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Trump ve oportunidades para la paz, la estabilidad y la seguridad en Oriente Medio 

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado este lunes a su llegada a Israel que la región tiene ante sí una "excepcional oportunidad" para "derrotar al terrorismo". Trump ha reiterado la relación inquebrantable que une a Estados Unidos e Israel.

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Donald Trump junto a Reuven Rivlin a su llegada Israel. AMIR COHEN/REUTERS

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado este lunes a su llegada a Israel que la región tiene ante sí una "excepcional oportunidad" de recuperar la estabilidad y "derrotar al terrorismo". Tras pasar dos días en Arabia Saudí Trump llegó a Israel con el objetivo de intentar revivir el estancado proceso de paz entre Israel y palestinos con visitas a Jerusalén y Cisjordania.

Donald Trump, aseguró ante su homólogo israelí, Reuvén Rivlin, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, que hay una oportunidad para alcanzar la paz en Oriente Medio.

"Estamos ante una oportunidad poco común de traer la seguridad y la estabilidad a la región, de crear armonía, prosperidad y paz", señaló Trump durante la ceremonia de bienvenida a su llegada al aeropuerto Ben Gurión, para una visita de 28 horas a Jerusalén y Belén.

Trump ha sido recibido en el aeropuerto de Tel Aviv por el presidente israelí, Reuven Rivlin, y por el primer ministro del país, Benjamin Netanyahu. Se trata de su primera visita al país desde que asumió el cargo el pasado 20 de enero.

Durante dos días, Trump se reunirá por separado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, y visitará algunos sitios sagrados. El lunes en Jerusalén rezará en el Muro de los Lamentos y visitará la Iglesia del Santo Sepulcro.

El presidente estadounidense ha reiterado la relación inquebrantable que une a Estados Unidos e Israel y ha asegurado que en sus contactos de estos últimos días en Arabia Saudí ha encontrado nuevas razones para la esperanza.

Trump tiene previsto reunirse por separado con Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, durante su estancia. El secretario de Estado, Rex Tillerson, ha asegurado a la prensa que acompaña a Trump en su viaje que el mandatario está dispuesto a realizar esfuerzos para lograr la paz en Oriente Próximo si los líderes israelíes y palestinos están dispuestos a implicarse seriamente en el proceso.

Por otra parte, ha aclarado que una reunión a tres entre Trump, Netanyahu y Abbas no sería adecuada en este viaje sino "en una fecha posterior".

"Es maravilloso estar aquí en Israel", dijo el presidente estadounidense, que manifestó que su visita tiene como objetivo "reafirmar el lazo inquebrantable entre EEUU y el Estado de Israel".

Trump indicó que el país es "una tierra rica en historia" y que "ha construido una de las grandes civilizaciones del mundo, una nación próspera" y comprometida con que nunca se repita "el horror del último siglo", en referencia al Holocausto.

El mandatario se mostró esperanzado en "un futuro en que los vecinos de la región estén en paz, y los niños "crezcan libres de terrorismo y violencia".

En referencia a su visita a Arabia Saudí, señaló que en ésta ha encontrado "nuevos motivos para la paz" y alianzas para la lucha "contra el terrorismo y la ideología del mal" entre los líderes del mundo árabe y musulmán.

"Amamos Israel, respetamos Israel. Estamos contigo", concluyó.

A su vez, el presidente Rivlin dio una calurosa bienvenida a su homólogo y señaló que el mundo e Israel "necesitan un EEUU fuerte", pero que "EEUU también necesita un Israel fuerte".

El presidente israelí agradeció a Trump que reconozca "el significado de Jerusalén para los judíos en todo el mundo".

También recordó que en solo un día Trump "va a visitar los tres lugares sagrados para el Islam, el Judaísmo y la Cristiandad" y señaló que los seguidores de las tres religiones monoteístas tienen "diferentes creencias pero adoran todos al mismo Dios" y deben "trabajar juntos hacia un futuro mejor".

Netanyahu, por su parte, agradeció lo que consideró "una visita verdaderamente histórica" y "realmente un buen comienzo", ya que "nunca antes el primer viaje oficial de un presidente de EEUU incluyó una visita a Israel. Gracias, presidente".

También le agradeció que ayer diese en Riad lo que calificó de "un enérgico discurso de claridad" en el que instó al mundo árabe y musulmán a "expulsar a los extremistas y terroristas", y llamó a "las fuerzas de la civilización a confrontar a las fuerzas de la barbarie", algo que, apuntó, "Israel lleva haciendo 69 años".

El presidente de EEUU Donald Trump descansa junto al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a su llegada al aeropuerto de Tel Aviv.REUTERS/Amir Cohen

"Hemos construido un estado judío democrático, moderno y vibrante, que protege todas las fes", aseguró Netanyahu, quien añadió que "la mano de Israel está extendida para la paz a todos nuestros vecinos incluidos los palestinos".

"La paz que buscamos es genuina, en la que un estado judío sea reconocido y la seguridad quede en manos de Israel y el conflicto termine de una vez por todas y para todos", dijo Netanayahu y mostró su esperanza de que "algún día un primer ministro israelí pueda viajar de Tel Aviv A Riad", a la inversa de lo que hoy hizo Trump. 

Esta es la primera gira por el extranjero del presidente estadounidense desde que asumió el cargo en enero. Esta visita se enmarca en la gira de nueve días por Oriente Medio y Europa que concluye el sábado tras escalas en el Vaticano, Bruselas y Sicilia.

Trump mostró signos de cansancio a lo que un funcionario de la Casa Blanca culpó el cambio de hora. "Sólo se trata de un hombre agotado", dijo a los periodistas.

El domingo por la noche en Riad después de un largo día de eventos, muchos de ellos retrasados, Trump se excusó de asistir a un foro para jóvenes que iba a ser su última actividad de la jornada y envió en su lugar a su hija Ivanka.

Durante el fin de semana, Trump recibió una cálida bienvenida de los líderes árabes, que se centraron en su deseo de acabar con la influencia de Irán en la región.

La recepción marcó un contraste con las dificultades en su país, donde está luchando por contener un escándalo en pleno desarrollo tras el despido del exdirector del FBI James Comey hace casi dos semanas.