Opinión
La AEB pone en evidencia a la banca
Por Vicente Clavero
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La patronal bancaria (AEB) no ha tenido reparo alguno en alardear esta misma semana de lo bien que está resistiendo el sector los rigores de la crisis. Su presidente, MIGUEL MARTÍN, reveló el miércoles que las entidades sometidas a pruebas de estrés en el marco de la Unión Europea han sacado notas “buenas o buenísimas”. Según él, la banca española no sólo sigue siendo rentable, aunque menos, sino que tiene un beneficio “sano”, gracias sobre todo a la explotación de su negocio tradicional.
Que la AEB saque pecho ahora es, cuanto menos, una impudicia, que puede herir la sensibilidad de tantos miles de empresarios y trabajadores a los que la suerte les ha sido más esquiva. Particularmente aquellos peor tratados por una situación que el propio sistema financiero tanto contribuyó a generar, fuera y también dentro España. Sin los manejos de unos, la insensata prodigalidad con el crédito de los otros y la desmedida ambición de todos, la economía no estaría hoy por los suelos.
Es cierto que la banca española está encajando bien la acometida y seguramente sea mejor así, porque cuando cae un elefante siempre aplasta mucha hierba. Pero eso no le da derecho a la AEB a hacer ostentación de ello y menos aún a advertirle al Gobierno –con un tono admonitorio– que su capacidad de aguante, de todas formas, no es infinita. Un Gobierno, por cierto, al que le faltó tiempo, cuando las cosas empezaron a torcerse, para poner sobre la mesa miles de millones de euros de todos los contribuyentes por si la banca los necesitaba.
El presidente de la AEB se refirió el miércoles también al riesgo de que España quede descolgada de la recuperación económica mundial si no se toman medidas estructurales que apenas esbozó. Por supuesto, no hizo mención alguna a la cicatería con que la banca, después de años repartiendo dinero a manos llenas, financia ahora a los particulares y a las empresas, como si la obligación colectiva de arrimar el hombro para salir de este trance no fuera en absoluto con ella.
Menos dinero...
Los datos, además, dejan poco margen para la duda. El saldo vivo de los créditos a las empresas, medidos en términos anuales, bajó en julio por primera vez desde 1995. Y los préstamos al consumo, que se destinan a la compra de automóviles, de electrodomésticos o de ordenadores, cayeron un 30%. Sólo las hipotecas están empezando a remontar, probablemente por las que conceden los bancos para sacarse de encima los inmuebles que han embargado.
... más caro ...
No sólo facilitan poco dinero, sino también muy caro, con tipos de interés medios superiores al 10% en el caso de los particulares, bastante por encima de su precio de referencia, que está en el 1%, excepción hecha del que se dedica a la compra de vivienda. ¿Acaso no es todo ello un lastre también para la recuperación? ¿Acaso, si hubiera más fluidez en los mercados financieros, no se ayudaría a conjurar el peligro de que la economía española quedara descolgada?
... y el sacrificio para los demás
Miguel Martín, que por algo procede del Banco de España, pidió que se ataje el déficit público, que ha crecido por los excepcionales gastos que la crisis viene demandando. El presidente de la AEB se abstuvo, por supuesto, de desvelar dónde en concreto habría que meter la tijera. Sobre la posibilidad de renunciar, por ejemplo, a los más de 6.000 millones de euros que el Gobierno aportará al nuevo fondo para sanear la banca, tampoco dijo una palabra.