Teresa Ribera, el principal contrapeso a la conservadora Von der Leyen en la UE
La socialista se mantiene como la gran defensora de la regulación digital contra las grandes tecnológicas estadounidenses.

Bruselas--Actualizado a
La socialdemocracia está en su peor momento desde la fundación de la Unión Europea. Fue un pilar fundamental para la creación del proyecto común y lo ha liderado, junto con los democratacristianos, durante toda su existencia. Aún juega un papel relevante, aunque durante los últimos años está quedando relegada claramente a un segundo plano. La derecha y los ultras suman mayoría en el Parlamento Europeo por primera vez, y hay solo cuatro comisarios europeos socialistas y el Partido Socialista Europeo apenas lidera cuatro gobiernos de 27.
En esta Unión Europea, la más derechizada de la historia, España ha cogido un papel de contrapeso en el bloque europeo por el solo hecho de que es el país más grande donde gobiernan los progresistas. Y, por este mismo motivo, Teresa Ribera juega este mismo rol en la Comisión Europea de la conservadora alemana Ursula von der Leyen, así como Pedro Sánchez en el Consejo Europeo. De hecho, en muchas ocasiones se quedan solos o casi solos defendiendo posicionamientos que hasta hace poco eran de consenso en el club europeo, sobre todo en materia de militarismo, agenda verde o migración.
Ribera es una de las líderes más poderosas de Bruselas, La socialista no solo es la vicepresidenta primera de la Comisión Europea, sino que tiene dos de las carteras más potentes del ejecutivo comunitario, como son Competitividad y Transición Limpia. Se encuentran a un nivel parecido el presidente del Consejo Europeo, el también socialista Antonio Costa, aunque este tiene un papel más de representación que ejecutivo; y el de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
A diferencia de Costa o Kallas, Ribera a menudo se sale del guion establecido por la Comisión Europea e intenta marcar línea propia. Por ejemplo, la exvicepresidenta del Gobierno se ha convertido en uno de los látigos de las grandes tecnológicas norteamericanas. A pesar del silencio de Von der Leyen, que siempre evita criticar a Donald Trump y se mantiene complaciente con la Casa Blanca, la socialista siempre ha dejado claro cuál es una de las principales líneas rojas de la Comisión Europea respecto a la relación con Estados Unidos: la regulación digital.
Trump ha amenazado varias veces con incrementar los aranceles a los aliados que, como la Unión Europea, regulan el sector digital y aplican sanciones económicas a las grandes tecnológicas. Además, Washington exige a Bruselas que desregule el sector digital a cambio de reabrir las negociaciones sobre el acuerdo comercial y, por ejemplo, dejar exentos del 15% de tasas de aduanas a algunos productos clave para la industria europea, como la pasta, el vino o partes de vehículos. En vez de agachar la cabeza, Ribera tildó esta petición de un “chantaje inaceptable”, un tono poco habitual en las instituciones europeas para referirse a la actitud de la administración Trump respecto a la UE y que contrasta sobre todo con el de la jefa de su ejecutivo.
Un mensaje para las 'big tech'
Ribera golpeó duramente a las grandes tecnológicas justo durante las semanas que el Pentágono publicó la Estrategia de Seguridad Nacional, donde se recogía la voluntad de impulsar a la extrema derecha europea y a las fuerzas políticas euroescépticas, y donde Trump tildó de “débiles” a los dirigentes de la Unión Europea. Primero, la Comisión Europea abrió una investigación a WhatsApp por sus servicios de inteligencia artificial y por vulnerar la legislación en materia de competitividad y, después, aplicó una multa de 120 millones de euros contra X (antes Twitter) por falta de transparencia y también por incumplir leyes sobre competencia.
La apertura de esta investigación, y sobre todo la sanción económica contra la red social estadounidense, provocaron la furia del magnate Elon Musk, que colaboró con la Administración Trump, e incluso del propio secretario de Estado de EEUU. “[La multa contra X] es un ataque a todo el pueblo norteamericano”, tuiteó el número dos de la Casa Blanca. Lejos de ceder, el departamento de Ribera envió otro mensaje a la Administración Trump, mientras Von der Leyen permanecía –otra vez– en silencio.
Las autoridades de Competencia de Bruselas abrieron otra investigación contra una grande tecnológica estadounidense justo después de los nuevos agravios de Trump. Un lunes a primera hora y de prisa y corriendo, la Comisión Europea anunció la apertura de un nuevo expediente contra Google por utilizar sin permiso los contenidos de los medios de comunicación para alimentar y entrenar sus servicios de inteligencia artificial. Aunque la Comisión Europea negó que se tratara de una respuesta a la Casa Blanca, claramente fue toda una declaración de intenciones.
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