Opinión
'El lagarto hipotético'

Por Danielsan
-Actualizado a
"La mitad de su rostro era de porcelana". Así comienza la novela corta de Alan Moore, El lagarto hipotético, que edita PlanetadeAgostini. Ya cuando nos llegó la nota de prensa nos pareció que tenía un argumento más que interesante:
"El lagarto hipótetico narra la vida de Som-Som, una prostituta muy especial que trabaja en la "Casa Sin Relojes", un burdel para magos. La “Casa Sin Relojes” está poblada por extrañas inquilinas; como Mopetel, la imitadora de cadáveres, Book, quien tiene miles de palabras tatuadas en su piel o Loba Pak, incapaz de pestañear. Som-Som se sometió siendo una niña a cirugía cerebral, cortando la conexión entre los dos hemisferios de su cerebro. Esto, junto con la máscara de porcelana unida a su rostro, destruye los nexos entre sus pensamientos y actos. Puede ver y escuchar, pero no hablar con coherencia o reaccionar. Una facultad perfecta para poder guardar los secretos más oscuros de sus clientes. Por ello, Som-Som se convertirá en la confesora ideal de la Casa Sin Relojes, y solo podrá limitarse a contemplar como su compañero y amigo transexual Rawra Chin es destruido poco a poco por una relación tormentosa."
Si no supiéramos que Moore es el autor, podríamos estar leyendo una novela típicamente japonesa, siempre con una colorida descripción de personajes y lugares y con la sensación de imbuirte en un mundo de fantasía e irrealidad.
En definitiva un pequeño libro donde Moore nos hace cuestionarnos dilemas morales y puede que trate de liberarnos de ciertos tabús sociales.
No es que sea fácil de leer, pero sí muy recomendable.