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Rita Segato: "El papel de las mujeres en las protestas de Jujuy incidirá en la política argentina"

La antropóloga reflexiona sobre la lucha de las comunidades indígenas ante la amenaza de las empresas mineras.

La antropóloga argentina Rita Segato reflexiona sobre las protestas en Jujuy (Argentina).
La antropóloga Rita Segato reflexiona sobre las protestas en Jujuy (Argentina). Jaime García-Morato

Después de trabajar como profesora emérita en la Universidad de Brasilia, la antropóloga Rita Segato (Buenos Aires, 1951) se fue a vivir a un pueblo de Jujuy (Argentina), escenario de protestas contra una reforma exprés de la Constitución provincial que prima los intereses de las empresas mineras frente a las comunidades indígenas. La lucha, a la que también se han sumado los profesores y los trabajadores de las minas, está siendo protagonizada por las mujeres. Una pueblada que ha coincidido con su visita a Madrid, donde participó en las actividades de la Cátedra Aníbal Quijano, comisariada por la intelectual y feminista.

Las protestas contra la reforma de la Constitución provincial de Jujuy han sido duramente reprimidas.

El pasado 7 de mayo, Carlos Sadir, el candidato que designó el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales [ambos de la Unión Cívica Radical], ganó las elecciones provinciales con un 49,5% de los votos. Después de esa victoria, presentaron una Constitución exprés. El texto de esa reforma presenta cambios importantísimos e inaceptables que abren el campo a la represión de las protestas y a la expulsión de las comunidades de sus tierras ancestrales, sin obedecer al Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, que forma parte de la legislación nacional y que obliga a la consulta.

Él, en cambio, no ha tomado en consideración esa ley y va a permitir la invasión de los territorios comunales y ancestrales para la explotación de litio, que impedirá a la gente continuar con sus rebaños y sus cultivos. Además, en la región también hay un Cerro Amarillo, con uranio casi en estado puro. El día que lo toquen, ese lugar se va a volver inhabitable. La vida ya resulta difícil, porque es un territorio desértico, pero con la explotación minera se verá gravemente afectada y la gente, expulsada.

​​Sin embargo, Morales aprovecha que su candidato ha sido elegido para hacer una ley completamente enemiga de los intereses de la provincia. Y ahí aparece "lo político", como algo diferente a "la política", con las luchas intestinas de los partidos por el poder, que abandonan a la sociedad. En este momento, también vemos en España ese distanciamiento muy grande entre la política y lo político, que es la conciencia y el movimiento de la sociedad, o sea, donde está la gente misma.

La protesta ciudadana contra la reforma, pues, se engloba en lo político.

Claro. Sin embargo, ese movimiento social no coincide [con la gestión de los gobernantes], por eso la gente se resiente con relación a la política. Algo que también está pasando en otros lugares del mundo.

Y la política pretende anular lo político con una de las normas de la reforma: la prohibición del corte de calles y carreteras, o sea, de los piquetes y de las protestas.

Normalmente, la política simplemente ignora que existe lo político. Sin embargo, en este caso tan tremendo que estamos viviendo en Jujuy, pretende cancelar lo político. Para ello, se valen de unas elecciones que fueron democráticas y legales [Rita Segato hace el gesto de las comillas con los dedos], pero en realidad no consideran el interés de lo político y de la gente.

Una represión que ha llegado a ser criticada por el presidente argentino, Alberto Fernández.

Sí, aunque muy tibia y tímidamente. Me da mucha pena tener que decirlo, pero el intento de gobernar Argentina por parte del Gobierno nacional no es visible ni perceptible. En realidad, no hay una incidencia del Ejecutivo central. Yo he intentado por algunas vías transmitir que es necesario intervenir la provincia o encontrar una manera de cancelar el comportamiento ilegal del gobernador desde el punto de vista de la Constitución nacional, mas no he conseguido que se tomen medidas desde el Gobierno.

¿Sorprende el número de mujeres detenidas o el motivo es que son ellas las que protagonizan la protesta?

