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Migración Italia El barco 'Sea Wacth 4' se estrena para salvar a migrantes en solitario en el Mediterráneo Central

La ONG alemana Sea Watch y Médicos Sin Fronteras (MSF) ya están en el Mediterráneo Central como "única" fuerza dispuesta a salvar migrantes y refugiados en la ruta marítima que conecta Libia con Italia.

Vista general del buque Sea-Watch 4 desde el puerto de Burriana en Castellón. / EFE- Domenech Castelló
Vista general del buque Sea-Watch 4 desde el puerto de Burriana en Castellón. / EFE- Domenech Castelló

La unión hace la fuerza. Médicos Sin Fronteras (MSF) y la ONG alemana Sea Watch ya están listos para el rescate de migrantes y refugiados frente a las costas de Libia. El buque que comparten, el Sea Watch 4, salió el pasado fin de semana desde el puerto español de Burriana hacia las costas norteafricanas. La alianza entre ambas organizaciones humanitarias tiene como objetivo el de hacer frente al aumento de los flujos migratorios entre África y Europa a través del Mediterráneo Central, sector del antiguo Mare Nostrum que conecta Libia con Italia. Según datos aportados por Sea Watch y Médicos Sin Fronteras, en el último mes y medio más de 3.000 personas han intentado escapar de Libia por vía marítima, pero sin que hubiera ningún buque humanitario para rescatarlas.

No es el primer verano que tanto Sea Watch como Médicos Sin Fronteras (MSF) han desarrollado sus labores en el también conocido como Canal de Sicilia. Sin embargo, sí es la primera vez que lo harán en plena convivencia con el coronavirus: "Reconocemos los enormes desafíos que está causando la COVID-19 en todo el mundo. Sin embargo, vemos también que las recientes medidas para desalentar o bloquear las actividades que salvan vidas en el mar, son imprudentes y responden a motivaciones que nada tienen que ver con la salud pública".

Según datos aportados por Médicos Sin Fronteras (MSF) en un comunicado, sólo en junio de este año al menos un centenar personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo Central: "Al mismo tiempo, el número de personas que intentaron cruzar este peligroso tramo del Mediterráneo se cuadruplicó en comparación con el mismo período del año pasado".

La idea central de ambas organizaciones humanitarias es que "ningún ser humano debería verse obligado a soportar la tortura y el grado de sufrimiento que hemos visto en los centros de detención de Libia y en el Mediterráneo Central", explican. Sin embargo, "esto sigue ocurriendo y es consecuencia directa del incumplimiento penal de su deber por parte de los gobiernos europeos". Por esta razón, Sea Watch vuelve a estrenar nuevo barco, esta vez junto a Médicos Sin Fronteras, que aportará los conocimientos sanitarios a la misión.

Allá por 2013, Italia era la principal protagonista de los rescates en el Mediterráneo Central, ya que con la célebre operación Mare Nostrum eran las propias fuerzas armadas del país transalpino las que lideraban los rescates frente a las costas de Libia. Con el pasar del tiempo, ONGs como Sea Watch nacieron para concienciar a los Gobiernos y a las Opiniones Públicas de Europa acerca de la prioridad de salvar las vidas en peligro en el mar de todos aquellos que arriesgan por llegar al Viejo Continente.

Sea Watch, en junio de 2019, protagonizó un importante rifirrafe con el Gobierno italiano de entonces, más concretamente con el entonces ministro del Interior, el soberanista líder de la Liga, Matteo Salvini. No obstante las advertencias del populista italiano acerca del riesgo de incautación del barco, el Sea Watch 3 desafió a Salvini y entró igualmente en el puerto siciliano de Lampedusa tras 14 días a la deriva con más de 40 migrantes abordo.

Desde el verano pasado las cosas han cambiado. Ya no está Salvini y la Guardia Costera italiana sigue rescatando a diario migrantes en el Mediterráneo Central, coordinados por la Central Operativa de Roma. Pero a partir de ahora también estarán Sea Watch y Médicos Sin Fronteras para aportar una ayuda más concreta en la zona. Las fuerzas armadas maltesas, tunecinas, libia e italianas no siempre se esfuerzan ni colaboran lo suficiente para impedir que ningún migrante o refugiado no se ahogue intentando llegar a Europa.

Los flujos migratorios en el Mediterráneo Central, igualmente, no sólo tiene que ver con las costas de Libia. En lo que va de año 2020, una buena parte de los migrantes desembarcados en Lampedusa, por ejemplo, procedían de las costas de Túnez, muy cercanas a las isla siciliana. Para impedir mayores flujos de pequeñas embarcaciones tunecinas hacia Italia, a menudo sin tener ni siquiera tecnología para las comunicaciones; el país transalpino y el Gobierno de Túnez han firmado un acuerdo en el que, desde la semana pasada, el país norteafricano se compromete a vigilar sus costas y devolver a todos aquellos que intenten alcanzar Italia de forma irregular.

La prensa italiana ha dado a conocer esta semana que Italia entregará a Túnez un total de 11 millones de euros para que el país norteafricano refuerce su control fronterizo. En los últimos días, el ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio y la ministra de Interior, Luciana Lamorgese; han realizado una visita oficial a Túnez para entrevistarse con el presidente de la República de Túnez, Kais Saied; el primer ministro, Hichem Mechichi; y la ministra de Exteriores, Selma Enneifer. Atendiendo a las informaciones publicadas por diarios italianos como La Repubblica; el dinero que Italia pagará a Túnez servirá para el mantenimiento de los vehículos de vigilancia, para la formación de los cuerpos militares y para mejorar los instrumentos tecnológicos a disposición. El objetivo, es el de que las fuerzas norteafricanas tengan más medios de cara a evitar la salida de embarcaciones del país, incluso antes de abandonar el mar territorial tunecino.

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