Opinión
Sánchez, Feijóo y Junqueras, en La Moncloa

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
La reunión que iba a tener lugar este lunes en La Moncloa y que ha cancelado la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) hacía diez meses que no se producía. El presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición, el PP, se veían por fin para abordar, principalmente, el posible envío de soldados españoles a Ucrania, aunque la actualidad política nacional e internacional hacía inevitable que se trataran otros temas, como la situación en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump, con un centenar de asesinados en la invasión; el empeño de éste en hacerse con Groenlandia a patadas de misil, aunque sea, o el proyecto de nuevo de modelo de financiación autonómica presentado por el Ministerio de Hacienda que dirige la vicepresidenta María Jesús Montero.
Nos dijeron sus responsables la semana pasada que la renovación de un modelo que lleva caducado desde hace más de una década debería estar fuera de la reunión entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, ya que el gallego siempre se ha negado a hablarlo con el jefe del Ejecutivo cuando éste le propuso un encuentro, pero el Partido Popular había dejado abierta la puerta a que se abordase finalmente un tema muy delicado para PSOE y PP al presentar este domingo una ¿alternativa? al proyecto de Montero. La llamada Declaración de Zaragoza -que lo sería De Badajoz si estuvieran en curso las pasadas elecciones extremeñas - la rubricaron los líderes autonómicos del PP y no constituye, en realidad, un modelo de financiamiento de nada, sino un mitin electoral de reafirmación del modo de oposición del PP al Gobierno, el "no es no" por sistema a Sánchez. Da lo mismo que las comunidades gobernadas por el PP -sus ciudadanos/as, por tanto- y la del siempre díscolo Emiliano García-Page (PSOE), Castilla-La Mancha, al que se le ha unido esta vez el presidente de Asturias, Adrián Barbón (PSOE), salgan beneficiadas o no con el plan de Hacienda. Es es accesorio, parece.
Como sabemos, para el alto nivel de cualificación de los dirigentes políticos que han reaccionado a la propuesta -muy general- de Montero, debe de ser muy sencillo profundizar en el nuevo plan de financiación autonómica, pero a las legas en la materia nos viene muy bien separar el grano de la paja antes de que el texto completo de la ley llegue al Parlamento: a un lado, las cuestiones partidistas, electoralistas o estratégicas y al otro, la forma de cálculo que se pretende de los recursos del Estado que cada territorio precisa, con todas sus complejidades. Sobre este punto, nos falta mucha información, aunque en realidad, siempre, con todos los gobiernos de PP y PSOE, ha habido un manto de oscuridad sobre los datos reales.
Fue el líder de ERC, Oriol Junqueras, quien después de las navidades, explicó el primero cuáles serían las líneas principales del modelo de financiación autonómica que prepara el Ejecutivo. Lo hizo tras reunirse en La Moncloa con Sánchez -antes que Feijóo, recordemos, porque éste no quiso-, y antes de ser amnistiado completamente de su condena por el procés. Junqueras no se explicó demasiado bien sobre el proyecto en su tour de entrevistas, las cosas como son, pero daba igual que lo hubiera hecho perfectamente; para PP y Vox, que el futuro de España lo decidieran en La Moncloa el Perro y un independentista catalán rojo, condenado, que estuvo en la cárcel y continúa inhabilitado supone el colmo de la herejía antiEspaña. "No es no" en todo caso, por tanto, una cuestión que sirve tanto para el PP como para Page. La paja.
El grano, para cuya extracción plena queda mucho recorrido mientras Hacienda no presente el texto completo de la reforma del sistema, serían los recursos de más que reciben las comunidades en su conjunto con respecto a la aplicación del sistema de 2009, aprobado por el Gobierno de Zapatero y caducado en 2014, con el Ejecutivo de Rajoy: "El nuevo modelo se estima que aportará en 2027, año en el que se espera que entrará en vigor, 20.975 millones más de los que obtendrían las comunidades si se mantuviera el modelo vigente. Los recursos totales que este modelo distribuirá en 2027 se estiman en 224.507 millones. En el último año liquidado, que corresponde a 2023, las comunidades autónomas recibieron 152.484 millones del sistema de financiación", informa el Gobierno.
Todo muy bonito hasta que entramos en la escasa letra pequeña del modelo de la que nos han informado, esto es, los criterios de reparto del dinero y el resultado final de lo que obtiene cada territorio. Ahí se embarra todo: mientras Junqueras -recordemos que ERC no gobierna Catalunya, pero acordó con el president Illa un "financiación singular" para su país- reconoce el principio de "ordinalidad" en la ecuación de cálculo (cuanto más aportas, más recibes) para favorecer a los catalanes, el Gobierno insiste solo en la "solidaridad" y la "equidad" para que todos los territorios reciban los mismos recursos en función de sus necesidades (cuanto más necesitas, más recibes)
Hacienda ha informado y publicado en líneas generales los criterios que se tendrán en cuenta para el cálculo de los montantes finales, todo el mundo puede consultarlos y las opiniones expertas son positivas, en general, teniendo en cuenta, sobre todo, lo desfasado que queda ya el modelo de 2009. Este sistema, por cierto, fue negociado también por Zapatero con la Catalunya de Artur Mas en primer lugar y al igual que hizo Aznar con el pacto del Majestic (1996) acordado con Jordi Pujol. Desde el momento, no obstante, en que a la presentación del nuevo sistema se le dio luz verde con una reunión en La Moncloa del presidente del Gobierno y el líder de la condenada Esquerra Republicana, el PP se ha hecho con la tarjeta roja para justificar el "no es no" ante sus votantes y en todas las autonomías que gobierna, la mayoría. Lo que los ciudadanos ganemos o perdamos con el rechazo a este modelo da lo mismo y tanto le da igual a la derecha que, aun siendo tan diabólico lo de Sánchez y Montero, ni una alternativa han propuesto, aunque fuera para disimular. En el PP no se busca un sistema de financiación autonómica lo más favorable posible a todos los territorios del Estado, sino un argumento para el "no es no" a Pedro Sánchez.
(*) Debido al accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba) y la cancelación de la reunión entre el presidente del Gobierno y el líder del PP que iba a tener lugar hoy en La Moncloa, este texto ha sido modificado por la autora para actualizar la situación.
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