Durante estos días, en los que he estado lejos de mi provincia, me han llegado muchísimos vídeos e imágenes protagonizados por oradoras, no por oradores. Es interesante ver que no hay una cabeza que lidere este movimiento, y mucho menos un partido político, sino que es la gente misma, o sea, lo político. Y, dentro de esa gente del llano que está dando extraordinarias arengas y discursos, la mayoría son mujeres. No me sorprende, porque en las comunidades que conozco como antropóloga, las mujeres somos las sujetas del arraigo.

"Las protestas en Jujuy son un mensaje a la nación argentina y al mundo: un espacio remoto dando una lección de política y de soberanía"

Para ponernos en contexto, los kollas —pueblos originarios o indígenas— viven en una región que fue periferia de muchos centros, pero allí se tomaron muchas decisiones. En ese rincón lucharon Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes y se ganaron las últimas guerras de la independencia.

¿La detención de tantas mujeres responde a su destacada presencia en las manifestaciones o, lo que no es excluyente, a una violencia machista y racista del Estado para anular los derechos políticos de las mujeres de los pueblos originarios?

Sí, ambas cosas, porque esos derechos políticos de las mujeres se ven en la conciencia que ellas tienen sobre el lugar que deben defender y se notan en sus discursos. Por ejemplo, hay una arenga extraordinaria de una joven que le dice a la Policía, totalmente armada: "Están siendo explotados y actuando contra ustedes mismos. Nosotras, las maestras, estamos educando a sus hijos. Ustedes apenas consiguen sobrevivir con las horas extras. Están atacando nuestros derechos, pero también los suyos". Surge a la vista que el peligro somos las mujeres en ese espacio y en esa lucha, muy claramente y más que nunca. Es impresionante.

Porque la protesta contra la reforma constitucional ha coincidido con la de las profesoras, que reclaman un aumento de sueldo.

Efectivamente. Volviendo a lo que comentaba antes, es impresionante que haya gente que lleve viviendo en esta periferia desde hace 1.800 años, aunque hay antropólogos que calculan que podrían probar su existencia desde hace 5.000 años, con flujos de gente nueva. ​​Esto no es muy común en América Latina, porque hubo masacres y genocidios. Sin embargo, este lugar permaneció resguardado en la historia por su carácter fronterizo y periférico.

Ahora, el papel de las mujeres en la lucha, con su conciencia y su capacidad discursiva, va a tener una incidencia en la política nacional. Un lugar que está en el margen tendrá una incidencia en el destino de la nación, porque aquí se ganó la República y aquí se puede ganar de nuevo permanecer en ella. Esto es también un mensaje a la nación y al mundo: un espacio remoto dando una lección de política y de soberanía.

​​A muchos podrá sorprenderles la calidad del discurso de las mujeres, que no son ni una ni dos, sino muchas. Todas saben decir que están defendiendo, no como los rebaños de las iglesias antimujer y antiaborto, a las que yo llamo "iglesias corporativas", que solo saben responder a cualquier pregunta: "Estamos defendiendo la vida".

¿Qué solución le ve al conflicto?

La solución es que se entienda que hay garras de extranjerización y de expropiación del territorio. No debería permitirse la compra de espacios, como ha ocurrido en la Patagonia, donde hay mucho petróleo y agua, porque es muy peligroso. En el norte andino también abundan los minerales de gran importancia para el mundo, como el litio, el uranio, el oro y el agua de manantial.

En realidad, la solución es que el emperador… [risas]. Quiero decir, que el gobernador renuncie, porque su codicia, su avaricia, su picardía y su oportunismo son vergonzosos. Los pueblos han visto que no tiene pudor, por lo que debe renunciar. Una ley no puede aprobarse de manera exprés, sino que necesita una profunda y extensa deliberación para ver qué es lo mejor para todos y para la gente que vive sobre esos recursos estratégicos.

En resumen, hay que dar marcha atrás a la reforma, el gobernador tiene que dimitir y los sueldos de los docentes tienen que ser revisados, porque algunos tienen una vida muy complicada. A veces, van a trabajar a lugares remotos en las regiones de Puna y Quebrada, a 4.000 metros de altura. Son muy abnegados, porque sienten que cumplen una misión, pero tienen salarios de hambre.

Además, los mineros también se han levantado y marchado [contra la reforma constitucional]. Esto es una gran pueblada, o sea, un levantamiento de la provincia que da una lección a la nación y que tendrá una incidencia en el destino de Argentina.

