Opinión
El celibato de las mujeres no es ser incel

Periodista
-Actualizado a
Mujeres que dejan de tener sexo. Lo llaman "celibato voluntario" y alertan de que está en aumento. "Más que empoderamiento, puede ser un retroceso". "Es un fenómeno opuesto al de los incels", dicen expertos en un reportaje y en redes sociales donde busqué. Pero vamos a hacer una pausa, porque menudo caos.
Para empezar, no es lo mismo asumir un celibato por dogma o fe que lo que narran la mayoría de las jóvenes. Son mujeres que tras una ruptura, o cansadas de mal sexo, quieren hacer una pausa en sus relaciones sexuales. Deciden desde su autonomía, desde su deseo y desde su aprendizaje. Y si no quieren, no quieren, porque no hay que cumplir con ninguna estadística. Y si no hay pareja, siempre está la opción de tocar la batería en solitario. ¿Dónde está el problema?
Algunas no tienen interés, otras han tenido malas experiencias que no quieren repetir hasta que algo merezca la pena y otras solo quieren descansar. Ni eso las convierte en mojigatas ni en aburridas. Y por supuesto, eso no es retroceso. Retroceso es que el deseo de las mujeres haya sido ignorado siglos, que nos pusieran cara rara cuando escuchaban hablar del orgasmo femenino o cosas más graves, como ponernos por locas con el dolor de regla cuando detrás había endometriosis o alguna enfermedad. Lo de la pausa sexual será algo temporal. No es un voto de castidad de por vida, no es puritanismo, no hay un fondo religioso ni ideológico. Y alguno le petará la cabeza cuando sepa que la historia de violencia de las mujeres llevaba a que durante el cristianismo primitivo, mujeres romanas se convertían para huir de relaciones violentas, o porque preferían la castidad antes de ser ofrecidas en matrimonio y ser violadas por tipos a los que ni querían.
Más grave es que a estas mujeres las asocien a los incels. Incel es la abreviatura de «célibe involuntario». Repito, involuntarios, no por decisión propia. Tras lo suyo sí hay una movida ideológica y chunga. Son hombres que usan sus redes para lanzar mensajes de odio a las mujeres porque no quieren tener sexo con ellos y exigen que el Estado les dé prostitutas. Su grado de misoginia es tal que cometen incluso atentados. Estas mujeres no demandan nada al Estado, ni quieren asesinar, ni hacer campaña en redes contra los hombres. Lo que quieren es que las dejen en paz durante un tiempo de tanto "unga unga" y punto. Dejemos estas comparaciones fuera de lugar, que ya bastante misoginia padecemos como para dar ración doble a la que opte por esa opción temporal.
Y ahora dos apuntes. Uno, resulta curioso que cuando ellas, incluidas algunas mujeres famosas, han compartido esta decisión se las ha visto como piradas, frígidas, aburridas, anticuadas o amargadas. En cambio, cuando el cantante Lenny Kravitz dijo que había hecho lo propio, él fue considerado un macho, un valiente, y aplaudido por su decisión.
Y dos, más allá de juicios personales, pensemos por qué esta opción. Quizás no interesa porque la respuesta podría no gustar demasiado. Sobre todo, en una sociedad hipersexualizada donde las relaciones íntimas ocurren cada vez antes, donde hemos escuchado a algunos varones que se enfrentan a la primera vez solo desde el imaginario de un porno que no es real y se frustran, y donde por ello algunas reconocen haberse sentido intimidadas, violentadas o forzadas a prácticas que no querían. El problema no es la falta de sexo un tiempo, sino la falta de educación sexual demasiado tiempo. Y que esa ausencia ha creado unas expectativas irreales sobre las relaciones. Lo único que debería preocuparnos es por qué seguimos empeñados en juzgar a las mujeres cada vez que abren o cierran las piernas. Que estamos cansadas de que, si tenemos mucho sexo, somos putas, y si tenemos poco, somos monjas.

Quizás, lo que más rabia le dé a algunos, es que ellas ahora conozcan el valor de su consentimiento, de su deseo, de su libertad sexual, les resbale lo que opinen los demás, y que ellas digan lo que quieren, sin dar explicaciones a nadie. Eso, para algunos, es el verdadero escándalo. Solo porque el poder decidir cambia de lado.
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