BORBOLANDIA
Las consecuencias de la ley fálica (1)

Periodista y escritora
Cuando hablamos de la ley sálica es muy fácil liarse. Hasta los que creemos tenerlo claro nos hemos enredado de más a la hora de explicarnos, y acabamos resumiéndola diciendo eso de… "pues la ley sálica era la que prohibía reinar a las mujeres y luego vino Fernando VII y se la cargó para que pudiera llegar al trono su hija como Isabel II". Que piensa una… en qué maldito momento el mastuerzo se cargó la bendita ley sálica visto la zoquete que nos cayó en suerte.
Pero en todo lo anterior, menos lo de zoquete y mastuerzo, hay muchas imprecisiones. Lógico, porque contarlo con más exactitud da pereza. Pues no seamos así y, como la ley sálica tiene todo que ver con ello, aprovechemos que en el anterior artículo ya abrimos la espita para explicar por qué los borbones están a hostias desde hace casi 200 años entre la actual rama usurpadora reinante y los legítimos carlistas.
Primero y fundamental: la cuestión léxica. Sálica viene de salio; Fálica viene de falo, y al final se convencerán de que esta ley debería llamarse ley fálica; ley que actualmente sigue semi-vigente porque ahora es semi-fálica, pese a que se nos llene la boca de democracia, progresismo y constitución en este país semi-demócrata, semi-progresista y con una Constitución machista puesto que sigue dando prioridad al hombre sobre la mujer en la jefatura del Estado.
El propio diccionario de la RAE lo define muy clarito: la ley sálica tiene un origen francés (se la inventaron los salios francos) y prohíbe reinar a las mujeres y sus descendientes. Antes de que el rey repollo Luis XIV nos empadronara en el trono español al perturbado de su nieto borbón Felipe V, en los reinos de Castilla y Aragón las mujeres podían reinar, siempre y cuando no hubiera alguien cerca con un par. La católica Isabel I reinó porque quitó de en medio a sus dos hermanos y a su sobrina, y si su hija Juana I no pudo ejercer el gobierno, pese a que continuó siendo la reina titular de Castilla hasta su muerte, fue porque su marido, su padre y su hijo se organizaron en riguroso orden de llegada para anular su legitimidad.
Cuando los borbones irrumpieron en estas tierras, Felipe V se empeñó en aprobar una ley que, de acuerdo a las normas de sus rancios antepasados salios, prohibiera reinar a las mujeres bajo cualquier circunstancia. Quiso imponer la ley fálica, pero se le quedó un poco morcillona porque las Cortes no se lo compraron al cien por cien. Le dijeron algo así como… ni pa'ti ni pa'mí: las mujeres podrán reinar solo si no hay hermanos varones ni tíos ni sobrinos, y muy raro sería que no hubiera tíos ni sobrinos en las familias reales, donde suelen parir como conejos para tener suficiente stock de herederos.
Cuando los borbones irrumpieron en estas tierras, Felipe V se empeñó en imponer la ley fálica, pero se le quedó un poco morcillona porque las Cortes no se lo compraron al cien por cien
Y con esta ley vigente, que en realidad se llamaba Reglamento de Sucesión de 1713, Isabel II no debería haber sido reina puesto que ahí estaba, como legítimo heredero, su tío Carlos María Isidro.
Durante el reinado de Carlos IV (1789) se redactó y aprobó en Cortes la famosa pragmática sanción que derogaría ese reglamento semi-fálico de 1713, y que permitiría reinar a las mujeres solo ante la ausencia de hermanos. A los tíos y a los sobrinos que les dieran.
Carlos IV, sin embargo, no llegó a promulgarla; no la hizo pública, y la ley quedó guardada en un cajón, de dónde la rescató Fernando VII en 1830 cuando comprobó que en cuestión de herederos directos no había nada más que rascar; que tenía dos niñas y con esos mimbres había que apañarse. No le apetecía a él que el trono saliera de su descendencia ni que su mujer María Cristina de Borbón, la que sentó las bases de la inaguantable corrupción de los borbones en España, perdiera la regencia del país. Se promulgó la pragmática semi-fálica que derogó el semi-fálico reglamento de 1713. Y eso es lo que sigue en vigor, avalado vergonzosamente por una constitución también semi-fálica. Si la nena Leo llegara a reina (su dios no lo quiera) es solo porque la ciudadana Ortiz no ha cumplido con su obligación de dar un heredero varón a la corona, exigencia que sí cumplió Sofía y por eso no paró hasta que nació el macho Felipe.
