todo. Hay quienes lo consideran un gran empresario y estadista; y hay quienes están más que convencidos de que la entrada en política del milanés tuvo lugar para evitar o retrasar condenas judiciales a través de la inmunidad parlamentaria y del poder fáctico en cuanto líder de la oposición o jefe del Gobierno. Muchos otros lo recuerdan, sin embargo, por sus escándalos sexuales.

Lo que sí está claro es hoy que, al contrario de como podía pasar hace unos seis años, nadie se cree que el ex cavaliere pueda volver a protagonizar la política italiana. Como mucho, puede aspirar a ser "la aguja de la balanza" –una expresión muy empleada en en el país– a favor del bloque europeísta o soberanista, según le pille. Otra cosa bien distinta, sin embargo, es su gran influencia económica, dado que sigue siendo uno de los hombres más ricos de Italia. Pero tras 9 años efectivos al frente del Ejecutivo del país, para los transalpinos Berlusconi es, sobre todo, un ex presidente.

Por lo pronto, Silvio Berlusconi sigue ejerciendo su actividad de magnate. Como desde el principio en su auge como empresario, es el número uno de Fininvest, el holding del imperio Berlusconi que engloba todas las grandes compañías que conforman su potencia económica, dentro y fuera de Italia: Mediaset (audiovisual), Mondadori (publicaciones) y Mediolanum (bancos), entre otros. Hace algunos años, sin embargo, se deshizo de uno de sus grandes símbolos, el AC Milán, el equipo de fútbol lombardo que marcó una época en el Calcio italiano bajo su propiedad y presidencia entre los años 80 y 90.

Hablando de sus últimos casos judiciales, algo está cambiando si no está dispuesto a ayudar a su amigo y colaborador de toda la vida. Marcello Dell'Utri, quien en su día fundó con él Forza Italia, actualmente es acusado por la Justicia italiana de asociación mafiosa por haber funcionado como enlace entre cosa nostra y Silvio Berlusconi en 1993; y ha sido condenado a 12 años de cárcel en primer grado de juicio. Hace unos días, el ex cavaliere se negó a declarar en el juicio "Estado-Mafia" en el que fue precisamente Dell'Utri quien había pedido su comparecencia como testigo: "Berlusconi no ha dicho ni una palabra por su amigo condenado", escribió entonces el periódico italiano La Repubblica. "Han sido inseparables durante 46 años" y por eso "a Dell'Utri le ha sentado muy mal lo ocurrido".

En uno de los episodios de la exitosa serie de televisión 1994 –imprescindible para entender la Italia de los años 90, en lo que se conoce periodísticamente como la transición de la Primera a la Segunda República–; el personaje de Silvio Berlusconi, protagonizado magistralmente por el actor italiano Paolo Pierobon, le hace una confesión a uno de sus más fieles colaboradores: "¿Pero tú quién te crees que eres? ¿Crees que verdad que un hombre como tú me puede convencer a mí de hacer algo? Siempre he actuado como me ha dado la gana. Toda la vida. Tú eres solo una extra". Silvio Berlusconi, ciertamente, nunca será un extra de la política italiana. Pero, en plena era Salvini, el ex cavaliere tendrá que acostumbrarse, por ingrato que sea, a ser un personaje secundario. El fin de una era.