Opinión
Mariano Peter Sellers
Por David Torres
Escritor
-Actualizado a
En la comedia más desternillante de Blake Edwards, un Peter Sellers hindú entra en una casa invitado a una fiesta por error y la destroza milímetro a milímetro. No es muy descabellado ver, en la sucesión de desastres protagonizados por Sellers, una premonición de lo que Mariano iba a hacer con España, desde un pollo asado volando (espectacular metáfora de Bárcenas) hasta un rollo de papel higiénico (símbolo de nuestro fondo de pensiones). Lo descabellado es no verlo. La diferencia es que a Mariano no lo han invitado por error. Peter Sellers improvisaba a menudo pero Mariano lleva improvisando desde que sacó las oposiciones.
Para clavar a Sellers, en su llegada al Casino de Madrid, a Mariano sólo le faltó que se le cayera un zapato y que el zapato acabara flotando en el Manzanares. A Hrundi V. Bakshi (el personaje de Peter Sellers) lo confundían con un actor, aunque Mariano nos da una idea de lo que habría pasado en la película de haber confundido a Bakshi con un presidente del gobierno. En El guateque, Sellers sólo necesitó un poco de maquillaje y un deje hindú para hacernos reír a carcajadas, y con Closeau echó mano de un sombrero, un bigote, un acento francés y una gabardina. El actor británico se transformaba literalmente en sus personajes, sin embargo, el presidente del gobierno actúa a pelo: va a barba descubierta. También es cierto que se rodea de un elenco de ministros secundarios de lujo, pero es que Sellers tenía que descansar de vez en cuando.
El foro empezó con unos malvados periodistas que le preguntaron por sus archienemigos, Bárcenas y Aznar; entonces Mariano se defendió con su retórica taurina habitual: pases de pecho, manoletinas irónicas, dontancredismo a tope y largas cambiadas. La segunda vez que le preguntaron por Aznar se enfadó un poco, después ninguneó a Bárcenas y al final dio una lección magistral de topicazos donde sobresalió su oda a la estabilidad y su profecía sobre la extrema derecha en Europa: "Al final se quedará en nada". Sólo hay que esperar el tiempo suficiente para que se diluya en el vacío. Aquí llevamos casi un siglo esperando.
Por último, la bola de adivino le jugó una mala pasada al hablar de la conferencia de Puigdemont, Junqueras y Romeva en Bruselas en pretérito perfecto cuando aún faltaban varias horas para que los recibieran. "Le han dado el trato que se merecía" dijo en uno de sus clásicos vaticinios de espaldas, demostrando que el pasado no tiene secretos para él y que el futuro, en lo que a él respecta, ya ha sucedido. Probablemente fue el menú lo que le hizo trastabillar. Hubo lentejas con foie, merluza, espuma de queso con nueces y un vino español, pero los más cinéfilos echaron de menos el elefante en los postres y el loro de aperitivo. Para lo que dijo, la verdad, la película de ayer miércoles podía haber sido cine mudo.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.