Todas estas luchas intestinas por el poder que han llegado hasta la actualidad solo han traído desgracias a este país y a sus ciudadanos, tanto con las históricas guerras carlistas, como con asuntos que han seguido provocando muertes nada más arrancar el siglo XX e incluso en el último cuarto.
Poco se habla de una boda del más alto copete que se verificó en Madrid el 14 de febrero de 1901, y que para haberse celebrado el día de los enamorados no les quedó bonita. Fue la boda de unos primos, de una borbona con otro borbón, pero ella era de la rama instalada en el trono y el otro era de la rama carlista, de los que llevaban 70 años reclamando que los legítimos son ellos.
La novia era María de las Mercedes de Borbón, y el novio, Carlos de Borbón-Dos Sicilias. Mercedes era hija de Alfonso XII (el que cascó joven), hermana del rey Alfonso XIII y princesa de Asturias porque estábamos en plena regencia de su mamá María Cristina de Austria. Y en estos momentos ya habrá algún lector y/o lectora confundido con los cargos y los parentescos. No se culpen. En Borbolandia todo es enredo, confusión, penumbra… para que nos den mucha pereza y no les prestemos atención salvo cuando ellos la reclaman. Y lo podríamos liar aún más si decimos que la novia es la tía abuela paterna del delincuente Juan Carlos, y el novio carlista es su abuelo materno.
La pregunta es: ¿por qué había a la vez una reina regente, un rey y una princesa de Asturias? Porque si Alfonso XIII era rey, lógico es preguntarse por qué no reinaba. Pues porque era pequeño. Y la siguiente reflexión es… pues si es pequeño y no está preparado para reinar, lo lógico es que sea príncipe, no rey. Pues no, porque Alfonso XIII fue proclamado rey con su primer berrido el mismo día de su nacimiento. En cuanto vieron que venía con un par, lo proclamaron rey de España pese a que todavía se cagaba encima. Es más, y atentos a la bufonada: fue bautizado antes de nacer para que, naciera lo que naciera, vivo o muerto, ya fuera con dos o con tres orejas, pero que naciera católico.
Si Alfonso XIII era rey, lógico es preguntarse por qué no reinaba. Pues porque era pequeño. Y la siguiente reflexión es… pues si es pequeño y no está preparado para reinar, lo lógico es que sea príncipe
Estos son teatrillos que se montan los de la multinacional para no perder clientes y que se llama bautizo "in útero", cristianar de urgencia o bautismo de socorro. Que nos reíamos de la intelectual Isabel Díaz Ayuso cuando propuso en 2019 que el concebido no nacido fuera considerado a todos los efectos parte de la familia, con derecho a ser empadronado y con plaza escolar reservada. Pues lo mismo tenía razón la ingeniera mononeuronal: si Alfonso XIII fue bautizado "in útero" y recién parido fue rey, a ver por qué un no nacido plebeyo no va a poder pedir una hoja de empadronamiento antes de nacer.
Así que tenemos que la reina María Cristina de Austria era la regente porque el pequeñajo Alfonso XIII era un rey que no podía aún ejercer, además de ser un flojo que estuvo a punto de morir dos veces. Por eso se decidió nombrar a su hermana mayor, Mercedes, princesa de Asturias; título que ostentó toda su vida porque la muchacha se murió antes de que Alfonso XIII tuviera su propio heredero. Que fuera chica era una mala noticia, pero era lo que había.
Digámoslo aún más claro: si Alfonso XIII hubiera muerto siendo pequeño, su hermana Mercedes habría pasado a ser reina y ella, esa princesa de Asturias que podría llegar a ocupar el trono, se estaba casando aquel 14 de febrero con un carlista, y los carlistas eran los que no aceptaban que las mujeres reinaran mientras hubiera hermanos, tíos o sobrinos de los que echar mano.
En aquel 1901 teníamos a un tal Alfonso XIII que, por ser un mocoso adolescente, y encima de salud frágil y sin descendencia, estaba en el banquillo, pero también andaba por ahí otro reclamante del trono, el carlista Carlos VII, calentando por la banda, de 50 tacos, campechano, y ya con un heredero en la recámara. Heredero macho, se entiende. En cambio, la línea de sucesión de Alfonso XIII era tan desastrosa frente al carlismo como la actual (Leonor, Sofía, Elena, Froilán, Federica). A Alfonso XIII le seguían en la línea sus hermanas Mercedes y Teresa, y después sus tías Isabel, Paz y Eulalia. Todas mujeres, e insistamos en que a este país lo habían desangrado las dos ramas de los borbones en tres guerras carlistas precisamente porque el mastuerzo Fernando VII puso a reinar a una mujer, su hija Isabel II, saltándose su ley dinástica. En cambio, los carlistas tenían como rey pretendiente a Carlos VII, deseando liarla como fuera y cuanto antes para ocupar el trono. Y en estas que a la regente austriaca no se le ocurrió mejor cosa que intentar acabar con los malos rollos intestinos casando a su hija borbón con otro borbón de la rama carlista.
