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Pasaportes, restricciones y confinamientos: guía para viajar en la Europa asediada por la covid

Con las campañas de vacunación estancadas y las nuevas mutaciones del coronavirus, los países europeos se blindan para frenar el avance la cuarta ola. Las medidas adoptadas van desde cierres de fronteras hasta confinamientos estrictos.

Bélgica peatones
Peatones caminan por la Bruselas usando mascarillas mientras los miembros del gobierno belga se reúnen para imponer una nueva resistencia para frenar la propagación de la pandemia de coronavirus. OLIVIER HOSLET / EFE/EPA

El mapa europeo sobre nuevos casos de coronavirus se oscurece a un ritmo acelerado. La UE es, de nuevo, el epicentro mundial de la pandemia. Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, el bloque comunitario lucha por frenar la virulenta cuarta ola en medio de nuevas restricciones, protestas sociales, nuevas variantes y movimientos anti-vacunas. "Ya no estamos en el Covid-19. Nos encontramos ante el Covid-21, que es mucho más contagioso", afirma Alexander de Croo, primer ministro belga.

En este escenario sombrío en el que ya brota la consigna de 'Salvar la Navidad', el mensaje de Bruselas es claro: más y más vacunas. La capital comunitaria sabe que el mejor cortafuego para frenar la pandemia es contar con la máxima población inoculada. Esta misma semana, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha autorizado el primer suero para menores de entre 5 y 11 años. Y La Comisión Europea urge a los Gobiernos nacionales a acelerar las campañas de vacunación y administrar la tercera dosis de refuerzo (segunda para los vacunados con Janssen) seis meses después de la pauta completa.

Noviembre cierra con la recepción de 1.000 millones de dosis en la UE desde que comenzó la crisis sanitaria. Antes faltaban vacunas y ahora lo que escasea es la voluntad de miles de europeos a inocularse. El 25% de los adultos continúa sin estar completamente vacunados. Hay desdén, dejadez, problemas de salud y, también, existe escepticismo de una parte de la población. Pero los datos científicos hablan por sí mismos: las vacunas minimizan los efectos del virus y reducen la mortalidad. En las dos últimas semanas, España, con el 84% de la población adulta inoculada, registró 4 muertes por cada millón de habitantes. La correlación en Bulgaria, el país más rezagado, es de 29% de vacunados y 325 fallecidos por millón de habitantes. "El riesgo de morir por Covid-19 es 30 veces menos en países con altas tasas de vacunación", aseguró recientemente Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

En este escenario y con las luces navideñas colgando ya de las calles, Bélgica ha registrado el primer caso de la UE de la variante sudafricana, que se intuye mucho más contagiosa que la delta. Se trata de una mujer que entró al país tras unas vacaciones en Egipto. No estaba vacunada. "Es muy preocupante. Por favor, vacúnense si no lo han hecho todavía", ha señalado Von der Leyen.

La preocupación y el nerviosismo por la variante nacida en Sudáfrica ha provocado una respuesta "rápida, efectiva y unida". En apenas unas horas, la UE ha activado el freno de emergencia para prohibir los vuelos desde Sudáfrica, Botsuana, Esuatini, Lesoto, Mozambique, Namibia y Zimbabue durante 14 días mientras se estudia la magnitud de la variante B.1.1.529, que ya ha sido bautizada como nu. La EMA dice que todavía es "prematuro" saber si las vacunas actuales tendrán efecto sobre ella.

De confinamientos estrictos a cierres 'lights'

Para frenar la actual ola y las potenciales que puedan surgir en el futuro, la prioridad europea es convencer a los escépticos, acelerar las dosis de refuerzo y comenzar a vacunar a los más pequeños. Pero los nuevos casos han dejado poco margen y han obligado a todos los Estados miembros a actuar con nuevas limitaciones. España es una de las pocas excepciones. Pero Austria y Eslovaquia están totalmente confinadas.

Otros como Países Bajos o Bélgica han limitado los horarios y aforos de bares y restaurantes. La primera medida del país belga en esta cuarta ola ha sido cerrar las discotecas. El país cuenta con una tasa de incidencia de 1.616 casos por 100.000 habitantes, diez veces más que España. Varios estados alemanes han cerrado sus populares mercados de Navidad. Y el vecino Portugal, líder en la campaña de vacunación, anuncia un cierre en el país para la primera semana de enero. Las restricciones y limitaciones se extienden de norte a sur de Europa. Muchos responsabilizan de ello a las personas que no quieren vacunarse. La UE intenta blindarse de las nuevas variantes y del escepticismo con la ciencia. Y cada vez son más los países que comienzan a estudiar la posibilidad de hacer la vacunación obligatoria.

El pasaporte Covid, hacia la tercera dosis

Una de las grandes bazas para incentivar las vacunas es promover y ampliar el pasaporte Covid. Una exigencia que se resiste en España –solo cinco comunidades lo solicitan para eventos de ocio, bares o culturales-, pero que está muy presente en el resto de la UE. Además, el hecho de estar vacunado exime a los viajeros de hacer cuarentenas o pagar PCR en viajes intra-europeos.

Aunque este privilegio podría tener las horas contadas. Portugal pedirá a partir de ahora un test negativo para entrar al país, independientemente de si se está o no vacunado. Bruselas va un paso más allá y quiere jubilarlo si no incluye el pinchazo de refuerzo. Así, a partir del 10 de enero el pase expirará nueve meses después de la última vacuna. Una vez recibido el pinchazo de refuerzo, el pasaporte se renovará de forma automática sine die. Este es un estímulo más para animar a las personas a acudir a los centros de vacunación. Los menores de seis años quedarían exentos de cualquier requisito para viajar en la UE.

¿Y en fronteras extracomunitarias?

La pandemia del coronavirus provocó que la UE echase el cerrojo a sus fronteras externas. Un año y medio después, la mayoría de países terceros tienen prohibido volar a cielo comunitario o sus viajeros son sometidos a medidas como test o cuarentenas. Los ciudadanos y residentes europeos, junto a sus familias, sí pueden hacerlo. Otras excepciones son una veintena de países, como Colombia, Chile o Australia, que se encuentran en la lista verde por contar con buena situación epidemiológica.

La intención de Bruselas es ya que todas las personas vacunadas con sueros aprobados por la Agencia Europeo del Medicamento (EMA) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) puedan entrar en la Unión Europea sin restricciones a partir de enero. Los menores de edad estarían exentos. Aunque los niños de más de seis años si deberán presentar un test negativo. Los 27 Estados miembros todavía deben dar el visto bueno a esta propuesta. Aunque la variante nu está inquietando y mucho a los pasillos de Bruselas. Por lo pronto, el bloque prioriza cerrar fronteras y no abrirlas para contener a la capa surafricana. Tras meses de aparente regreso a la normalidad, la UE revive ahora un deja vu pandémico.

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