Opinión
¿Brugal? Un ron dominicano
Por Juan Carlos Escudier
Hay quienes han valorado positivamente que el informe de Transparencia Internacional sobre la percepción de la corrupción nos haya dado la misma mala nota que en 2009, ya que desde 2004 no había hecho sino aumentar. Lo atribuyen a que la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria han frenado la sensación de que estamos rodeados de bribones y comisionistas, aunque esos mismos motivos deberían hacernos pensar lo contrario. Es decir, si no ha bajado la percepción que teníamos de la corrupción pese a la crisis y el declive de la construcción, cabe interpretar que intuimos que es un vicio más arraigado que el tabaco y que ni con parches nos libraremos de él.
Nos pasa también que hemos empezado a ser compresivos con los que se fuman el dinero público como si el robo, más que un delito, fuera una fatalidad. Nuestra indulgencia quedaba acreditada en aquel informe de la Fundación Alternativas que mostraba cómo el 70% de los alcaldes sospechosos de habérselo llevado crudo se había mantenido en el poder tras las últimas elecciones municipales, fenómeno que a buen seguro se repetirá en las siguientes. La conclusión es obvia: cuanto mayor es el grado de corrupción, más pequeño es el nivel de exigencia.
Ello provoca, a su vez, que nuestros dirigentes se pongan medallas por limitarse a cumplir con su obligación, tal es caso de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que, ante la perplejidad que ha causado el nivel de sus emolumentos, no ha defendido que los políticos tengan que estar bien pagados sino que se ha limitado a decir que si se sabe lo que gana es porque ella misma lo ha confesado. O que en este país se pueda regalar un coche o un barco al jefe del Estado, mientras los demás damos por bueno que los mecenas no buscan favores sino que lo hacen por amor a la monarquía.
A medida que se destapan más casos de corrupción de los administradores, disminuye la capacidad de los administrados para escandalizarse, hasta que su sensibilidad termina siendo menor que la que tenía Rambo en las piernas. Hagan la prueba. La gente sabe qué es la trama Gürtel, ha visto la gomina de Correa y conoce al Bigotes. Pregunten por el escándalo de Alicante, en la que hay implicados alcaldes, empresarios y presidentes de Diputación. ¿Que qué es Brugal? Un ron dominicano.