María Cristina de Austria era una culebra calculadora y, consciente de que a su adolescente y flojeras hijo Alfonso XIII le sucedían por el momento solo mujeres, con los carlistas acechando como buitres… hizo cuentas. Y los cálculos no eran fáciles; aquello fue ingeniería financiera dinástica: por si acaso el adolescente Alfonso XIII cascaba y el trono le caía encima a la princesa Mercedes, había que buscarle un novio de igual esfera social (príncipe, infante… no valía ni balonmanista ni periodista) para evitar el matrimonio morganático que invalidaría la sucesión. También tenía que ser un pariente borbón que asegurara el trono para la dinastía, pero había que buscar un primo lo suficientemente lejano para evitar la peligrosa endogamia.
La regente María Cristina seleccionó a un príncipe mindundi, borbón y primo lejano: Carlos de Borbón Dos Sicilias. Pero mientras la reina madre vio estas ventajas, los españoles más informados veían unos cuantos inconvenientes: primero, que de príncipe nada de nada, que no tenía un duro y que venía a pillar trono y a vivir de los presupuestos generales del Estado, como si fuera balonmanista o periodista; segundo, que su familia era carlista, anticonstitucional y antiliberal, y encima el padre había luchado activamente en el bando carlista en la última guerra que solo hacía 25 años que había terminado. El conflicto carlista en España estaba latente. En resumen, el novio don Carlos de Borbón-Dos Sicilias era un venido a menos, casposito y sin oficio ni beneficio. Como decía mi madre, don sin din, cojones en latín.
Por seguir haciendo un calculo de probabilidades, todo lo anterior podría llevar a que, si Alfonso XIII hubiera muerto siendo adolescente, si entonces la princesa de Asturias hubiera llegado a reina, y si durante su reinado Mercedes hubiera muerto… entonces el regente pasaría a ser su marido… ¡un borbón carlista! Este desconcertante final era, no solo posible, sino probable.
Isabel II pasó a ser mayor de edad el día que dejó de tener 12 años, y a los dos Alfonsos, el XII y el XIII, los declararon adultos el día que dejaron atrás los 15 años. ¿Por qué?
Alfonso XIII contaba con 14 años en el momento de la boda y aún faltaba año y pico para que fuera declarado mayor de edad. Que esta es otra recurrente borbonada: la mayoría de edad en España estaba fijada en 25 años, pero a los borbones los declaran mayores de edad cuando les sale del bolo constitucional. Isabel II pasó a ser mayor de edad el día que dejó de tener 12 años, y a los dos Alfonsos, el XII y el XIII, los declararon adultos el día que dejaron atrás los 15 años. ¿Por qué? ¿Porque eran más listos que la media de los españoles? ¿Porque eran un prodigio? ¿Porque habían demostrado sobradas capacidades? Nooor… carecían de todo eso. Eran solo prisas por ponerlos a la cabeza del Estado para que sus respectivas camarillas pudieran empezar a mangonear cuanto antes.
Alfonso XIII tenía que ocupar rápidamente el trono, encontrar novia, tener herederos machos cuanto antes… El imberbe rey, a la vista está, no murió, pero sí acabó muriendo con solo 23 años su hermana Mercedes, la princesa de Asturias, porque se puso a parir como loca (tres hijos en tres años). Su hijo varón (o sea, también hijo del carlista) llegó a ser príncipe de Asturias durante tres años, mientras no tuvo hijos Alfonso XIII.
Aquella boda fue inoportuna, inapropiada, polémica e insultante, por eso se lio muy parda en el Congreso, en la prensa y en la calle cuando se comunicó el compromiso. Tremenda bronca parlamentaria, campañas de prensa a favor y en contra muy violentas, conflictos diplomáticos, la suspensión de las garantías constitucionales y, al final, la declaración del estado de guerra en Madrid.
Alfonso XIII tenía que ocupar rápidamente el trono, encontrar novia, tener herederos machos cuanto antes… El imberbe rey no murió, pero sí acabó muriendo con solo 23 años su hermana Mercedes
Entiendo que todo este enredo fálico-sálico hay que masticarlo, repasarlo, indignarse con los chanchullos borbónicos y coger aire antes de conocer con pelos y señales la crisis política y social que provocó el disparatado empeño de casar a dos borbones emparentados y pertenecientes a dos ramas que seguían y siguen a hostias.
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