Opinión
La letra pequeña
Por Javier Vizcaíno
Titula, que algo queda. “El PP romperá el Pacto Vasco y el acuerdo antiterrorista”, cacarea a todo gas La Gaceta en primera. Como en los contratos fuleros, hay letra pequeña. Sobre el anuncio, con una de las lupas ahora tan famosas se lee: “Si el Gobierno no impugna el conjunto de las listas de Bildu”. Y como el uso tramposete del condicional no era suficiente, el editorialista tira de otro clásico del periodismo de pega, el “se dice, se comenta, se rumorea”, que en su versión queda así: “Todo parece indicar que el Gobierno, como ya hiciera durante el proceso de rendición de 2007, optará por proteger a ETA antes que a los españoles”.
El sensacionalismo era eso. Y también esto que La Razón estampaba en su frontis: “La Guardia Civil prueba a la Justicia que Bildu es un disfraz de ETA”. Como argumento, lo que sigue: “La banda terrorista escondió a la izquierda abertzale tras el rechazo judicial a Sortu para limpiar el camino a Bildu”. Repasen las hemerotecas y comprobarán que en esos días la izquierda abertzale estuvo bien a la vista. Pero eso le da igual a José Antonio Vera porque le escachufla el teorema según el cual Rubalcaba debe mandar la artillería contra las listas: “Si no actúa de esa manera estará dando la razón a quienes, como Jaime Mayor Oreja, sostienen que el actual ministro del Interior está siguiendo una hoja de ruta pactada con la banda”.
¡Indignaos!
Para terminar de cuadrar el círculo, después de toda la cizaña despachada, el editorialista se calzaba la piel de cordero: “Sería conveniente que los dos grandes partidos evitaran que la lucha antiterrorista formara parte de la trifulca electoral”. Y eso, ¿por quién va? El opinador oficial de Cope responde: “Quien utilizó al terrorismo como baza electoral fue precisamente este Gobierno, que cometió el error de convertir a ETA en un interlocutor político legítimo para sonrojo del Estado de Derecho”. Ya, claro.
¿Y qué dice ABC de todo esto? Ayer, poca cosa. Sus amanuenses disparan a otras liebres. El que atiende por Tomás Cuesta, por ejemplo, anda escocido por el éxito de determinado libro: “Necedad es, en efecto, pagar siquiera un céntimo por las seniles paparruchas del abuelito Hessel y, sin embargo, la gente se lo rifa y afloja al alimón la baba y la cartera. '¡Indignaos!' es, en realidad, un manual de inquisidores y no un aldabonazo en las conciencias”. Duele, ¿eh?