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El triunfalismo de la OTAN en Madrid contrasta con la ofensiva rusa en el este de Ucrania

Las últimas noticias que llegan desde el frente afirman que los rusos avanzan inexorables, mientras Zelenski pide a la Alianza más armas modernas y más ayuda financiera.

El presidente de EEUU, Joe Biden, conversa con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante la primera jornada de la cumbre de la Alianza Atlántica en Madrid. Brendan Smialowski/Pool via REUTERS
El presidente de EEUU, Joe Biden, conversa con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante la primera jornada de la cumbre de la Alianza Atlántica en Madrid. Brendan Smialowski/Pool / REUTERS

La OTAN ha lanzado su cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Madrid con el triunfalismo de la eventual e inminente ampliación de la organización a Finlandia y Suecia, y la aprobación de su nueva hoja de ruta para los próximos años. Sin embargo, los progresos bélicos que el ejército ruso está logrando en Ucrania ensombrecen el éxito real de la cumbre, pues está en juego la propia integridad territorial ucraniana.

"Estamos enviando un mensaje que no puede llevar a errores", que la OTAN "es fuerte, está unida y que los pasos que estamos dando durante esta cumbre van a aumentar nuestra fuerza colectiva", afirmó el presidente estadounidense, Joe Biden, al llegar al recinto ferial de IFEMA, en Madrid, donde se celebra la reunión de la Alianza Atlántica.

Biden acusó al presidente ruso, Vladímir Putin, de hacer añicos la paz en Europa y de atacar las bases del orden europeo. Pero, "estamos dando un paso al frente, probando que la OTAN es más necesaria en estos momentos que nunca", afirmó. En el nuevo concepto estratégico de la OTAN aprobado este miércoles por la Organización Atlántica, se define a Rusia como "la amenaza más directa y significativa para la seguridad de los aliados y para la paz y estabilidad del área euro-atlántica".

El presidente estadounidense y el resto de mandatarios que participan en la reunión de dos días aplaudieron el levantamiento por Turquía del veto que había planteado inicialmente sobre la adhesión de Suecia y Finlandia, y ese mensaje de fortalecimiento de la Alianza dominó esta primera jornada de la cumbre.

Sin embargo, mientras las miles de personas que acudían al encuentro como periodistas o miembros de las delegaciones de los 30 países que integran la OTAN escuchaban estos mensajes de optimismo y unidad de los líderes políticos de la organización militar, en el este de Ucrania el ejército ruso completaba la toma de Severodonetsk y despejaba en las últimas horas el camino para nuevas conquistas en dirección al oeste, hacia el río Dniéper.

Las últimas noticias que llegan desde el frente afirman que los rusos avanzan inexorables hacia Lysychansk, que podría ser cercada en cuestión de días. Esa ciudad se encuentra al sur de Severodonetsk y podría ver repetido el asedio que sufrió durante semanas esta localidad. Además, existe el temor de que una desbandada de las tropas ucranianas que defienden Lysychansk podría conducir a una masacre por parte de las fuerzas rusas que les pisan los talones.

Los intensos bombardeos rusos en diferentes localidades del Donbás donde combaten aún fuerzas ucranianas han causado un daño irreparable, de ahí el reagrupamiento de fuerzas. En la región de Lugansk la mayor parte de la resistencia ucraniana ha sido aniquilada y muchas unidades están marchando en dirección oeste hacia la cuenca del Dniéper. Este aparentemente imparable avance ruso parece querer asegurar zonas de contención al oeste y norte del cinturón de territorios ucranianos ocupados por Rusia en el sur y este del país invadido.

Parece poco factible que las fuerzas armadas ucranianas puedan revertir el avance ruso logrado en las últimas semanas

Estas malas noticias para el Gobierno de Kiev llegan en medio de las crecientes dudas sobre la efectividad de la defensa ucraniana en unos momentos claves para la guerra. Fuentes de la Administración de Estados Unidos citadas por la prensa de este país han indicado que parece poco factible que las fuerzas armadas ucranianas puedan revertir el avance ruso logrado en las últimas semanas. Si se consolidara esta situación, sería muy complicado impedir la partición de facto del país, incluso aunque recibieran todas las armas pesadas que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reclama como medida indispensable para poder aguantar el embate ruso. En la cumbre de Madrid no se ha mencionado directamente esos armamentos de última generación ni tampoco la posibilidad de que se pueda alcanzar un cercano alto el fuego con Rusia. Moscú sigue siendo el demonio a abatir, pero no específicamente ya en Ucrania.

