Opinión
Exclusiva: el PP es de derechas
Por Juan Carlos Escudier
Las confesiones de Rajoy de este fin de semana han animado mucho al PSOE, cuyos dirigentes creen tener por fin argumentos irrebatibles para confirmar que el PP es más de derechas que Don Pelayo, algo que, al parecer estaba en duda. Entre los analistas políticos existe coincidencia en que, con la entrevista que se marcaba en El País, el gallego habría quebrantado la regla de oro de sus asesores, empeñados en tenerle escondido y, a ser posible, adormilado entre volutas de habano, para evitar una eventual estampida de electores ante sus propuestas.
Cada uno puede contentarse como quiera, especialmente Rubalcaba, que necesitaba munición para estrenar el bazuca de vicepresidente, pero de la atenta lectura de sus declaraciones no cabe deducir ninguna involución adicional respecto a la involución ya conocida. ¿Que si Rajoy gobernara modificaría la ley del aborto? Pues claro, porque para eso la tiene recurrida ante el Constitucional. ¿Que aboliría el matrimonio entre personas del mismo sexo? Es lo que cabe esperar de quien confía en que ese mismo tribunal le dé la razón. En definitiva, nada nuevo bajo el sol.
Tampoco representa mayor novedad que el presidente del PP abogue por privatizar la gestión de determinados servicios sociales, ya que, al fin y al cabo, es lo que su partido viene haciendo en las comunidades donde gobierna, como también lo hace el PSOE en las suyas, para qué nos vamos a engañar. ¿Deberían los socialistas rasgarse las vestiduras ante su promesa de liberalizar los aeropuertos cuando el propio ministro de Fomento, José Blanco, habla de privatizar el 30% de Aena? ¿Se puede acusar al PP de tener un plan oculto cuando el Gobierno cambió su política económica de un día para otro? ¿O es que el PSOE llevaba en su programa la reforma laboral, la congelación de las pensiones y la rebaja del sueldo de los funcionarios?
Que el PSOE fíe su resurrección en las encuestas al hecho de que Rajoy haya puesto letra a la música que ya interpreta es como llamar a Cachano con dos tejas. Entra dentro de los normal que un señor de derechas se comporte como si lo fuera; lo realmente extraño es que un partido de izquierdas recupere a su electorado silbando la melodía de sus adversarios. El problema no es que Rajoy suba, que no lo hace; es que Zapatero no deja de bajar.