Opinión
Música de viene y va
Por Varios Autores
EL OJO DE LA MOSCA// JULIÁN HERNÁNDEZ
Luis Escudero Castiñeira era un personaje singular con una sabiduría sanchopancesca de las que ya no quedan y que se inventó el término “kafkianos del Jaján” para definir lo indefinible. El hombre, después de asistir a un concierto de música contemporánea en el que se interpretaban obras del compositor vigués Enrique X. Macías, dijo que aquello era música “de viene y va” y cantaba: “¡...iuuooOOOH!” (silencio) “¡UAAOouuiih...!”. A partir de entonces, tiraba unas tenazas al suelo en el taller y decía: “Música”. De forma más breve e intuitiva que Theodor W. Adorno, estaba describiendo la música del siglo XX. Ahora se nos muere Karlheinz Stockhausen, el penúltimo (queda Pierre Boulez) de los compositores herederos de una cultura europea que empezó con el canto gregoriano y que muere con ellos.
El alemán ignoró toda su vida que su música se ajustaba perfectamente a la definición de Luis Escudero. Nació en 1928 y su infancia y juventud, en una Europa enloquecida, casi no aparecen en sus biografías y menos en sus hagiografías. Pero, a partir de 1950, se convirtió en una superestrella y no dejó de serlo hasta su muerte hace unos días. Su sonada descripción del 11-S (“la mayor obra de arte del mundo”) fue malinterpretada: Guy Debord la hubiera aplaudido como cumbre de la sociedad del espectáculo. Ahora, la música “de viene y va” se ha ido y no volverá nunca de la misma forma. ¡PFIUUOOuuooiinng...g...!