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La última gran ofensiva contra el Estado Islámico en Irak

Este sábado las fuerzas iraquíes han lanzado una vasta ofensiva militar contra varios barrios del centro de Mosul que constituyen el último reducto del Estado Islámico en esa ciudad, la segunda del país, que los yihadistas conquistaron hace tres años. La ofensiva se enmarca en una operación más amplia que comenzó hace ocho meses y que busca la expulsión del Estado Islámico de todo Irak.

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Una mujer levanta los brazos en medio de la batalla en Mosul (Irak). /REUTERS

Las fuerzas iraquíes han iniciado este sábado la que puede ser la última gran ofensiva contra el Estado Islámico en ese país, concentrando los ataques en varios barrios de la ciudad de Mosul, incluido el casco antiguo, donde hay millares de personas prisioneras de los yihadistas desde el año 2014.

La ofensiva se centra en los barrios de Shifaa, Al Zinyili y Saha al Ula, que se hallan al norte del casco viejo, así como en el propio casco viejo. Las fuerzas iraquíes han advertido en los últimos días a la población de esos sectores que salga inmediatamente usando los corredores seguros que se han abierto al efecto, aunque en gran parte el Estado Islámico controla las salidas y hasta utiliza a los civiles como escudos humanos.

La operación para expulsar al EI de Irak se inició el pasado mes de octubre. No se esperaba que la campaña contra Daesh se demorara tanto

La operación para expulsar al Estado Islámico de Irak se inició el pasado mes de octubre. En un principio las tropas iraquíes avanzaron rápidamente y tomaron toda la ribera oriental del río Tigris pero posteriormente el avance ha sido más lento. Se cree que el número de yihadistas operativos en estas zonas ha menguado significativamente, pero no se sabe si la ofensiva de este sábado se prolongará durante mucho tiempo.

Un dato significativo es que la operación se inicia coincidiendo con el comienzo del mes de ramadán, una circunstancia que tiene cierto simbolismo. Según la revelación de Mahoma, los combatientes musulmanes pueden orillar el ayuno que se impone desde la mañana hasta la noche en el caso de que participen en una guerra.

Mediante un comunicado oficial, la Comandancia de Operaciones Conjuntas ha anunciado el inicio de la ofensiva explicando que el ejército está atacando el barrio de Al Shifaa y el Hospital Republicano; la policía federal ataca el barrio de Al Zinyili; y las fuerzas antiterroristas centran su ataque en el barrio de Al Saha al Ula. En todos estos barrios, situados al norte del casco viejo, justo al oeste del Tigris, viven cientos de miles de civiles, según las Naciones Unidas. Unos 700.000 civiles han abandonado Mosul desde octubre.

Las organizaciones humanitarias han expresado su temor ante la posibilidad de que la operación ponga en peligro las vidas de los civiles que se hayan atrapados en los mencionados barrios, aunque aviones de las fuerzas iraquíes han lanzado octavillas sobre la zona instando a los civiles a que los abandone inmediatamente. Los impresos dicen que el objetivo de las fuerzas armadas es desalojar a los yihadistas de sus últimas posiciones en Mosul, que es la segunda ciudad más poblada de Irak después de la capital.

Fuentes militares han indicado que las tropas están operando desde el norte y en dirección al sur, es decir en dirección al casco viejo, pero todavía no se han referido a la resistencia que están encontrando en la incursión. En la práctica, no se esperaba que la campaña contra el Estado Islámico en Irak se demorara tanto pero esto ha sido así debido a la gran resistencia que han puesto los yihadistas, así como al uso de civiles como escudos humanos y a causa del frecuente uso de vehículos bomba con conductores suicidas.

De hecho, el presidente de Irak, Haydar al Abadi, anunció el año pasado que los yihadistas serían expulsados de Mosul antes de que concluyera 2016, algo que no ha podido ser. Ahora en cambio, parece que ese objetivo está más próximo.

Durante los últimos meses la población de Mosul ha vivido con grandes escaseces de alimentos, atención médica e incluso de agua potable.La ofensiva contra Mosul se encuentra en su octavo mes desde octubre, y cuenta con el apoyo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha sido verbalmente más agresivo que Barack Obama contra el Estado Islámico y el terrorismo, y el inicio de esta batalla puede responder a esa dialéctica.

Algunas organizaciones humanitarias, como Oxfam, han advertido de que la salida de civiles de Mosul, siguiendo las instrucciones del ejército iraquí, puede ser peligrosa para todos, especialmente para los niños, que podrían verse atrapados en el fuego cruzado entre las fuerzas iraquíes y los yihadistas.

La ofensiva probablemente reducirá el territorio en poder del Estado Islámico de una manera significativa en un momento crucial puesto que los yihadistas están sufriendo pérdidas territoriales importantes tanto en Irak como en Siria. El empuje que tuvo la organización hace unos años ya no es el mismo en ninguno de los dos países.

Sin embargo, la pérdida de territorio no significa que el Estado Islámico vaya a desaparecer en un futuro próximo, ni en Oriente Próximo ni en Occidente. Una prueba de ello es el atentado que la organización se atribuyó esta misma semana en Manchester.