Opinión
Crear dudas interesadas con el consentimiento sexual

Periodista
-Actualizado a
"Un joven tiene sexo consentido con una chica pero acaba condenado porque intentó una práctica que ella le advirtió que no haría". Y así, tan tranquilo, se quedó quien escribió este titular en la prensa. Tras la Ley de Libertad Sexual, la ley del solo sí es sí, estos titulares se saben que traen cola. Si lo que tenemos es un joven que tiene sexo consentido, en principio, pero luego hace cosas sin consentimiento, está claro que se ha roto el pacto. Es decir, un titular más sencillo y es que se condena a un chico por agresión sexual. Pero claro, así no quedaría ella como la mala.
La noticia explica el motivo de los magistrados. Ella se negó desde el principio a prácticar la penetración anal, pero él lo intentó. ¿Su excusa? Durante la erección, el pene le jugó una mala pasada y se le escapó casualmente hacia la zona, porque además tenía poca experiencia, al ser su tercera relación sexual. Sostuvo que cuando se dio cuenta, dejó de hacerlo. Pero al día siguiente la joven estaba sangrando y tenía dolor, por lo que fue al hospital. Él dice que ella lo denunció no por esto, sino porque al terminar ella le demandó sexo oral y él se nego. Traerá cola porque la sentencia podrá ser recurrida. Aunque los psicólogos del Instituto de Medicina Legal de Galicia indican que ella tiene estrés postraumático (es decir, son las secuelas tras vivir una situación traumática y que no pueden inventarse), el forense indica que no hay lesiones de penetración anal. Que, como mucho, hay un simple rasguño con "las uñas al intentar separar las nalgas" y que las lesiones vaginales pueden ser "falta de lubricación" , pero que no hay moratones que muestren violencia física.
Esto me suena a otro famoso caso. ¿Recuerdan lo que se decía de la víctima de la Manada? Que no tenía lesiones externas de violencia y que la lesión vaginal podía ser de cualquier roce. Por suerte, en aquella ocasión, el informe forense explicó que no siempre la agresión sexual conlleva lesiones. Durante la disociación para afrontar el trauma, el cuerpo puede o paralizarse, o relajarse y no dejar lesión. Y eso no significa que esté disfrutando. Además las víctimas disocian cuerpo y mente para sobrevivir. Disociar es una defensa, no una señal de consentimiento.
Hay un empeño en presentar como algo confuso el consentimiento, cuando no lo es. Pero es un ingrediente más para justificar eso que tantos aplauden y que, no hace tanto, dijo el abogado de un acusado de violación: "Que ser chico hoy día es muy complicado porque ellas estaban muy protegidas". No sé si podemos pensar lo mismo con los datos de unas últimas investigaciones. Un estudio a 1.000 alumnos en la Universidad de Córdoba muestra que para el 80% "cuando la mujer dice no, en el fondo quiere decir sí". Y que "si las mujeres se drogan y beben, son responsables de lo que les pueda pasar". Otro informe de FAD indica que cuatro de cada diez chicos admiten haber violado aprovechando la intoxicación alcohólica de una persona. Las mujeres entrevistadas muestran su preocupación por vivir situaciones de abuso o vulneración de límites, sobre todo si hay sustancias de por medio. En cambio, los hombres hablan del consentimiento como un proceso de prueba y error, que rara vez tiene consecuencias para ellos. Las víctimas de la violencia sexual son mayoritariamente mujeres y niñas, no por casualidad, sino porque permanecen mitos y estructuras que asocian y normalizan la violencia sexual con el ocio, el alcohol y que responsabiliza a ellas de lo que ocurra.

Que una persona bebida o drogada no está en pleno uso de sus facultades y, por lo tanto, no tiene capacidad de consentir, es lo que debería estar más que claro a estas alturas. En cambio, por ahí encontraron un hueco las pretensiones de los agresores. De la misma manera que se sigue manipulando, planteando dudas interesadas sobre el consentimiento en espacios y medios. Así que…advertencia: consentir en una relación sexual no es una firma eterna. No es un derecho vitalicio de barra libre al cuerpo de alguien. El consentimiento es cambiante porque cambian las circunstancias, incluso dentro de la misma relación. Insinuar lo contrario es fomentar la cultura de la violación. ¿Piensas, como dijo aquel, que ser hombre es muy difícil porque ellas están muy protegidas? Pues si no quieres complicarte, es simple: no agredas, no violes, no maltrates. Respeta. Verás así lo fácil que es.
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