Opinión
Es el petróleo, estúpido

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No ha sido ni el fentanilo, ni su presunto ardor democrático, lo que han llevado a Trump a atacar Venezuela. Ha sido el petróleo. Ya en su rueda de prensa del día 3 de enero -el mismo día del ataque- dejó bastante claro que su único interés es controlar el país para hacerse con las reservas de petróleo venezolanas. En esa rueda de prensa repitió términos como "petróleo", "empresas petroleras americanas", "expertos petroleros", "vamos a sacar mucha riqueza de la tierra"… Todo ello es clarificador.
Y es que Venezuela cuenta con unas impresionantes reservas petrolíferas. Según diversas fuentes, entre el 17 y el 18% de las reservas de petróleo conocidas se encuentran bajo suelo venezolano. Por encima incluso de las de Arabia Saudí. Un botín nada desdeñable en lo que Trump considera su patio trasero.
Hubo quien quizá pensó que el "drill, baby drill" de Trump se refería a sus propias reservas, en especial de fracking. Pero es que, para Estados Unidos, como dejó claro Trump, el petróleo venezolano es suyo. En realidad, la política de Trump es un capitalismo extremo, que sólo busca el beneficio de su entorno más inmediato. Las compañías petrolíferas americanas han financiado generosamente a Trump, y desde el primer día se están cobrando ese apoyo.
Para empezar, el secretario de Estado de Energía (Chris Wright) es un alto cargo de la industria del fracking; en segundo lugar, el ataque de Trump al Acuerdo de París y su doctrina negacionista del cambio climático llegan de la mano de las petroleras, y ahora les brinda en bandeja las reservas de Venezuela, nada menos que el 18% de las reservas globales de crudo.
El petróleo venezolano fue nacionalizado en 1976, bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, creando PDVSA (Petróleos de Venezuela), cuando la socialdemocracia todavía creía en las políticas de igualdad. Más tarde, el Gobierno de Hugo Chávez expropió activos petroleros entre 2007 y 2010, afectando a ExxonMobil y ConocoPhillips, que no aceptaron las nuevas condiciones y se fueron tras arbitrajes internacionales. El objetivo ahora es que todo ese crudo vuelva a las manos de las grandes petroleras americanas, dominando con ello el mercado internacional de petróleo.
Hay muchas razones para salir de la dependencia de los combustibles fósiles. Desde luego el cambio climático es la primera, pero lo ocurrido en Venezuela demuestra hasta qué punto el control del petróleo sigue siendo el motor de la guerra y el odio. Otro motivo más para dejar atrás la era de los combustibles fósiles.
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