Opinión
La doctrina Elorriaga
Por Manolo Saco
Por cierto, ¿dónde están estos días la tríada Rajoy, Zaplana y Aceves? ¿Os habéis fijado que desde hace tres días el PP sólo habla por boca de su secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga? Bueno, también Josep Piqué ha salido un momentito de la cueva para decir que las palabras del general Mena son “profundamente desafortunadas, inapropiadas, inadmisibles y sin justificación”, para a continuación asegurar que “todo lo que está sucediendo forma parte de lo razonable”. ¿Qué es lo razonable para Piqué? ¿Que un general haga declaraciones golpistas, que las defienda la extrema derecha de su partido o que se hayan tomado medidas sancionadores contra el militar?
Como esta gente habla últimamente entre dientes (entre colmillos, diría yo), no sabemos muy bien a estas alturas si lo razonable son los “pronunciamientos” extemporáneos de los militares, con el coro de acompañamiento de la preocupante Asociación de Militares Españoles (AME), o si les molesta que una fragata española diera cobertura a una acción de guerra del socio honorario de la FAES (Falange Española), el señor George W. Bush, cuando se supone que esa era la senda del bien por la que nos quería llevar el hombrecillo insufrible.
Es la nueva doctrina Elorriaga: si la fragata Álvaro de Bazán la hubiera enviado Aznar, habría hecho un gran servicio a la lucha contra el terrorismo internacional. Pero si la envía ZP, está siendo cómplice de la traición... al programa electoral de los socialistas. Y eso no, señor mío, para el PP el programa socialista es tan sagrado como la Constitución, y puede que exagere.
La misma doctrina alumbra ahora el incidente del general Mena. Elorriaga ha anunciado que el PP pedirá explicaciones al ministro Bono en el Congreso sobre el “desgobierno existente” en el Ministerio de Defensa, que a su juicio da cobertura a las palabras del militar. Es una enorme aportación a la teoría política de la democracia: si el general tuvo unas palabras desafortunadas es porque el ambiente enrarecido (por el servicio de pirómanos del PP, que nadie lo olvide) calentó comprensiblemente las neuronas del militar... y si un militar de tan alta graduación tiene unas neuronas con un índice de combustión tan inaceptablemente alto, la culpa la tiene el ministro Bono por haberle nombrado. ¿No es genial?
Me recuerda el viejo chiste (que sirva para la distensión):
-Mira qué tía más fea. No me la follaría ni borracho.
-Oye, perdona, pero es mi mujer.
-Perdóname tú a mi. La verdad es que sí, me la follaría.
Pues esa es la doctrina Elorriaga. Nos van a follar, digamos lo que digamos.