Opinión
Sé mi sumiso financiero, Santi

Por Israel Merino
Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.
-Actualizado a
Veraniegas aguas negras en la formación de Santi Abascal II, el Haragán del Nervión: resulta que su organización, Vox, ha suspendido de militancia al exgeneral del Ejército del Aire Antonio Budiño por, según la dirección y lo cocido en otros diarios, deslealtad con el proyecto de los cínicos verdes – toma ya –. Pareciera, según se ha publicado por ahí, que el que en otro tiempo fue general y luego candidato por Pontevedra de los reaccionarios había firmado un manifiesto junto a cien pavos más donde se pedía a Abascal más transparencia en la toma de decisiones de la nave ultrita; sin embargo, al de Bilbao no le ha gustado mucho la propuesta y se ha cepillado en agosto, con la prensa pasando calor en la playa, al galleguito castrense, quien ha dicho al diario El País que “los que éramos leales, cercenados; y los que eran serviles, premiados”. Como que estas declaraciones merecen una columnita, ¿no?
Desde que leí el entrecomillado por la mañana, no he parado de pensar en lo muy certero, quizá sin querer, que ha sido el general Budiño: acierta del todo cuando dice que Abascal solo quiere serviles a su lado, pero no por lo que él cree. Abascal busca serviles para su proyecto porque él mismo es servil; Vox entero es una cadena de serviles y pusilánimes que necesitan de otros serviles y pusilánimes que les recen de rodillas cuando inclinan las suyas en señal de pleitesía; son una pirámide, una pescadilla de lamedores.
Vox vive de ser servil a Israel, ente tan genocida como tocaya mía que ha encontrado en la formación ultra patria, probablemente la más felpuda a este lado del Danubio, la Dyson perfecta que limpie las alfombras europeas para que sus lobistas puedan pasearse con calma; Vox es también servil a Trump, claro, y a su fiel propósito de dejar en la ruina nuestro continente, aunque eso le cueste la tranquilidad y la cartera a agricultores, ganaderos y productores de esta Españita chula que ellos reivindican como suya.
Vox es servil porque Abascal es servil. No soy freudiano, lo juro, pero hay un rollo raro en el Haragán del Nervión que hace que me replantee la frikada del psicoanálisis; que el tipo esté tan obsesionado con que le rindan pleitesía dentro de su propio partido me hace pensar que a él le gusta mucho esta movida de la sumisión. Que es una proyectadita, vaya.
Yo creo que Santiago Abascal sería un buen sumiso financiero. Sería el típico que te pagaría cualquier capricho raro a cambio de alguna cosa turbia y/o humillante, tipo que te pintes la bandera de Estados Unidos en los empeines y le mandes una foto de tus pies – qué rico, sí –. Es que me lo imagino perfectamente pagándome una camiseta de los Grizzlies, o quizá reservándome una noche de hotel en Buitrago del Lozoya, a cambio de que le recuerde lo cochino que se pone cada vez que le limpia las botas a su papasito Netanyahu.
Has sido un chico muy malo, Santi, y me vas a dar cien euros porque lo digo yo. Malo, malo, malo.
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