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Vietnam La renovación urbanística deja sin hogar a uno de cada cuatro habitantes en Ho Chi Minh

Los grandes proyectos de expansión urbana dejan miles de desplazados en el núcleo económico de Vietnam

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Un viejo edificio hace frente a un rascacielos moderno en el distrito céntrico 1 en Ho Chi Minh. Los dos edificios están en la primera y única calle peatonal de Vietnam. La mitad de los pisos en el edificio antiguo han sido convertidos en cafeterías.

La ciudad de Ho Chi Minh (anteriormente Saigon), la capital económica de Vietnam , ha vivido un dramático aumento de población de un 70% en los últimos 20 años. Las migraciones de áreas rurales del país a áreas urbanas, fomentadas por un vibrante crecimiento económico, no son nada extraordinario. Muchas de las ciudades más grandes de Europa fueron testigo de aumentos de población similares a finales del siglo diecinueve.

La analogía es válida hasta cierto punto. Mientras las ciudades europeas doblaron su tamaño de uno a dos millones o menos, Ho Chi Minh creció desde menos de 5 a más de 8 millones de personas. Para enfrentarse al cambio, la ciudad desarrolló programas de construcción titánicos que dejaron miles de desplazados.

La destrucción de los bloques de apartamentos Võ Văn Tần en el Distrito 1. Esos viejos edificios de apartamentos en el centro de la ciudad fueron construidos antes de 1975, y ya no son estructuralmente seguros. El gobierno ofrece a los residentes paquetes de compensación para que se reubiquen, sin embargo, los residentes no se encuentran felices con la compensación.

El desajuste entre el crecimiento orgánico de la ciudad y la planificación urbanística de la administración llevó a una expansión urbana descontrolada. En las afueras de Ho Chi Minh se están creando zonas industriales sin ninguna consideración de las viviendas disponibles alrededor.

Respondiendo a la demanda, las pensiones informales se han multiplicado cerca de las fábricas y terrenos en construcción para hospedar a los trabajadores. Habitat for Humanity, una organización americana sin ánimo de lucro, estima que en Ho Chi Minh dos millones de personas (uno de cada cuatro habitantes) viven en estas pensiones, incapaces de pagar un apartamento en el mercado inmobiliario actual.

Una vivienda informal construida en el piso superior de un edificio en el centro de la ciudad

La informalidad de las viviendas no se limita sólo a los alquileres. La construcción también pueden hacerse informalmente, creando situaciones kafkianas. Según ONU-Habitat (el programa urbanístico de Naciones Unidas), tres de cada cuatro apartamentos en las ciudades vietnamitas son de construcción propia.

Las familias construyen sus casas en una noche, con cimientos de ladrillo y tejados de metal, para evitar ser descubiertos por las autoridades. Después, son vendidas de forma oral, o, en los escalafones más altos del mercado, por Youtube, con vídeos cortos publicitando la propiedad y dando la información necesaria sobre el precio y los datos de contacto del vendedor.

Tai Do en un piso de los bloques de apartamentos Võ Văn Tần. Él tuvo que dejar su piso en 2010 pero la compensación que obtuvo solo le permitió comprarse una casa a 25km de distancia del centro de la ciudad. Tuvo que cambiar de trabajo ya que no podía viajar todos los días y ahora está ganando solo 200€ al mes.

Aunque no son ilegales de por sí, las construcciones informales dejan pocos derechos a sus habitantes cuando son empujados a abandonarlas por los promotores inmobiliarios o por la municipalidad.

Las familias reubicadas reciben una compensación cuando tienen que mudarse de un barrio a otro. Esta compensación rara vez es suficiente para permitirse una nueva casa con las mismas condiciones de vida, dice Tai Do, un empleado de 37 años. Tras ser desahuciado de su casa y forzado a trasladarse a un nuevo barrio, creó una asociación que pide al Gobierno una compensación más alta. Dice que representa a 500 familias en la misma situación. Tras su desahucio, Tai Do sólo se podía permitir una nueva casa a 25 kilómetros de su barrio anterior. Esto afectó a su vida por completo: “Siempre llegaba tarde al trabajo, tuve que dejarlo y buscar un nuevo trabajo”.

Mai con su esposo (En el piso superior) en su piso de 8 metros cuadrados. Ella es una de las últimas personas viviendo en el edificio de apartamentos lleno de cafés. Ella lo compro alrededor de 1,400 € y vale ahora 30,000 €. Ella está dirigiendo un salón de peluquería en la parte inferior y está durmiendo y viviendo en la parte superior

Hahn Le, 65 (la edad legal de jubilación en casi toda Europa), también sufrió una relocalización del centro de la ciudad a las afueras. Todos los días tiene que desplazarse en ciclomotor desde su nueva casa hasta el centro de Ho Chi Minh, donde se encuentra su tienda. Dice que teme por su vida mientras conduce entre los camiones en las autovías de Ho Chi Minh.

(*) Este proyecto ha sido financiado por el programa Journalism Grants del Centro Europeo de Periodismo (ECJ)