La invasión de este país por Rusia aparecía hace pocos meses como el motivo principal de esta cumbre de Madrid. Ahora, sin el compromiso firme para suministrar a corto plazo armas de última tecnología al Ejército ucraniano, parecen confirmarse los temores de quienes piensan que la guerra en Ucrania ha servido en primer lugar para resucitar el espíritu de la propia OTAN y acabar con las disensiones de las últimas décadas y, al tiempo y no menos importante, desgastar a Rusia. Ambas consecuencias favorecen la estrategia principal de Estados Unidos, líder indiscutible de la Alianza: dejar a Washington las manos libres ante China y la región de Asia-Pacífico, sin un aliado clave. China es citado precisamente por el nuevo concepto estratégico como un "desafío" para la OTAN, sobre el que se deberán centrar los principales esfuerzos para garantizar los intereses de los miembros de la Alianza y la seguridad en la arena global.

Las dudas sobre la marcha de la guerra tuvieron su corroboración en la cumbre de Madrid cuando Zelenski se dirigió por videoconferencia a los líderes de la Alianza y reclamó un mayor esfuerzo para detener a Rusia en Ucrania. Zelenski pidió más armas modernas y más ayuda financiera. También solicitó a la OTAN "garantías de seguridad" como las otorgadas a Suecia y Finlandia con el visto bueno que Bruselas ha dado para unirse a las filas euroatlánticas.

"Necesitamos romper la ventaja que tienen los cañones rusos", con "más sistemas modernos de artillería y antimisiles", explicó Zelenski, quien no fue, precisamente, el héroe de la jornada, a pesar de los rimbombantes anuncios de los últimos días por parte de la Alianza y que situaban a Ucrania en el centro de la atención de la cumbre. Ante los asistentes a la reunión, el presidente ucraniano compareció más como un pedigüeño que insistía demasiado en lo suyo, mientras el resto celebraba la nueva era de la Alianza.

"Rusia está recibiendo miles de millones cada día y los gasta en la guerra. Nosotros tenemos un déficit multibillonario. Y no disponemos de petróleo o gas para compensarlo", explicó el líder ucraniano en referencia a los cientos de millones de euros que cada día la Unión Europea sigue pagando a Rusia a cambio de su gas y crudo y que permiten al Kremlin mantener su ofensiva militar en Ucrania. Según Zelenski, Ucrania necesitaría cerca de 5.000 millones de dólares mensuales para garantizar su resistencia militar.

En el curso de la primera jornada de la cumbre, el secretario general de la OTAN prometió a Ucrania el apoyo de la Alianza "mientras sea necesario", pero a nadie se le escapa que cada día que pasa se hace más plausible el escenario de una Ucrania dividida en la que Rusia acuda con ventaja a una eventual mesa de las negociaciones con una buena porción del territorio ucraniano bajo la bota de sus soldados.

Hace unos días, el experto estadounidense Michael Kofman, investigador sobre temas rusos del Center for Naval Analyses, ya adelantó que la guerra de Ucrania estaba entrando "en su fase más peligrosa". Según este autor, las cuantiosas bajas ucranianas y la escasez de munición, para la que no dan abasto los envíos de armas occidentales, están llevando a un reducción de la capacidad de resistencia del ejército de Ucrania que aprovecha Rusia con su ofensiva sin tener que recurrir a los reclutamientos masivos de soldados, como se esperaba en Occidente.

Para el especialista militar, el curso de la guerra lo va a decidir el país que pueda aguantar mejor en estos momentos, con su voluntad política, su economía, su logística y sus suministros. Pero la resistencia ucraniana depende demasiado de la voluntad de Occidente en general y de la OTAN en particular. Y de que Washington y Bruselas se decidan a continuar una guerra así durante muchos meses más. Tal vez años. La cumbre de la OTAN en Madrid, con la nueva estrategia más global de la Alianza que no solo se centra en el este de Europa, sino que mira insistente hacia el Pacífico, y las dudas que cunden en Estados Unidos sobre el curso de la contienda no parecen apuntar hacia esa continuación del conflicto durante tanto tiempo.

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