¿La revolución será femenina y feminista o no será?

Sin necesidad de ese nombre, y lo he pensado a fondo. Muchas mujeres brasileñas negras, indígenas y pobres, con las que he trabajado durante tiempo, no quieren llamarse feministas. Hay mujeres africanas que apelan al womanism y se hacen llamar mujeristas. ¿Por qué? Quizás la palabra feminismo está muy marcada por el feminismo blanco, que viene desde Europa y con otra concepción sobre qué es una mujer y qué es un hombre. Por otra parte, las metas de felicidad del feminismo blanco no pueden ser impuestas a un feminismo que proviene de otra historia, la de un feminismo comunal.

La antropóloga argentina Rita Segato.
La antropóloga argentina Rita Segato. Jaime García-Morato

Hace poco he identificado otro problema: la minoritización en nuestro mundo, o sea, en el mundo de la ciudadanía o de la democracia —o de la pretensión de ciudadanía y de democracia—. Es decir, pensamos a la mujer en términos de una minoría. Aunque el sujeto de la política a veces está encarnado por un cuerpo de mujer, en el fondo el arquetipo es una figura masculina, blanca, letrada, propietaria, paterfamilias...

"​​A muchos podrá sorprenderles el discurso de las mujeres de Jujuy, no como los rebaños de las iglesias antimujer, que solo saben decir que defienden la vida"

Si una mujer logra entrar, en alguna medida tendrá que masculinizarse y aprender las maneras de ese sujeto de la política. En realidad, el negro, el indio, la mujer o los LGTBIQ+ son los defectivos del sujeto normal de la política, o del que da la norma de cómo se hace política. La mujer es un defectivo, no tiene una politicidad plena, somos una de estas minorías.

Esa minoritización, un efecto de la matriz multicultural, es un error. El multiculturalismo fue la concesión del mundo capitalista a la caída del muro de Berlín, pero jamás tocó el tema de la riqueza, ni de las élites, ni de la meritocracia… Dentro de cada uno de esos segmentos —la mujer, el negro, el indio, etcétera— habría una élite y luego permanecerían los excluidos, porque se trató de un nuevo formato del capital, que incluyó la minoritización.

Las reivindicaciones de las mujeres no son para las mujeres, algo que también se ve en Jujuy. Se hacen desde una acumulación de experiencia política, desde una politicidad femenina, desde una manera femenina de entender la política, la realidad, las reivindicaciones y, sobre todo, la defensa de la continuidad de los pueblos.

O sea, se hacen desde allí, pero no por el interés de las mujeres, sino por el interés general y con una pretensión universal. Las mujeres negras o indígenas que rechazan la clasificación de feministas es porque rechazan también el arrinconamiento en una politicidad minoritaria. Es decir, se sienten defendiendo un colectivo.

La antropóloga argentina Rita Segato.
La antropóloga argentina Rita Segato. Jaime García-Morato

¿El progreso, el cambio o la revolución será entonces mujerista?

​​Será mujerista, pero viendo que el objetivo es el bien universal, para toda la humanidad. Tenemos que dar un pequeño giro a la manera de ver la lucha de las mujeres. Mi feminismo no es el feminismo de la queja. Es verdad que sufrimos, aunque no voy a negar que los hombres también sufren, ni que los hombres tampoco tienen soberanía sobre su propio cuerpo. Si nosotras no somos capaces de mostrar a los hombres que también les interesa lo que estamos diciendo las mujeres...

Las mujeres hemos hablado desde el margen, porque sí que hay una jerarquía patriarcal, y en esa representación patriarcal del mundo —el patriarcado es un sistema político, no una regla, ni una religión, ni una moral; es un orden político de desigualdad y de dueñidad, o sea, de adueñamiento— tenemos una posición disminuida. Nuestro cuerpo no es el icono del dueño.

Sin embargo, por estar en esa posición marginal podemos ver la realidad con mucha mayor lucidez y apuntar los sufrimientos de todas las personas, que no deberían existir y pueden ser superados, orientando la historia hacia un horizonte más benigno y para más gente. La lucha de las mujeres es una lucha para la humanidad.

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