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Revuelta palestina contra la progresiva judaización de Jerusalén

Los últimos días Jerusalén ha sido testigo de sarpullidos violentos que han tenido consecuencias en la Franja de Gaza y Cisjordania. Coincidiendo con el mes de ramadán, y respondiendo a distintos factores, la puerta de Damasco se ha convertido en el epicentro del cansancio palestino ante la progresiva judaización de Jerusalén y la pasividad de la comunidad internacional.

Manifestantes palestinos se sientan encima de un monumento de un cohete de Hamas durante una protesta contra Israel por la tensión en Jerusalén, en la ciudad de Gaza, el 24 de abril de 2021
Manifestantes palestinos se sientan encima de un monumento de un cohete de Hamas durante una protesta contra Israel por la tensión en Jerusalén, en la ciudad de Gaza, el 24 de abril de 2021. Mohammed Salem / Reuters

Desde el jueves Jerusalén vive una situación de excepción con protestas de jóvenes palestinos cada noche junto a la puerta de Damasco de la ciudad vieja y con ramificaciones en otros lugares de la Franja de Gaza y Cisjordania, protestas que de momento se han saldado con más de un centenar de heridos y decenas de detenidos.

Los incidentes se iniciaron el jueves cuando, convocados por la organización judía racista y supremacista Lehava, alrededor de un millar de jóvenes extremistas, nacionalistas y religiosos, junto con un componente significativo de ultraortodoxos, marcharon hacia la puerta de Damasco para enfrentarse a jóvenes palestinos que acudían a los rezos de la mezquita Al Aqsa coincidiendo con el mes de ramadán.

En realidad ese no fue el comienzo la violencia, puesto que diversos factores provocaron los incidentes. Adolescentes palestinos colgaron en TikTok varios videos en los que golpeaban a judíos en Jerusalén, y este fue el pretexto de Lehava para convocar la marcha. No fue la primera vez que ocurría, aunque en ocasiones anteriores Lehava apenas había reunido a unas decenas de radicales, y no a un millar.

La policía permitió que los judíos llegaran a la puerta de Damasco, donde les esperaban palestinos convocados a través de las redes sociales, la mayoría de Jerusalén pero también otros llegados desde la Galilea y otros puntos del país. Algunos medios han señalado que la policía no impidió el paso de los seguidores de Lehava a pesar de que conocía el recorrido previsto así como las consecuencias que podía tener.

Otra espoleta fue la disolución mediante la fuerza, hace solo unos días, de una concentración de palestinos que protestaban por la expulsión de palestinos de viviendas en el sector ocupado de Jerusalén, una circunstancia que ocurre continuamente, aunque hace un par de semanas la policía tumbó y arrastró por el suelo a un diputado comunista judío de la Kneset, Ofer Cassif, que apoyaba a los manifestantes, golpeándole y rompiéndole la ropa y las gafas.

A estos hechos que calentaron el ambiente, hay que sumar la decisión de la policía (o probablemente de algún dirigente israelí) de clausurar las gradas del anfiteatro que hay frente a la puerta de Damasco, donde las familias palestinas se reúnen para socializar durante las noches de ramadán, lo que los palestinos interpretaron como otro paso en el proceso de judaización de la ciudad.

Hamás lanzó por la noche desde Gaza una treintena de cohetes contra Israel

En la noche del viernes, el jefe de la policía fue entrevistado en las televisiones en hora de máxima audiencia, donde proclamó que el cierre del anfiteatro, bloqueado mediante vallas, había ocurrido otros años y no era una novedad. Inmediatamente los palestinos colgaron vídeos en las redes sociales de la situación del anfiteatro en las noches de ramadán de los últimos años demostrando que el jefe de la policía mentía.

A raíz de estos hechos, coincidiendo con los incidentes del jueves, Hamás lanzó por la noche desde Gaza una treintena de cohetes contra Israel. El periodista hebreo Ehud Yaari dijo que era la primera vez que Hamás se implicaba de una manera tan directa en lo que ocurre en Jerusalén.

En gran parte esto se explica porque los palestinos tienen a la vuelta de la esquina las elecciones legislativas de mayo y las presidenciales de julio. Con sus ataques, Hamás quiso mostrar al conjunto del pueblo palestino que ellos se preocupan y actúan para defender sus derechos mientras que el gobierno de Ramala adopta una actitud pasiva.

Los rumores sobre la cancelación de las elecciones palestinas se han multiplicado. Este lunes la radio pública israelí Kan ha citado a funcionarios internacionales que aseguran que el presidente Mahmud Abás ya ha decidido aplazar las elecciones, lo que se anunciará en los próximo días.

Abás justificará la decisión argumentando que Israel no permite votar a los palestinos de Jerusalén. Aunque Israel no se ha pronunciado al respecto de manera oficial, es evidente que los israelíes no tienen ningún interés en que los árabes de Jerusalén voten en las elecciones palestinas, así que podría poner obstáculos para impedirlo.

Los incidentes más recientes juegan a favor de Hamás

Cómo se saldrá del embrollo es una pregunta que de momento carece de respuesta pero no tardará en dilucidarse. La realidad es que los incidentes más recientes juegan a favor de Hamás, y la prueba es que durante las protestas se han coreado frecuentemente consignas a favor de la organización islamista, que sin duda ha sido la que ha capitalizado el deterioro.

La realidad es que Israel mete cada día un poco más de presión sobre los palestinos por todas partes y en especial en lugares cargados de simbolismo. En el caso de Jerusalén la expansión judía se nota día a día sin que nadie, y mucho menos la comunidad internacional, intervenga, lo que también juega a favor de Hamás, un detalle importante que Israel conoce y del que se sirve mientras Europa y EEUU colaboran con la ocupación cruzándose de brazos.

En las próximas noches se verá si las protestas siguen adelante o si, por el contrario, se detienen después de que el domingo por la noche la policía se retirara de las gradas de la puerta de Damasco y los jóvenes palestinos derribaran las vallas. Existen numerosos vectores que inciden en esta coyuntura, incluida la crisis política israelí, y que pueden decantar el futuro en una u otra dirección.

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