Opinión
Cooperen, por favor
Por Jorge Bezares
Desde el pasado lunes, dos ‘bobbies’ británico patrullan junto a guardias civiles españoles en Magaluf, localidad mallorquina de la costa de Calvià, destino turístico de miles de jóvenes, en su mayoría británicos.
Según destaca la propia Embajada británica en España, la presencia de los ‘bobbies’ tiene como principal objetivo “observar las leyes y costumbres locales, de forma que sus vacaciones transcurran de forma segura y las puedan disfrutar evitando meterse en problemas o verse involucrados en algún delito”.
Este programa piloto puesto en marcha en el litoral español, que forma parte de las buenas relaciones entre dos países que son socios y amigos, no ha llegado al sur de la Península Ibérica, donde el principal problema no es el botellón de la muchachada británica sino el narcotráfico puro y duro.
Allí, en las costas de Gibraltar, un narcotraficante se le escapó hace unos días al Servicio de Vigilancia Aduanera y a la Policía de Gibraltar por falta de coordinación policial.
A estas alturas, que las aguas sean británicas o españoles importa bien poco. Y, en cualquier caso, existen otras instancias para dirimir estas cuestiones.
Ante un problema tan grave como el narcotráfico, que escandaliza y preocupa tanto a gibraltareños como campogibraltareños, el sentido común impone una cooperación más allá del contencioso y de las banderas.
Que el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, intente demonizar de nuevo a Gibraltar, destacando que los narcos gritan “ya estamos en casa” cuando alcanzan el Peñón, es querer engañar a la ciudadanía, volver a utilizar un agosto más la cortina de humo de Gibraltar para tapar, en esta ocasión, el escandaloso encuentro que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, mantuvo a finales del mes pasado con el ex vicepresidente Rodrigo Rato.
Si de verdad se quiere combatir la lacra del narcotráfico, dialoguen y cooperen, señores. O simplemente dejen que las policías de ambos lados de la frontera hagan su trabajo sin limitaciones ni consignas políticas. Ah, y ordenen que sigan y vigilen a los malos de verdad; no pierdan el tiempo molestando a ciudadanos honrados.
Por lo demás, no estaría mal que patrullas mixtas como las que patrullan estos días por Mallorca combatieran de forma permanente en aguas de la Bahía de Algeciras, en aguas de la Bahía de Gibraltar, a unos narcotraficantes cuya única bandera es la delincuencia y que son mucho más peligrosos que esos jovenzuelos que se beben hasta los floreros en las calles de Magaluf.