Opinión
Privaticemos a Ayuso
Por David Torres
Escritor
-Actualizado a
En la última encuesta del Instituto 40dB para El País y la Cadena Ser, Pedro Sánchez salía como el líder nacional mejor valorado, seguido de cerca por Abascal, Feijóo, Yolanda Díaz e Irene Montero de farolillo rojo, como es habitual en estos casos. Teniendo en cuenta que la puntuación de Sánchez es de 3.34 sobre 10, tampoco es que la cosa sea para tirar cohetes. Por lo que se ve, nuestros políticos andan entre el muy deficiente y el cero pelotero, una muestra de aceptación popular parecida a la cata de whiskies de Victor McLaglen en Fort Apache, cuando Henry Fonda le da a beber un cazo de la pócima repugnante que venden a los indios y McLaglen da su dictamen después de torcer el morro ante la abrasión de aquel bebedizo infernal: "Es mejor que no beber ninguno, mi coronel".
Antes de la cata, Fonda le preguntaba a McLaglen si entendía de whiskies y el sargento respondía con una sinceridad admirable: "Unos dicen que sí y otros que no". Es lo mismo que pasa con las encuestas, que dependiendo de qué periódico la encargue, así salen los resultados. Hace tres semanas, por ejemplo, La Razón publicaba un sondeo de NC Report donde Feijóo conseguía el aprobado raspado (4,9) mientras que Sánchez suspendía con un rotundo 3.9. Imagino que no es lo mismo preguntar por el presidente del gobierno que por el colega despistado de la banda del Peugeot. O por el jefe de la oposición que por el amigo del narco. Parafraseando a Heisenberg, el preguntador influye en lo preguntado.
Hay muchas maneras de interpretar estos datos de acuerdo a porcentajes estadísticos y sesgos demográficos, aunque básicamente el balance final revela el desencanto generalizado de la población hacia la clase política. Sin embargo, se podían haber ahorrado el esfuerzo entrevistando únicamente al cantante Dani Martín, quien días atrás animaba a la gente a no votar a nadie, ya que no nos representa ningún líder político, ni de derecha, ni de izquierda, ni de extremo centro. Esta recomendación coincide exactamente con la opinión de esos sectores del electorado que tiene el voto fijado desde 1981 más o menos, como si fueran forofos del Betis, y que permite al bipartidismo seguir a lo suyo. El viejo sonsonete de "son todos iguales" en dura pugna con el veredicto de McLaglen: "Es mejor que no beber ninguno".
Con todo, la reciente encuesta del Instituto 40dB proporciona dos datos sorprendentes y alarmantes: sorprendentes en general y alarmantes para Feijóo, sobre todo. El primero es que Santiago Abascal, el único que sube en popularidad, está mejor valorado que él, lo que debe de estar planteando a sus asesores la posibilidad de que Feijóo empiece a dejarse barba y a vestir chándal del ejército y ropa tres tallas más ajustada. La segunda, más alarmante incluso, es que Ayuso ha sacado un 4.35, una nota que quizá obligue a sus asesores a persuadirle de que utilice un pinganillo.
Puesto que la encuesta se realizó antes de publicarse el escándalo del Hospital de Torrejón, no es fácil elucidar qué nota hubiera tenido la presidenta madrileña tras conocerse que la sanidad pública mediante gestores privados funciona más o menos igual que un matadero. Ayuso explicaba, entre otras explicaciones peregrinas, que los audios estaban fuera de contexto y ahora sabemos que el contexto incluye los millones y millones de euros regalados a los hospitales públicos con gestión privada. Del mismo modo que ganó por goleada unas elecciones autonómicas tras despejar 7.291 ancianos de las residencias madrileñas, lo mismo Ayuso iba a subir la nota hasta un 6,5, un 8,3 o un 9,5, dado lo bien que torea. Hace más de diez años, ya sugería yo que el problema no es que privaticemos mucho, sino que privatizamos demasiado poco. Deberíamos privatizar el país entero, empezando por el rey y de ahí hasta las cloacas. Estamos en ello.
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